¿La mejor película de animación ‘stop-motion’ de la historia?
Se estrena ‘Wildwood’, la ambiciosa obra maestra de Travis Knight y el estudio Laika
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BarcelonaJordi Sánchez-Navarro, investigador y catedrático de ciencias de la información y de la comunicación de la UOC, es también director de la sección Anima’t del Festival de Sitges, autor del libro La imaginación tangible. Una historia esencial del cine de animación (UOC, 2020) y, sobra decirlo, un gran experto en cine de animación. Por eso tiene valor que el 15 de octubre, al salir de la proyección de Wildwood en Sitges y todavía abrumado, afirmara que “seguramente” era “la mejor película de animación stop-motion de la historia”. Y una vez vista, se hace difícil desmentir a Sánchez-Navarro.
Más que una película, Wildwood, que llega este viernes a los cines, es una demostración del potencial sin límites de la animación fotograma a fotograma y, por tanto, una reivindicación a capa y espada del talento y la imaginación en tiempos de inteligencias artificiales y prompts. También es la culminación de una de las anomalías más fascinantes del cine de este siglo, la de Laika, un joven estudio que ha hecho del stop-motion su razón de ser y que en solo diecisiete años ha construido una filmografía prácticamente redonda que escapa a las leyes del sentido común y del mercado.
Wildwood lleva al cine la novela homónima de fantasía heroica escrita por Colin Meloy, también conocido como músico y líder del grupo de indie folk estadounidense The Decemberists. La protagoniza una preadolescente de Portland que se adentra en un misterioso bosque prohibido de las afueras de la ciudad para rescatar a su hermano, secuestrado por una bandada de cuervos. Una historia de tono juvenil con notas de Tolkien, C.S. Lewis y Miyazaki en la que personajes del mundo real –Prue y su compañero de clase Curtis, un nerd inseguro pero leal– atraviesan el umbral que les separa de un mundo mágico de animales parlantes, bandidos y facciones enfrentadas en un conflicto arraigado en la pérdida y el dolor.
La trama del film es un espacio seguro para los aficionados a la fantasía heroica sin excesos de originalidad, pero con golpes de humor inspirados, personajes bien trazados y un sentido de la maravilla que, en algunos momentos, conecta Wildwood con las grandes obras de la factoría Ghibli. El otro vínculo evidente con Ghibli es el amor por la artesanía y la animación tradicional, dibujada a mano en el caso del estudio japonés y animada a partir de figuritas en Laika. Pero es sobre todo en este aspecto que Wildwood deslumbra al espectador con una espectacularidad y despliegue de recursos nunca vistos en la animación stop-motion. “Es un despropósito”, resume por videollamada Guillem Ignasi (Palma, 1998), uno de los animadores que han trabajado en el film. “El esfuerzo que se ha hecho no tiene sentido desde un punto de vista económico, pero por suerte existe un estudio como Laika que apuesta por este tipo de proyectos”.
Un 'nepo baby' con talento
La generosidad de Laika tiene truco: la empresa es propiedad de Phil Knight, cofundador de Nike y una de las 30 personas más ricas de los Estados Unidos, con una fortuna valorada en 42.000 millones de euros. A Knight el interés por la animación le viene de su hijo Travis, un enamorado de la animación tradicional a quien colocó en el estudio de stop-motion de Will Vinton. En 2005, Knight compró el estudio, lo rebautizó como Laika y promocionó a su hijo a directivo de la empresa. Cabe decir que Travis Knight es un nepo baby con talento: “Travis es un excelente animador, en Paranorman (2012) ganó un premio Annie, los Oscar de la animación, por la secuencia en la que los zombis salen de las tumbas, y también animó la mitiquísima escena de Wybie en Coraline (2009)”, apunta Ignasi.
Knight dio el salto a la dirección en Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), un prodigioso cuento fantástico inspirado en el folclore japonés que no puede faltar en una lista de mejores películas de animación del siglo XXI. Wildwood es su segunda película de animación como director y, al menos sobre el papel, es un proyecto más complicado, ya que es la producción más ambiciosa de Laika y llega justamente después de su primer fracaso importante en taquilla: Mr. Link (2019). Según Ignasi, sin embargo, la presión no se trasladó nunca al equipo: “Nuestra sensación era que no había presupuesto. Había que conseguir el nivel de calidad que quería Travis costara lo que costara. Y eso es una suerte, pero tiene un lado negativo, porque alguien se pasa dos meses trabajando en el diseño de un coche y, de repente, a Travis se le cruza el cable y dice que quiere que sea diferente y vuelta a empezar a diseñar el coche de nuevo”.
El gran reto para crear Wildwood fue, en realidad, que Travis Knight desapareció un año de la producción para dirigir una película de otro estudio: He-Man y los Masters del Universo, que se estrenó hace solo unos meses. No era la primera vez que Knight abandonaba Laika para dirigir un blockbuster de Hollywood; ya lo hizo después de Kubo para dirigir un spin-off de los Transformers, la simpática Bumblebee (2018). “Fue un poco caótico –explica Ignasi sobre el impacto de la ausencia de Knight–. Vino otra persona del estudio a sustituir a Travis pero la cosa no iba bien. Él seguía supervisándolo todo desde la distancia, así que le enviábamos el trabajo y muchas cosas no le gustaban. Con el tiempo se arregló todo porque el supervisor de animación, el editor y el director de foto se coordinaron para entender lo que quería Travis”.
Cuando Ignasi presentó la proyección de Wildwood en el Festival de Sitges en nombre del equipo de Laika no pudo evitar terminar su breve intervención con un rabioso “¡Y a tomar por culo la inteligencia artificial!”. “Me pareció un buen lugar para decirlo, sobre todo porque uno de los patrocinadores del festival proyectó antes un spot hecho con IA –explica el animador, que subraya que no tiene nada en contra de la animación digital–. En Laika usamos efectos digitales en algunas escenas, pero no se debe confundir con la IA. Detrás de la animación digital siempre hay alguien que dedica muchas horas de trabajo y que toma muchas decisiones”. Decisiones acertadas o no, como la de no estrenar Wildwood en versión catalana en ningún cine en Cataluña; así lo ha querido Beta Fiction Spain, distribuidora del filme.