La solución más efectiva (y salvaje) de encontrar trabajo estando en paro
El nuevo filme de Park Chan-wook, 'No hay otra opción', es un artefacto cinematográfico resbaladizo
'No hay otra opción'
- Dirección: Park Chan-wook
- Guión: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi y Lee Ja-hye a partir de la novela de Donald E. Westlake
- 139 minutos
- Corea del Sur (2025)
- Con Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Park Hee-soon y Lee Sung-min
Pero qué tipo de película es exactamente No hay otra opción? ¿Una comedia retorcida? Uno thriller estrafalario? ¿Cine social desgarbado? Si sospechas que todas estas tres respuestas formuladas como pregunta pueden ser ciertas a la vez, has acertado. El nuevo filme de Park Chan-wook es un artefacto cinematográfico resbaladizo que se resiste a ser contemplado de una única manera. ¡Y qué estimulante y singular que es ese tornasol entre géneros! Hay más rasgos diferenciales que explican la excepcionalidad: 1) tiene muy mala baba (cine contra el "Ahora que no se ahogue nadie"). Y 2) formalmente es deslumbrante. Chan-wook ha entrado en una etapa barroca, experimentadora y desacomplejada en la que le gusta juguetearse con lo que cuenta en imágenes.
La historia que plantea de manera desgarradora el autor deOld boy ya nos la había contado con menos poca vergüenza Costa-Gavras en el 2006 en Arcadia, que adaptaba la misma novela, The ax, de Donald E. Westlake: un trabajador de una empresa de papel con una vida confortable se ve de repente despedido porque, según la compañía, no hay más remedio. Desesperado después de un año en paro, decide pelar a excompañeros y otros candidatos a un puesto de trabajo en la misma empresa porque, según su punto de vista, tampoco hay más remedio. Un relato exagerado y alocado sobre la vida estable como animal mitológico, la prescindibilidad de cualquier trabajador y la banalidad del mal en las decisiones (corporativas e individuales) dentro del sistema capitalista.