De Gaza a las novias de peluche: el fotoperiodismo resiste en Perpiñán
El festival Visa pour l'Image llega a su 38ª edición y se erige en trinchera del periodismo sobre el terreno y riguroso
BarcelonaComo una verdadera trinchera de resistencia en defensa del periodismo sobre el terreno, independiente y riguroso. Así se presenta la 38ª edición del festival Visa pour l'Image de Perpiñán, que se celebra del 29 de agosto al 13 de septiembre. En el manifiesto de presentación, el director y fundador de la muestra, Jean-François Leroy, alerta sobre "la creciente precariedad del sector, la concentración de los medios de comunicación y las presiones políticas que amenazan la libertad de prensa". Leroy también señala la desinformación generada por la inteligencia artificial (IA) y pone como ejemplo la falsa imagen viral del presidente venezolano Nicolás Maduro esposado y escoltado por dos marines norteamericanos. Ante esto, plantea la paradoja de que la IA necesita inexorablemente el rigor de los fotoperiodistas para alimentarse de datos reales y cuestiona si los acuerdos entre grandes tecnológicas y cabeceras históricas suponen una salida financiera o bien un "pacto con el diablo".
"Las fotografías reales de Maduro en Nueva York, con esposas en las muñecas, sí que existen. Las hicieron periodistas profesionales y las publicaron medios de comunicación que se adhieren a unos estándares y reglas que quizás han quedado obsoletos, pero que son muy importantes. Estos viejos medios comparten con nosotros, el viejo festival, esta ortodoxia que continuamos defendiendo y celebrando", dice el fundador del festival de fotoperiodismo.
Esta reflexión sobre la IA conecta directamente con el trabajo del fotoperiodista francés Jérôme Gence, que se adentra en el mundo digital y las nuevas formas de aislamiento social. Después de documentar, hace tres años, la adicción a las pantallas de los adolescentes, Gence presenta en Visa pour l'Image una investigación sobre los matrimonios entre personas reales y personajes de ficción. Todo comenzó en 2018, cuando tuvo acceso exclusivo a la boda de un hombre japonés de 35 años, Akihiko Kondo, y una cantante virtual, Hatsune Miku.
Amor virtual y matrimonios con un peluche
El matrimonio no tenía reconocimiento legal, pero se celebró en Tokio ante unos cuarenta invitados, entre humanos y muñecas, y le costó al joven novio alrededor de 15.000 euros. Para Kondo, Hatsune Miku lo había salvado de una depresión profunda causada por años de acoso en la escuela y en el trabajo", explica el fotógrafo en el texto de la exposición. Akihiko Kondo no es la única persona en Japón que tiene sentimientos por un personaje de ficción: como él, 3,5 millones de personas de entre 20 y 39 años afirman tener sentimientos románticos por personajes de anime o de videojuegos. La dimensión del fenómeno se refleja en el volumen de negocio que genera: en 2023, el mercado de merchandising relacionado con el anime movió alrededor de 6.000 millones de dólares y podría casi duplicarse de cara a 2033.
"En 2025 volví a Japón para hacer un reportaje sobre cómo habían evolucionado estos matrimonios virtuales. Asistí a varias bodas y fui a las casas de estas personas para documentar su día a día y sus relaciones íntimas con sus enamorados virtuales. Una de las cosas que observé es que los matrimonios en 2D ya no se limitan a Japón", explica el fotógrafo. Por ejemplo, Lucie, que es francesa, se casó en diciembre de 2025 con Mami, un personaje de manga. "Aunque este tema pueda parecer extraño, plantea cuestiones de mucha actualidad sobre las sociedades contemporáneas: la soledad, la presión social, las dificultades económicas, el papel creciente del mundo virtual y la naturaleza cambiante de la pareja y, quizás, incluso de la familia", concluye Gence.
El festival, que se celebra en Perpiñán desde 1989, es también una gran ventana desde donde se pueden observar los conflictos de todo el mundo. Una de las grandes masacres contemporáneas es la que se vive en Palestina, y el fotógrafo palestino Khames Alrefi ha sido galardonado con el Visa d’Or Humanitario del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) por el proyecto Civilians: the first victims. Su trabajo documenta el día a día de la población en Gaza entre el 1 de enero de 2025 y el 1 de mayo de 2026, mostrando niños huyendo de las explosiones, largas colas para recibir comida y familias reunidas alrededor de hogueras en zonas completamente devastadas.
Tres décadas documentando Chernóbil
Por su parte, el germanoamericano Gerd Ludwig muestra un trabajo de más de tres décadas (1993-2026) sobre la catástrofe nuclear de Chernóbil. Durante este periodo, ha viajado catorce veces a la zona de exclusión. "El resultado es un viaje personal por un paisaje transformado para siempre, así como un testimonio terrorífico de catástrofe medioambiental, de sufrimiento humano y de desolación", explica el fotógrafo. A lo largo de este proyecto logró acceder al interior del reactor número 4. Vestido con una equipación de protección y acompañado por un equipo especializado, penetró en un lugar que pocas personas han visto y que aún menos han podido fotografiar. "Este proyecto pretende, sobre todo, dar voz a la gente que continúa sufriendo", afirma Ludwig.
El francés Hervé Lequeux documenta la ruta de exilio de los jóvenes de Guinea Conakry, desde las peligrosas minas de oro artesanales donde trabajan en condiciones inhumanas hasta el agotamiento para financiar su viaje, hasta su llegada a París. Lequeux retrata su paso por Túnez, donde sobreviven bajo lonas improvisadas, sin acceso regular al agua ni atención médica y sufren agresiones policiales, la travesía por el Mediterráneo y el acoso policial en la capital francesa.
Por su parte, el norteamericano David Guttenfelder cubrió los violentos enfrentamientos y la represión policial en Minneapolis a principios de este año. En la ciudad norteamericana, los agentes federales utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y espráis de pimienta. Ante esto, "decenas de miles de habitantes se organizaron para hacerles frente, siguiendo los desplazamientos de los agentes e intentando boicotear sus operaciones para proteger a los vecinos sin papeles.
La muestra, que incluye el trabajo de muchos fotógrafos repartidos por diferentes espacios de Perpiñán, también muestra el trabajo de la francesa Elise Blanchard sobre el drama de los matrimonios infantiles en Afganistán. "Como madre, lloré mucho, pero sabía que mi marido no tenía ninguna otra opción", dice Gul Bobo hablando de sus hijas de dos y cinco años, que ya están prometidas. "Probablemente las pegarán, pero no puedo hacer nada. Y cuando tengan catorce años, estarán embarazadas", explica en el reportaje.
El festival también se adentra en las profundidades marinas, de la mano del francés Laurent Ballesta, científico y pionero de la fotografía subacuática extrema. Entre otros hitos, Ballesta, que ha explorado profundidades marinas donde nadie había accedido, ha fotografiado el celacanto, una rarísima especie de 400 millones de años de antigüedad que hasta 1938 se creía extinto, y ha documentado la caza nocturna que hacen cientos de tiburones, perfectamente organizados, en la Polinesia.