Música

Gorillaz triunfa con su ‘in memoriam’ resplandeciente en el Primavera Sound

El ascenso meteórico de Kneecap se salda con una gran fiesta de consignas y versos rabiosos

Los escenarios gemelos principales del Primavera Sound, llenos a rebosar la noche del sábado
07/06/2026
4 min

BarcelonaAunque la guerra del brit pop con Oasis ha condenado a Damon Albarn a ser siempre el-cantante-de-Blur en el imaginario colectivo, el caso es que su proyecto paralelo Gorillaz tiene mucho más seguimiento, o al menos así lo sugieren los 40,8 millones de seguidores mensuales en Spotify, contra los 14,4 millones de Blur. El escenario principal del Primavera Sound de este sábado hizo evidente que este experimento de crear un colectivo musical con el ego bajo y que visualmente se expresa con los dibujos de Jamie Hewlett ha sido exitoso: la explanada conocida como Mordor desbordó de público que quería sumarse a la particular propuesta de Albarn.

Gorillaz venía a presentar, además, un disco peculiar. The mountain es fruto de un viaje espiritual a la India después de que tanto Albarn como Hewlett perdieran miembros cercanos de su familia. Lo que lo hace especial, más allá del uso de la instrumentación tradicional hindú, son las múltiples colaboraciones de personas ya fallecidas que habían colaborado en algún momento con el proyecto. A partir de recortes descartados, se han hecho nuevas canciones que se pusieron de gala el sábado. Es así, por ejemplo, como se pudo volver a escuchar a Mark E. Smith, el líder de The Fall, de nuevo en el Primavera con el tema Delirium. La cantante Asha Bjosle sí pudo grabar en vida su participación, pero murió el mes pasado, a los 92 años, así que cuando interpretaron la luminosa The shadowy light con su parte grabada se le hizo un emotivo recordatorio.

A pesar de este trasfondo de muerte, tanto el disco como su encarnación en directo no tenían ningún tono fúnebre, sino las notas vibrantes de la aceptación y la celebración. Sorprendentemente, esta última cosecha de canciones, más reflexivas y meditativas, iban combinando bien con los temas de fondo de armario más festivos, bailables y coreables. Rhinestone Eyes, Stylo o Clint Eastwoodinglés con Blur y saltaba a lo que quieras en el vídeo de Con este espectáculo, Damon Albarn se hace definitivamente grande. Este es un show de madurez, aunque de vez en cuando se le adivine esa mirada traviesa de cuando se circunscribía al indie inglés con Blur y saltaba a lo loco al vídeo de Song 2. En Gorillaz su horizonte musical es mucho más amplio e incorpora elementos de múltiples tradiciones y, sobre todo, colores de piel. El público entró en esta comunión y una de las experiencias que este cronista recordará de este año habrá sido intentar marchar hacia otro concierto mientras avanzaba entre decenas de miles de personas compactadas que miraban en sentido contrario, hacia el escenario, y saltaban de gozo cantando el himno Feel Good Inc. Si alguien vio a un Mr. Scrooge saliendo pitando, sepa que solo era deber profesional.

Porque a las tres comenzaba Kneecap al otro lado del recinto. Los irlandeses tocaron el año pasado ante un millar escaso de personas, según recordaron, así que vivieron como éxito haber decuplicado la audiencia en tan poco tiempo. El responsable es el segundo disco en estudio de este trío, que vuelve a combinar mensajes políticos contundentes con unas bases tecno llenas de tensión y amenaza. El título del trabajo, Fenian, es un término peyorativo que utilizaban los unionistas para referirse a los católicos, pero la banda lo recupera justamente para revertir la carga negativa y recuperar la acepción original del vocablo, que designaba a un guerrero legendario de la mitología nacional.

La complicidad irlandesa

Con todo este contexto, no cuesta mucho entender que Kneecap abrieran el concierto con un inequívoco “¡Viva Cataluña!” sobre unos escenarios donde la mayor parte de las veces no se ha pasado de algún ¡Hola España!”. Y, por si no quedaba suficientemente claro, el tradicional pasamontañas con los colores de la bandera irlandesa que DJ Próvaí acostumbra a llevar cuando dispara sus bases durante los primeros minutos tenía el amarillo y rojo de la senyera. Hacia el final de la actuación incluso soltaron un “Puta España”, pero enseguida dijeron que era broma, que no querían problemas, ya que bastante habían tenido: Mo Chara, uno de los cantantes, fue acusado de enaltecimiento del terrorismo por haber sacado una bandera de Hezbollah en un concierto de Londres. Se le absolvió y la experiencia quedó plasmada en el tema Carnival, que el sábado no sonó. No consta que la Audiencia haya movido ficha, en todo caso, por ultraje a algo.

Igual que pasa con Gorillaz, también aquí hubo visita de cortesía: la de Grian Chatten, de los compatriotas Fountains DC, para cantar juntos Better way to live fueron algunos de los temas más celebrados.

Get your brits out, H.O.O.D o Smuggles & Scholars fueron algunos de los temas más celebrados.

La cálida frialdad de The xx

Romy Madley Croft, cantante de The xx

En un registro muy diferente, cero histérico y mucho más chill, The xx volvieron a sonar limpios y cristalinos. El mérito de la banda de Romy Madley Croft, Oliver Sim y Jamie Smith es utilizar una paleta de colores y sonoridades muy limitadas, pero aun así ir engordando un catálogo de estas miniaturas delicadas con bajos prominentes. A pesar del minimalismo, las voces aterciopeladas, tanto la de ella como la de él, hacen que se transmita un calor muy particular. Crystalised, Say something loving, Islands y Angels abrieron el recital y marcaron un tono muy agradecido para desengrasar antes y después de otras propuestas musicales mucho más densas. Un vaso de agua sin gas helada, que alguien te pone en las manos justo cuando necesitas aquel trago fresco.

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