Cine

"Puedes hacer un documental sobre tu banda favorita y luchar contra el fascismo al mismo tiempo"

Tom Morello y Rob Halford presentan en la Berlinale un documental sobre la banda de heavy metal Judas Priest

15/02/2026

Enviado especial a BerlínTiene su lógica que si Alemania acoge el mayor festival de heavy metal del mundo –el Wacken Festival, con más de 200 bandas–, el gran festival de cine del país sea el escenario escogido para estrenar el documental sobre heavy metal de la temporada. The ballad of Judas Priest, además, tiene a su favor un elemento muy apreciado en la Berlinale: la reivindicación queer a través de la figura de su icónico cantante, Rob Halford, que salió del armario a finales de los 90 después de cerca de tres décadas de silencio impuesto sobre su orientación sexual.

Pero los impulsores y codirectores del documental son el antropólogo y documentalista Sam Dunn, autor del magnífico Metal: en headbanger's journey, y el guitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello, que imprimen en el filme su pasión de fans de toda la vida de Judas Priest pero también una reflexión sobre el contexto social en el que nace la banda (las clases trabajadoras de las ciudades industriales de las Midlands inglesas) y su papel fundamental en el surgimiento del hea.

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La presencia en la Berlinale de Morello, activista político que siempre se ha posicionado en favor de causas progresistas, tenía un interés añadido debido a la polémica que, a raíz de una pregunta sobre la negativa del festival a condenar el genocidio de Gaza, encendió el presidente del jurado Wim Wenders al cuestionar la conveniencia de mezclar cine y política. El debate ha terminado salpicando todas las conversaciones sobre las películas. Este mismo domingo, la directora del festival, Tricia Tuttle, ha emitido un comunicado preocupada por las preguntas de la prensa a los artistas sobre política. "Son criticados si no responden, pero también si responden y no nos gusta lo que dicen, o si no pueden resumir cuestiones complejas de forma breve cuando les plantan un micrófono delante", dice Tuttle. "No habría que esperar a que los artistas hablen sobre todos los temas políticos a menos que ellos quieran", añadía.

Para Morello, sin embargo, mezclar arte y política es lo más natural del mundo. "Qué gran momento para vivir, en el que puedes hacer un documental sobre tu banda favorita y luchar contra el fascismo al mismo tiempo", ha dicho antes de reivindicar la diversidad del público de los conciertos actuales de Judas Priest: "El 50% de los asistentes son latinos, hay un montón de parejas gay y, sí, también algún tipo de cuero de yo con la chaqueta de la jaqueta Judas Priest es el modelo que deberíamos seguir". Halford también se ha mojado: "Para mí sería imposible obviar las cosas del mundo que me hacen cabrear y no incluirlas en una canción. Es lo que he hecho toda la vida. Y cada vez me cabreo más, sobre todo por lo que le ocurre a mi gente en países como Irán o Arabia Saudí".

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The ballad of Judas Priest incluye entrevistas con todos los miembros de la banda, pero también con fans como Dave Grohl, Jack Black, Kirk Hammet o el propio Ozzy Osbourne, voz de los demás padres del heavy metal, Black Sabbath, que murió hace apenas unos meses. Y para no caer en el abuso de cabezas hablantes, Morello reúne a un grupo de músicos muy diversos (él mismo, Billy Corgan de los Smashing Pumpkins, Scott Ian de Anthrax, Darryl Mcdaniels del grupo de rap Run DMC o Lzzy Hale de Halestorn) para charlar sobre su pasión compartida por Judas. La idea fue, por supuesto, de Morello: "Soy músico, pero también soy fan, y los fans quedamos por beber y hablar sobre música", ha explicado Morello. Alentador y reflexivo, el documental pasa revista a la trayectoria musical del grupo, pero también a su defensa del heavy metal ante los ataques de la derecha cristiana en Estados Unidos de los 80 ya la importancia de Judas Priest a la hora de fijar la estética del género, muy influida por la subcultura leather de la comunidad gay.

El regreso de Sandra Hüller

En competición oficial, el estreno del drama histórico Rose ha constatado la categoría de estrella del cine de autor lograda por Sandra Huller, la actriz que en 2023 protagonizó la película que ganó la Palma de Oro (Anatomía de una caída) y la película que ganó el Oscar al mejor filme internacional (La zona de interés). Huller interpreta ahora a una mujer que hace años que se hace pasar por hombre y que, después de servir a la Guerra de los Treinta Años, usurpa la identidad de un compañero muerto y se presenta en una remota zona rural alemana con los documentos que le permiten reclamar una granja abandonada. "No quería ser un hombre, sólo quería la libertad que te proporciona llevar pantalones", explicará más adelante su personaje, basado en un caso real que, como el de la austríaca El baño del demonio, muestra la rigidez coercitiva de los roles de género en la Europa central del siglo XVII.

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Ya desde su título, Rose renuncia al engaño y opta por relatar la historia con una sobriedad sólo rota por la innecesaria voz en off omnisciente. Con la cara deformada por una herida de guerra, Hüller captura en su interpretación todos los matices de complejidad de una mujer que, gracias a un disfraz, es capaz de acceder a una vida auténtica, no subordinada en todos los aspectos a los estrictos códigos de la sociedad patriarcal. "Si la vida de esta mujer es una mentira, ni lo sé ni me importa", ha dicho Hüller en la Berlinale para resumir cómo ve al personaje.