La esencia de la contracultura, encapsulada en una conversación de 1974
Ira Sachs recrea en 'Un día con Peter Hujar' las conversaciones que el fotógrafo mantuvo con Linda Rosenkrantz a lo largo de un día de 1974
'Un día con Peter Hujar'
- Dirección y guión: Ira Sachs.
- 76 minutos
- Estados Unidos (2025)
- Con Ben Whishaw y Rebecca Shaw
Es muy posible que este año no vemos ninguna película tan enamorada del poder de la palabra como ésta. Un día con Peter Hujar recrea las conversaciones que este fotógrafo mantuvo con Linda Rosenkrantz a lo largo de un día entero de 1974. La idea de Rosenkrantz era que esta charla amazónica formara parte de una colección de entrevistas que contaran 24 horas en la vida de diferentes artistas de la Nueva York de los setenta. Pero pese a estar grabado, el encuentro con Hujar tardó en publicarse: no vio la luz como libro hasta el 2021.
Peter Hujar fue algo más que un fotógrafo conocido por sus famosos retratos intensos en blanco y negro (Orgasmic man, por ejemplo, lo ha visto todo el mundo: es la portada del best-sellerTan poca vida, de Hanya Yanagihara). Fue el documentalista gráfico, junto a su amigo Robert Mapplethorpe, de la escena artística y underground de la Nueva York de los años 70 y 80. En sus imágenes hay una mirada queer y una voluntad de capturar la belleza de las formas de vida urbana en los márgenes que también estaba presente, como puede comprobarse en la película, en su pensamiento. Era un intelectual librepensador que, principalmente, se expresaba en imágenes, pero cuando articulaba su discurso con palabras de unidón también como afinaba.
Biopic que no es biopic, Un día con Peter Hujar incluye un puñado de reflexiones y reivindicaciones sobre la diferencia y la contracultura que resuenan en nuestra realidad algorítmica de hoy en día. En boca de un Ben Whishaw vulnerable, sabio, magnético y motivadísimo (su pasión hizo que Ira Sachs decidiera realizar un largometraje y no un corto), las palabras de Hujar son luz; ideas articuladas desde la radicalidad artística llevan más de 50 años tocando mucho más el bordillo de los males de nuestro tiempo que los discursos actuales.