Los hermanos Gallagher y la paz mundial
'Oasis: Don't look back in anger' documenta los ensayos y conciertos de la reciente gira de regreso de Oasis
'Oasis: Don’t Look Back in Anger'
- Dirección: Dylan Southern, Will Lovelace. Guion: Steven Knight
- 122 minutos
- Reino Unido (2026)
- Con Liam Gallagher y Noel Gallagher
A lo largo del tiempo, cineastas como D.A. Pennebaker o los hermanos David y Albert Maysles se han acercado a músicos como Bob Dylan o los Rolling Stones con la intuición de que observar lo que pasaba a su alrededor valdría la pena. De este impulso han surgido algunas obras maestras del documental, como el retrato del esquivo Dylan en Don’t look back, que casi comparte título con Oasis: Don’t look back in anger. Hay, sin embargo, una diferencia crucial entre los ejemplos citados anteriormente y el filme realizado por Dylan Southern y Will Lovelace: ni Pennebaker ni los Maysles sabían realmente qué pasaría al encender la cámara, si captarían el instante en que un hombre se convierte en un icono o si registrarían un estallido de violencia. En cambio, Southern y Lovelace tienen claro hacia dónde se encamina la empresa; al menos, porque es muy posible que cualquier contratiempo en la reunión de Liam y Noel Gallagher, quince años después de la bronca que precipitó la ruptura de Oasis, habría supuesto la cancelación automática del proyecto.
La película intenta jugar al suspense durante su primer tramo, centrado en los ensayos de la gira que llevaron a cabo en 2025, filmados con multiplicidad de cámaras para no perderse ningún detalle del encuentro entre los hermanos, que mantienen las interacciones al mínimo mientras vuelven a dar forma a las canciones. Por un instante se consigue transmitir la sensación de que todo puede saltar por los aires, pero enseguida cortamos a la euforia triunfal de los conciertos, donde se gesta la auténtica narrativa de la película (diseñada por Steven Knight, el creador de Peaky Blinders), que escenifica cómo Liam y Noel liman asperezas por el bien del grupo, de sus fans, de su cuenta bancaria y de todo el mundo. Porque, según insinúa el documental, si este par ha conseguido hacer las paces, todavía hay esperanza en el mundo. Y, la verdad, cuando oyes estadios enteros rugiendo las letras de Wonderwall, Live Forever o el tema que da nombre al filme, casi te lo crees.