Cine

"Un profesor me amenazó de muerte porque decía que la película es un retrato suyo"

Simón Mesa Soto estrena el film ‘Un poeta’, comedia amarga sobre la creación con un protagonista extraordinario

16/04/2026

BarcelonaEl cineasta colombiano Simón Mesa Soto (Medellín, 1986) ganó la Palma de Oro al mejor corto del Festival de Cannes de 2014 con el proyecto de fin de estudios del máster que cursaba en la London Film School, donde Carla Simón era una de sus compañeras. Una década después, las dificultades para levantar la segunda película hicieron aparecer las dudas y el miedo. ¿Y si su éxito inicial había sido un espejismo? ¿Acabaría siendo solo un profesor, una vez aparcado a la fuerza el sueño del cine? Estas inquietudes se acabaron plasmando en Un poeta, comedia divertidísima y a la vez muy amarga que se estrena este viernes y que tiene un protagonista maravilloso: Óscar Restrepo, un poeta que ganó muy joven un premio importante y que ya mayor y fracasado remoja la derrota vital en alcohol y autocompasión, vive de la pensión de una madre anciana y enferma y utiliza las aspiraciones literarias (“¡Yo soy un poeta!”) como trinchera donde resguardarse del trabajo. “Tú lo que eres es un desocupado”, le espeta con razón la hermana, que le empuja a aceptar un trabajo como maestro de literatura.

“Ser profesor es lo que me ha permitido pagar las facturas –explica Mesa Soto a el ARA por videollamada–, y esta película surgió de imaginarme a mí mismo con 60 años como un profesor que de joven ganó una Palma de Oro pero acabó renunciando al cine y ahora es un bohemio que, a veces, proyecta en clase el corto que hizo”. La ironía es que esta película sobre el fracaso se ha convertido en un triunfo del director colombiano, con reconocimientos tan importantes como el Gran Premio del Jurado de la sección Un Certain Regard de Cannes y el premio Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián. “Sí, es curioso y es bonito, pero es una película que parte de una búsqueda de la libertad y la honestidad, y yo creo que eso se cuela en el resultado –dice el director–. En el fondo, la idea era hablar de mi peor versión de aquí a veinte años para reconectar con el joven que yo era con 20 años, cuando quería hacer cine y no importaba nada más”.

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Las ambiciones literarias de Restrepo, enamorado de un ideal de pureza artística que choca constantemente con la realidad, acaban tomando forma en una de las estudiantes del instituto donde trabaja, una adolescente de familia muy humilde que escribe poemas de una belleza cruda, sincera y sin pretensiones. “Óscar, esta chica será tu magnus opus”, le asegura el poeta de renombre que dirige la escuela de poesía donde Restrepo lleva a su alumna para ayudarla a crecer como poeta, y quizás también para compensar su fracaso personal como padre de una adolescente con la que apenas tiene relación. El problema es que la alumna poeta está más interesada en pintarse las uñas que en hacer recitales, y que el poeta de renombre le insiste en que pase a los “temas importantes”: la pobreza de su entorno, el racismo estructural...

No es difícil ver en estos consejos un reflejo de los prejuicios que desde Europa se proyectan hacia el cine latinoamericano y que, como ha comprobado el propio Mesa Soto, condicionan la financiación de un film. "En Latinoamérica el interés por el arte siempre se limita a unos temas o a unas maneras de mostrarnos, y el artista tiene que adaptarse –admite el director–. Un poeta era mi intento de hacer otra cosa, o al menos de reírme un poco: sobre todo de mí, pero también de lo que me rodea. Hay películas que tocan temas sociales y políticos que son muy genuinas, cierto. Pero hay artistas que asumen como personales algunos temas solo porque se pueden financiar. Y quería generar una reflexión que ojalá llegase a los laboratorios de proyectos que hay en Europa”.

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Rimas entre cine y literatura

Aunque en realidad son obras muy diferentes, resulta fácil establecer conexiones –y hasta una rima asonante– entre Un poeta y un éxito reciente de la literatura latinoamericana, la novela Un poeta chileno de Alejandro Zambra, que explora la figura del poeta fracasado y la obsesión por la poesía, y también la paternidad como espacio de redención personal. Mesa Soto reconoce que ya le han hecho notar la semejanza, pero que él todavía no ha leído la novela de Zambra. “Hay un libro de un autor colombiano, Antonio Caballero, que también habla sobre un poeta fracasado con un dilema similar –señala–. El poeta maldito es un arquetipo muy definido de la sociedad colombiana. De hecho, un profesor mío me amenazó de muerte porque decía que mi película es un retrato suyo. Yo le escribí para explicarle que es un retrato mío, pero él estaba convencido. Es curioso, mucha gente se siente aludida por la película, incluso los que la odian”.

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Lo que resulta imposible de odiar es la maravillosa interpretación que hace como protagonista Ubeimar Ríos, un actor natural sin experiencia dramática. “Es el tío de un amigo mío que me envió el perfil de Facebook para que le hiciera un casting –recuerda Mesa Soto–. Yo al principio no veía a Ubeimar como el poeta, pero me quedé con el casting y lo volví a ver. Y era muy inquietante verlo hablar, porque era como si me estuviera robando el personaje. Y cambió mi perspectiva sobre Óscar, le dio toda su fisicidad y mucha empatía, y lo convirtió en un personaje menos oscuro y más frágil, haciendo más fácil tirar hacia la comedia”. Cabe decir que Ríos ya es un personaje peculiar: maestro de profesión, es escritor y músico, toca en varios grupos y recita poesía con un grupo de metal. “Por encima de todo es un rockero –subraya Mesa Soto–. Le encanta el rock y organiza un festival de poesía y uno de rock en su pueblo, Rionegro”.

Tráiler de 'Un poeta'