Reivindicación

La Dama de Elche, identidad de un pueblo alejada del territorio

Casi 130 años desde su descubrimiento, el pueblo ilicitano reclama su vuelta al País Valenciano

06/08/2026 - 11:31 h.

ValenciaManuel Campello, un joven de 18 años que en 1897 trabajaba en el campo, no esperaría encontrarse en L'Alcúdia una de las imágenes más importantes del arte íbero y de la escultura en el País Valenciano. Desde entonces, la Dama de Elche pasó por París, donde fue expuesta en el Louvre, y, finalmente, acabó en Madrid, donde lleva ya 85 años, habiendo vuelto a Elche en dos ocasiones, pero no por más de seis meses.

Son muchos los aniversarios del descubrimiento en los que los ilicitanos han reclamado la presencia de la Dama de Elche en la ciudad. En el año 2015, el entonces alcalde, Carlos González, anunciaba como objetivo conseguir "una cesión temporal" de la estatua y, posteriormente, "el retorno definitivo".

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Once años después de aquella demanda y 129 desde el descubrimiento de la Dama, organizaciones, partidos políticos y vecinos y vecinas de Elche continúan intentando este objetivo que aún continúa presente.

"Una reivindicación conjunta de un retorno definitivo"

Esther Díez, portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Elche, ha defendido que "la Dama de Elche es un símbolo patrimonial e identitario para todos los ilicitanos e ilicitanas, además de ser un factor clave y dinamizador para el desarrollo turístico y cultural de nuestro municipio”. Las organizaciones políticas han estado también presentes en otros aniversarios, como en 2022, cuando Ximo Puig, en aquel momento presidente de la Generalitat, reclamaba que "la Dama de Elche es un símbolo, como también lo es nuestra lucha por ella. El símbolo de un pueblo orgulloso de sus orígenes que no se resigna. No pararemos en el empeño de traerla a casa”.

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Por parte de El Tempir, entidad para la defensa del valenciano y la cultura valenciana, mantener la estatua en Madrid "refuerza un centralismo que se apropia de nuestro patrimonio para legitimar un relato nacional”. De la misma forma, en las redes sociales se han creado perfiles destinados a la denuncia de la permanencia de la estatua en la capital.

Los años pasan y el 4 de agosto ha quedado marcado en el calendario no solo como un día de fiesta, sino también como una jornada de reflexión sobre la identidad de un pueblo y de reivindicación, cada vez más presente.