Alicia Giménez Bartlett: "De Petra Delicado me gusta que no quiere tener sentimiento de culpa y prioriza la libertad"

La escritora y su personaje coinciden en el momento vital, ambas han enviudado y lo encajan con rabia

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Alicia Giménez Bartlett
08/10/2026 - 09:36 h

BarcelonaAlicia Giménez Bartlett (Almansa, 1951), la gran dama de la novela negra, regresa con una nueva intriga protagonizada por la icónica inspectora Petra Delicado. La que es una de las primeras mujeres policía de la literatura española, que nació en las páginas de Ritos de muerte (1996) hace ahora treinta años, se enfrenta al duelo y al poder de la Iglesia en Bajo el cielo infernal (Destino).

La nueva novela tiene ciertos paralelismos con la vida de la autora. Tras la muerte accidental del marido de la inspectora en la entrega anterior, Giménez Bartlett reconoce haber utilizado la ficción como una vía de escape personal. "Coincide la muerte del marido de Petra con la del mío, y era una manera de canalizar estos sentimientos, principalmente de rabia, que yo sentía", explica.

El sentimiento de rabia y rebeldía encaja a la perfección con el carácter de Petra Delicado. “Más que la tristeza, es la profunda sensación de injusticia. En el caso de Petra y en el mío, es rebelarse contra una muerte prematura. El marido de Petra muere accidentalmente; el mío no fue así, pero tenía 73 años. Hoy en día una persona de 73 años no es vieja”, dice la escritora. Para Giménez Bartlett, la mejor manera de combatir el vacío de la pérdida ha sido la actividad constante y el trabajo. "No sé cómo se gestiona el duelo; todavía no lo sé. En mi caso, trabajando y escribiendo; en el de Petra, buscando al culpable de un asesinato", explica.

En esta ocasión, la investigación policial traslada la acción al barrio de la Mina, en Sant Adrià de Besòs, y a un colectivo de jóvenes vulnerables que acuden a la iglesia en busca de ayuda. "La Iglesia es una institución muy poderosa y muchas veces olvida su labor. Hay que llevar dignidad y vida a las personas antes que llevar almas al cielo", afirma la autora. En este sentido, remarca la dificultad de penetrar en las estructuras eclesiásticas y la hipocresía de ciertos estamentos. "El secreto de confesión es inviolable para un juez. Es brutal. Un cura puede saber quién es el asesino y no pasa nada, no tiene que decirlo", lamenta.

Pionera del género negro

Pionera de la novela negra con voz femenina, Giménez Bartlett explica cómo fueron sus inicios en un género tradicionalmente masculino. "Éramos pocas. Había, por ejemplo, Maria Antònia Oliver, pero lo dejó después de dos o tres novelas, y después me quedé yo sola", dice la autora, que recuerda el papel de su agente, Carme Balcells, en el hecho de que ella persistiera. Giménez Bartlett venía de publicar un trabajo académico sobre Virginia Woolf cuando sintió la necesidad de explorar nuevos caminos: "Dije: Ostras, qué aburrimiento, ¿no? Tengo ganas de hacer alguna cosa divertida", explica. Sin experiencia previa en el género, probó suerte: "Carme Balcells me dijo: «¿Te lo has pasado bien? Pues haz otra»", añade.

Si bien la autora ha obtenido premios importantes, como el Planeta y el Nadal con otras obras, reconoce el papel fundamental de su personaje más emblemático: "Petra me ha dado traducciones a muchas lenguas y mucha popularidad". Uno de los rasgos que más fascinan a los lectores es su independencia emocional. "A las lectoras italianas lo primero que les gusta es que va sin sentimiento de culpa, sin sentimiento de culpa", dice. Según Giménez Bartlett, esta actitud contrasta con la presión que sufren muchas mujeres actualmente. "Tengo amigas que viven con un sufrimiento continuo: si están en el trabajo piensan en los niños, y cuando están con los niños sufren por el trabajo. Petra no quiere tener ese sentimiento de culpa, prioriza la libertad y es valiente", afirma.

Finalmente, la autora reivindica la autenticidad por encima del sentimentalismo superficial en momentos de dolor o pérdida. "Detesto el sentimentalismo. Creo que a veces una palabrota puede expresar muy bien un sentimiento, incluso el amoroso", asegura. En cuanto al futuro del personaje que la ha acompañado durante décadas, la autora tiene claro cuál será el límite: "En todo caso, haría una novela más de despedida. Si llega un punto en que me doy cuenta de que me estoy repitiendo, es mejor cortar y ya está".

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