División por el futuro del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña: ¿nuevo impulso o riesgo de dilución?
El Museo de Historia de Cataluña defiende que con la integración a la institución se potenciará un centro que con los años ha ido perdiendo recursos y personal
BarcelonaEl Centro de Historia Contemporánea de Cataluña (CHCC) se creó en marzo de 1984 con el objetivo de fomentar el estudio y la difusión de la investigación histórica. La ambición de Josep Benet, su primer director, era recuperar sobre todo la memoria sobre la historia del catalanismo. Otro reto era ayudar a los jóvenes investigadores y promover la difusión de sus investigaciones. Cuando se inauguró el Museo de Historia de Cataluña, el CHCC se trasladó al mismo edificio. Compartían el espacio pero nada más.
Para un Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, con proyecto y futuro renovados, al servicio del paísCuatro expresidentes de la Generalitat —Jordi Pujol, Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra— y dos expresidentas del Parlament —Carme Forcadell y Laura Borràs— se han adherido al manifiesto en defensa del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña (CHCC). El manifiesto, titulado Por un Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, con proyecto y futuro renovados, al servicio del país, se empezó a difundir en diciembre de 2025 y defiende que el CHCC no solo se debe mantener, sino que se debe potenciar como herramienta clave para el estudio y la divulgación de la historia contemporánea de Cataluña. Entre los firmantes también hay exresponsables de la conselleria de Cultura como Joan Guitart, Ferran Mascarell, Joan Manuel Tresserras, Santi Vila, Lluís Puig y Àngels Ponsa.
Los vaivenes políticos
Hasta ahora, sin embargo, no se ha explicado públicamente qué implica el traslado al Museu d'Història de Catalunya. Como el Memorial Democràtic, en los últimos años el CHCC ha vivido una vida errática dependiendo de los gobiernos. Ha estado vinculado inicialmente a Presidencia, y después a Exteriores y a Justicia. “El traspaso a Cultura y la integración en el Museu d’Història permiten resolver un desencaje administrativo y volver a la lógica original del centro”, afirma el director del Museu d’Història de Catalunya, Jordi Principal. En este sentido, defiende que no se trata de una ruptura: “No habría ninguna discontinuidad, sino que se reforzará para consolidar una estructura más fuerte”. Principal recuerda que el centro nació como un organismo de investigación “autónomo de los vaivenes políticos, de los cuales no siempre se ha podido librar, con la voluntad de estar arraigado al país y de difundir el conocimiento a la sociedad”.
El director del Museu d’Història de Catalunya asegura que la integración permitirá retomar “el espíritu inicial”. “El cambio es relevante, pero los beneficios son bastante claros e importantes, porque el centro no perderá ni su identidad ni su marca y continuará teniendo presupuesto propio; actualmente tiene una partida de 65.000 euros, además del capítulo 1 correspondiente al personal, y gestión propia de recursos”.
El exconsejero Josep Maria Tresserres, que fue uno de los firmantes del manifiesto, porque temía que el centro fuera suprimido, considera que la integración dentro del Museu d'Història de Catalunya es una “muy buena opción”: “Creo que puede fortalecer precisamente toda la tarea que había hecho históricamente el centro, como el impulso y la divulgación de la investigación”, dice.
En sus orígenes el CHCC había desarrollado un programa muy ambicioso de orientación a la investigación, la publicación y la difusión de la historia contemporánea, con la voluntad de hacer de puente entre el mundo académico y el público interesado en la historia. Esta función se concretaba en conferencias, cursos, publicaciones y actividades de divulgación que buscaban acercar la investigación histórica a la ciudadanía. Principal tiene la intención de retomarlo y de reforzar sobre todo la incorporación de jóvenes investigadores que hagan investigación y ayudar a la divulgación y publicación de las investigaciones.
Así y todo, los firmantes del manifiesto temen que pierda autonomía y capacidad de definir una política propia de investigación y conmemoraciones. "Esta integración podría transformar el centro en un apéndice del museo", asegura el historiador Josep Maria Roig i Rosich, que había dirigido el CHCC entre el 2008 y el 2011. "Cuando cogí el cargo de director, la política de conmemoraciones era un poco errática y luché mucho por hacernos cargo de esta tarea, pero esta competencia también se perdió en 2010 con el cambio de gobierno", asegura Roig i Rosich. "Todos los museos tienen centro de investigación, pero el ámbito de trabajo no es el mismo que un centro de estudios de historia", afirma el historiador, que también teme que la biblioteca de Josep Benet, que es muy potente y está muy especializada en historia del catalanismo, se diluya con la biblioteca del museo.
"La Biblioteca Josep Benet es una biblioteca compartida desde 2010 y la potenciaremos y dinamizaremos. Es una biblioteca especializada de primer orden", defiende Principal. "El CHCC debe ganar músculo, abrirse más, y ganar proyección", añade el director del Museu d’Història de Catalunya. "Continuará manteniendo un presupuesto propio; dispondrá también de un consejo asesor, y de una dirección ejecutiva que corresponderá a la dirección del MHC, con el cual compartirá estrategias", dice Principal. "El Centre aporta documentación, investigación y contexto histórico; el Museu aporta capacidad de relato, experiencia pública y proyección social. En un momento en que los museos se han transformado en espacios activos de producción de conocimiento, la complementariedad entre investigación y divulgación deviene imprescindible y el Museu d'Història de Catalunya es un ejemplo referente", asegura el director de Patrimoni, Joaquim Borràs.