Gorillaz triunfa con su ‘in memoriam’ resplandeciente en el Primavera Sound
El ascenso meteórico de Kneecap se salda con una gran fiesta de consignas y versos rabiosos
BarcelonaAunque la guerra del britpop con Oasis ha condenado a Damon Albarn a ser siempre el cantante de Blur en el imaginario colectivo, el caso es que su proyecto paralelo Gorillaz tiene mucho más seguimiento, o al menos así lo sugieren los 40,8 millones de seguidores mensuales en Spotify, frente a los 14,4 millones de Blur. El escenario principal del Primavera Sound de este sábado hizo evidente que este experimento de crear un colectivo musical con el ego bajo y que visualmente se expresa con los dibujos de Jamie Hewlett ha sido exitoso: la explanada conocida como Mórdor se desbordó de público que quería sumarse a la particular propuesta de Albarn.
Gorillaz venía a presentar, además, un disco peculiar. The mountain es fruto de un viaje espiritual a la India después de que tanto Albarn como Hewlett perdieran miembros cercanos de su familia. Lo que lo hace especial, más allá del uso de la instrumentación tradicional india, son las múltiples colaboraciones de personas ya fallecidas que habían colaborado en algún momento con el proyecto. A partir de retales descartados, se han hecho nuevas canciones que se pusieron de gala el sábado. Es así, por ejemplo, como se pudo volver a escuchar a Mark E. Smith, el líder de The Fall, de nuevo en el Primavera Sound con el tema Delirium. La cantante Asha Bhosle sí pudo grabar en vida su participación, pero falleció el mes pasado, a los 92 años, así que cuando interpretaron la luminosa The shadowy light con su parte grabada se le hizo un emotivo recordatorio.
A pesar de este trasfondo de muerte, tanto el disco como su encarnación en directo no tenían en absoluto ningún tono fúnebre, sino las notas vibrantes de la aceptación y la celebración. Sorprendentemente, esta última cosecha de canciones, más reflexivas y meditativas, iban combinando bien con los temas de fondo de armario más festivos, bailables y coreables. Rhinestone eyes, Stylo o Clint Eastwood encendieron incluso a los espectadores más alejados del escenario. Little Simz, que un rato antes había ofrecido su concierto, aprovechó para sumarse a la fiesta y cantar Garage Palace, que la banda todavía no había estrenado en directo.
Con este espectáculo, Damon Albarn se hace definitivamente grande. Este es un show de madurez, aunque de vez en cuando se le adivine esa mirada traviesa de cuando se circunscribía al indie inglés con Blur y saltaba a salto de mata al vídeo de Song 2Los irlandeses tocaron el año pasado ante un millar escaso de personas en la Sala ApoloFeel Good Inc. Si alguien vio a un Mr. Scrooge saliendo a toda prisa, sepa que solo era deber profesional.
Porque a las tres comenzaba Kneecap al otro lado del recinto. Los irlandeses tocaron el año pasado ante un millar escaso de personas en la Sala Apolo, tal como recordaron, así que vivieron como éxito haber decuplicado la audiencia en tan poco tiempo. El responsable es el segundo disco en estudio de este trío, que vuelve a combinar mensajes políticos contundentes con unas bases tecno llenas de tensión y amenaza. El título del trabajo, Fenian, es un término peyorativo que utilizaban los unionistas para referirse a los católicos, pero la banda lo recupera justamente para revertir la carga negativa y recuperar la acepción original del vocablo, que designaba un guerrero legendario de la mitología nacional.
La complicidad irlandesa
Con todo este contexto, no cuesta mucho entender que Kneecap abrieran el concierto con un inequívoco “¡Viva Cataluña!” sobre unas mesas donde la mayor parte de las veces no se ha pasado de algún ¡Hola España!”. Y, por si no quedaba suficientemente claro, el tradicional pasamontañas con los colores de la bandera irlandesa que DJ Próvaí acostumbra a llevar cuando dispara sus bases durante los primeros minutos tenía el amarillo y rojo de la senyera. Hacia el final de la actuación incluso soltaron un “Puta España”, pero de seguido dijeron que era broma, que no querían problemas, ya que bastante habían tenido: Mo Chara, uno de los cantantes, fue acusado de enaltecimiento del terrorismo por haber sacado una bandera de Hizbolá en un concierto de Londres. Se le absolvió y la experiencia quedó plasmada en el tema Carnival, que el sábado no sonó. No consta que la Audiencia haya movido ficha, en todo caso, por ultraje a algo.
Igual que pasó con Gorillaz, también aquí hubo visita de cortesía: la de Grian Chatten, de los compatriotas Fontains DC, para cantar juntos Better way to live. Y la del hijo de Marwan Barghouti fueron algunos de los temas más celebrados.
Get your brits out, H.O.O.D o Smuggles & Scholars fueron algunos de los temas más celebrados.
La cálida frialdad de The xx
En un registro muy diferente, cero histérico y mucho más chill, The xx volvieron a sonar limpios y cristalinos en la plataforma marina. El mérito de la banda de Romy Madley Croft, Oliver Sim y Jamie Smith es utilizar una paleta de colores y sonoridades muy limitadas, pero aun así ir engordando un catálogo de estas miniaturas delicadas con bajos prominentes. A pesar del minimalismo, las voces aterciopeladas, tanto la de ella como la de él, hacen que se transmita una calidez muy particular. Crystalised, Say something loving, Islands y Angels abrieron el recital y marcaron un tono muy agradecido para desengrasar antes y después de otras propuestas musicales mucho más densas. Un vaso de agua sin gas helada, que alguien te pone en las manos justo cuando necesitas aquel trago fresco.