Bibliotecas

Huelga histórica en las bibliotecas: los motivos de la protesta del servicio mejor valorado

Los trabajadores denuncian una grave falta de personal y el menosprecio de las administraciones mientras están en primera línea

BarcelonaSiempre se ha hablado con orgullo del servicio de bibliotecas, sobre todo si nos fijamos en los datos: el 95,9% de la población dispone de un servicio bibliotecario público en su municipio. En 2024 los centros recibieron 22,6 millones de visitas, registraron 14,9 millones de préstamos y ya hay más de 3,3 millones de ciudadanos con carnet. La otra buena noticia tiene que ver con la lengua: ha habido un incremento notable del porcentaje de préstamos en catalán, que pasó del 38% en 2021 al 52% en 2024.

Somos un servicio de primera línea, pero ya en 2023 los bibliotecarios se quejaban de que se pedía mucho y no había suficientes recursos.Son un servicio a primera línea, pero ya en 2023 los bibliotecarios se quejaban de que se pedía mucho y no había suficientes recursos.La tensión ha ido creciendo, y finalmente en el mes de abril estalló el conflicto y llegaron las huelgas. El 5 de junio cerraron un centenar de bibliotecas de la provincia de Barcelona. Es un hecho bastante histórico porque hasta ahora los bibliotecarios nunca habían decidido bajar las persianas de forma tan masiva en señal de protesta. El martes la reunión en el Consorcio de Bibliotecas terminó sin acuerdos, y el comité de empresa solicitará una mediación del departamento de Trabajo. "Nunca nos habíamos manifestado y es la primera vez que todo el sector nos hemos coordinado e interpelado a la Diputación, los ayuntamientos y la Generalitat", asegura Laura Solà, bibliotecaria de la Biblioteca de Volpelleres, en Sant Cugat del Vallès, y portavoz de la CGT.

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el trabajo de bibliotecario es muy vocacionalEn la mesa de negociaciones, en la que participan las administraciones públicas, está el decreto 124/1999 de 4 de mayo, una normativa que consideran obsoleta para responder a las necesidades de hoy en día. Hay discrepancias importantes sobre qué personal se debería incorporar. "Tenemos una regulación específica y un fuerte nivel de especificidad y tecnicidad bibliotecaria y de documentación que viene desde la Mancomunidad. Por muchas razones, no hay las vocaciones que querríamos. El nuestro es un modelo de éxito excepcional, pero no tenemos profesionales porque no se les ha cuidado", lamenta el presidente del Col·legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya (COBDC), Francesc Xavier González. "Hay una falta absoluta de reconocimiento por parte de todas las administraciones contratantes. No se les ha valorado, y están los sueldos y los horarios que hay", añade. Para el director del COBDC, "el trabajo de bibliotecario es muy vocacional y "un servicio de cultura y de país": "Es impresionante el trabajo que se hace en todo el territorio y en lugares donde solo hay una persona trabajando", asegura.

Ante la falta de personal, el cambio de decreto abre la puerta a titulados de otros ámbitos a través de un máster de 90 créditos en la Universitat de Barcelona. González es crítico: "La ley decía que solo podías ser bibliotecario con el título de biblioteconomía y documentación (un grado de 240 créditos desde 1998). Ahora se abre una brecha para que titulados superiores, sobre todo del ámbito humanístico, cursen este máster de 90 créditos de la Facultat d’Informació i Mitjans Audiovisuals y puedan trabajar en una biblioteca pública. Se están arreglando cosas de emergencia, pero no solucionas el tema de fondo de la profesión menospreciada: usted hará el máster, pero seguirá siendo técnico medio", dice. "Los archiveros son técnicos superiores, mientras que las bibliotecarias son la cenicienta del mundo documental. Llevamos años de reuniones con partidos políticos, pero siempre es «ahora no toca»... y así tienes los problemas que tienes para cubrir las plazas", añade.

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Otros perfiles profesionales

Virgínia Cierco es la directora de la Biblioteca Sant Pau - Santa Creu, en el barrio del Raval de Barcelona, un equipamiento que debe atender a usuarios con realidades muy diversas. "Somos un espacio abierto a todo el mundo y aquí vienen personas con necesidades muy diversas y contrapuestas, desde personas que quieren estudiar en silencio hasta otras que viven en la calle o que nos piden ayuda para solicitar becas para los hijos. Para atender tanta complejidad necesitamos no tanto incorporar bibliotecarios como personal con perfiles diferentes, como educadores", defiende. Para Cierco, se han escrito cosas muy "bonitas" sobre cómo deben ser las bibliotecas, pero no se ha sabido llevarlas a la práctica. Incluso hay debate sobre qué debe ser una biblioteca. "La sociedad es compleja y hay conflictos, y si somos una buena biblioteca todo esto también lo tenemos dentro; por lo tanto, se trata de cambiar las cosas para poder atenderlo". Para Cierco, se trata de saber responder y hacer red con otros servicios.

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El personal de bibliotecas es un colectivo altamente feminizado que denuncia agravios históricos respecto al resto de empleados de la administración. El personal pide que se valore el trabajo que hacen y se apliquen medidas de conciliación. "La Diputación y los ayuntamientos dejan excluidos al personal de bibliotecas porque dicen que el horario está ligado a las necesidades de los servicios. El teletrabajo no nos lo dan, estamos excluidos, y pedimos horas de teletrabajo para proyectos y que se perfilen administrativos", detalla Solà. El personal exige ahora espacios de negociación reales donde, desde la vocación de servicio público, "todas las administraciones implicadas trabajen de forma conjunta y coordinada para adaptarse y no se pasen la pelota las unas a las otras", dice Solà.

Al otro lado de la mesa de negociación, los responsables del servicio, encabezados por el Consorcio de Bibliotecas de Barcelona, defienden que su propuesta constructiva sienta las bases para una mejora histórica de las condiciones laborales de la red. La administración mantiene que las mesas de diálogo continúan abiertas y activas con el objetivo principal de adherir a toda la plantilla al acuerdo regulador del Ayuntamiento de Barcelona. La dirección también destaca el cambio de fondo que supondrá la funcionalización de toda la plantilla. Por otro lado, la Generalitat asegura que está avanzando en un nuevo plan sobre el funcionamiento de las bibliotecas. Para conseguirlo, según el Gobierno, está trabajando con el resto de administraciones y las asociaciones y colegios profesionales del sector, poniendo un foco especial en el mundo rural para garantizar que los municipios pequeños tengan el mismo derecho de acceso a la lectura y a los servicios bibliotecarios.