El enigma de Aníbal: cómo el metabolismo de los elefantes definió la ruta hacia Roma
Una investigación de las universidades de Oxford y Jena señala el collado de la Traversette, en la frontera entre Francia e Italia, como la ruta más eficiente para los paquidermos
BarcelonaEn el 218 a.C., el general cartaginés Aníbal emprendió una acción audaz para sorprender a su acérrimo enemigo, Roma: cruzó los Alpes con 40.000 soldados, 7.000 caballos y 37 elefantes de guerra con la intención de invadir Italia. Durante siglos, historiadores y arqueólogos han debatido cuál fue el paso de montaña exacto que utilizó el ejército cartaginés. Un estudio interdisciplinar publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha lanzado una nueva teoría con un enfoque bastante innovador: la bioenergética. La investigación, liderada por la Universidad de Oxford y la Universidad Friedrich Schiller de Jena, indica que el collado de la Traversette, situado a 2.914 metros de altitud, en la actual frontera entre Francia e Italia, fue la ruta elegida porque requería un menor consumo de energía, especialmente de los elefantes.
Los paquidermos cartagineses eran el arma que más temían los romanos y el orgullo del general cartaginés. Para desarrollar el estudio, se utilizaron los datos de elefantes africanos contemporáneos –de la reserva de Samburu, en Kenia– y se estimaron los costes energéticos del movimiento en función de la masa corporal y la pendiente del terreno. Los resultados sugieren que el collado de Montgenevre habría sido la segunda ruta más eficiente, y en tercer lugar estaría el collado de Clapier. Cruzar los Alpes con un frío extremo, al que los cartagineses no estaban acostumbrados, se convirtió en una auténtica odisea que muchos libros han descrito. Ahora incluso se puede concretar el gasto energético. En la ruta de la Traversette, los hombres habrían perdido el 19% de sus reservas de grasa corporal durante la travesía, lo que podría explicar la elevada mortalidad. Sorprendentemente, según el modelo que han elaborado los equipos de las universidades británica y alemana, los elefantes de guerra habrían resistido mejor y habrían perdido solo el 4% de sus reservas.
No se puede afirmar como cierto que la Traversette fuera la ruta escogida por Aníbal. "Aun así, refuerza los argumentos a favor de la ruta de la Traversette, porque se demuestra que se adaptaba mejor a las exigencias de mover un gran ejército en un terreno extremadamente hostil", asegura Emilio Berti, coautor de la investigación. Más allá de la logística, el motivo por el cual Aníbal insistió en atacar por tierra con elefantes, y no por mar, continúa fascinando a los historiadores. Se cree que buscaba un elemento de sorpresa psicológica y atemorizar a las legiones romanas, pero también impresionar y reclutar a las tribus contrarias a Roma. El plan, en un inicio, funcionó. Aníbal encadenó victorias legendarias: en Cannas, cercó y masacró a un ejército de 60.000 hombres. A pesar de todo, el general, que era un gran estratega militar, nunca recibió los refuerzos necesarios de Cartago, y Roma tuvo tiempo de rehacerse. El general Escipión el Africano llevó la guerra de vuelta a Cartago y derrotó finalmente a Aníbal en la batalla de Zama (202 a.C.). Abandonado y perseguido, para evitar que los romanos lo capturaran, en el año 183 a.C. Aníbal se suicidó en Bitinia.