'Amada': una novela monumental, por fin en catalán
Con una prosa rica, exuberante, dura y sinuosa, Toni Morrison hace sentir a los lectores la experiencia de la esclavitud
'Amada', de Toni Morrison
- La Segunda Periferia
- Traducción de Esther Tallada
- 448 páginas
- 23,50 euros
Que una novela de la importancia deAmadanunca hubiera sido traducida al catalán es de esas cosas que exasperan. ¿Cuántos futuros escritores habrían podido reflejarse en ellos, si el sistema editorial hubiera hecho el trabajo que le tocaba hace más de treinta años? Y, mucho más importante: ¿cuántos lectores habrían levantado el listón de su comprensión lectora y no serían engatusados por cualquier despropósito encuadernado de los que se alinean sobre las tablas de novedades? Leer libros de la calidad y la complejidad deAmadahace de antídoto contra la literatura banal y adocenada. Leerlo en la magnífica traducción de Esther Tallada es, además, un lujo.
Por tanto, no nos lamentamos más y hacemos como hizo Toni Morrison (1931-2019), una mujer sola y con dos hijos que se levantaba cada día a las cuatro de la madrugada para escribir esta obra arrebatada, sanguinolenta, a medio camino entre la realidad y la pesadilla, poblada de amor y muerte. Un testamento y una venganza escritos en nombre de toda su comunidad, heredera de la esclavitud, uno de los crímenes más vergonzosos que ha cometido el Occidente blanco colonialista. Hay quien dice que el estallido de la gran literatura norteamericana (como el de la música) del siglo XX se explica a partir del pecado original que significó el esclavismo. Que no se entiende Faulkner, ni McCullers ni todos los que vienen después sin los cadáveres y la sangre de los millones de esclavos negros que fueron ejecutados o explotados hasta la muerte a lo largo del siglo XIX. Que los fantasmas y los espíritus ambulantes de todos aquellos hombres y mujeres que tuvieron la desgracia de tener que vivir bajo la bota de un amo que les azotaba y violaba mientras les hacía trabajar de sol a sol, son los que nos susurran "el problema del mundo es que hay blancos", como dice una de las protagonistas deAmada.
A hachazos de hacha
La novela, publicada originalmente en 1987, tiene uno muy especial, fantasma. Se llama Amada, y es una niña muerta y una chica viva, o quizás una niña viva y una chica muerta, un fantasma que vuelve al reino de los vivos para reclamar a la madre que ya no tiene. Amada siempre es más que lo que cada personaje ve, y de hecho es más de una cosa para cada uno: cataliza sus revelaciones. La historia arranca sin miramientos y avanza a hachazos: hay una casa donde se cobijan una madre y una hija adolescente, que son los restos de una familia más extensa, pero también un fantasma rabioso e inoportuno con el que ambas han llegado a un tipo de entendimiento. La llegada de un hombre, Paul D., a quien la madre había conocido muchos años antes en una plantación de esclavos, desequilibra este pacto y es el detonante para que los recuerdos del pasado las asalten hasta obligarlas a revivir el infierno del que creían escapar.
Las manos habilísimas y llenas de humanidad de una escritora monumental como es Morrison abren el milagro: saltando de puntos de vista entre personajes y yendo adelante y atrás entre acciones pasadas y presentes, con una prosa que va directa donde debe ir, y que también sabe ser rica, exuberante y carnal, de la historia se desenvuelve poco a poco, porque contarla de forma lineal no estaría a la altura de lo que la autora quiere transmitir, que no es otra cosa que hacer sentir a los lectores la experiencia de la esclavitud. Es un mundo en el que la gente desaparece de repente para no ser vista nunca más, y no por accidente, sino como una política cotidiana, un mundo en el que hay gente que tiene el poder absoluto sobre los demás.
Morrison se ensució las manos, estrugó el argumento y la lengua y pintó los cuerpos de los negros colgando de los árboles y les hizo florecer frases de las bocas que, aún hoy, más de treinta años después, nos recuerdan que, en un mundo donde los seres humanos son mercancías, todo tiene un precio. Pero fue capaz también de enseñarnos el reverso de todo el horror, y al otro lado de esa moneda escribió reconciliación y esperanza.