Por qué los autores cambian de editorial? Siete casos polémicos recientes
A raíz del anuncio del premio Planeta a Isabel Allende, repasamos algunas de las controversias del sector durante la última década
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Barcelona"Nunca me había presentado a un concurso literario para evitar no quedar última", aseguraba Isabel Allende durante el discurso de recepción del 75º premio Planeta, dotado con un millón de euros, que implicaba que dejase Penguin Random House y pasase a formar parte del grupo actualmente presidido por José Creuheras. La noticia ha reabierto, una vez más, la polémica sobre los cambios de editorial por parte de algunos autores, a menudo espoleados por galardones literarios a obra inédita, pero también por ofertas económicas difíciles de rechazar (aunque no acostumbran a trascender), por la voluntad de dar un nuevo impulso a la trayectoria cambiando de casa e incluso en señal de protesta.
Vinculada a Plaza & Janés desde que debutó con La casa de los espíritus en 1982, Isabel Allende (Lima, 1942) ha dejado el actual sello de Penguin Random House convertida en una de las superventas más importantes de la casa. Los más de 80 millones de ejemplares vendidos de las 32 obras que ha publicado hacen que el cambio editorial sea crematísticamente doloroso. Desde la concesión del galardón, se ha rumoreado que, además del millón de euros del Planeta, Allende habría negociado, a través de su agente actual –Johanna Castillo, de la estadounidense Writers House–, tres millones de euros más, que podrían corresponderse al traspaso inminente de parte de la obra de Allende de un fondo editorial al otro.
De vez en cuando hay editoriales independientes que consiguen un gran éxito editorial, como ha pasado en Siruela con La península de las casas vacías, de David Uclés (Úbeda, 1990), de la cual han vendido más de 300.000 ejemplares en dos años. El joven autor aprovechó el empuje del fenómeno de La península... para ganar el último premio Nadal, dotado con 30.000 euros, con La ciudad de las luces muertas. Publicada por Destino, sello de Planeta, la novela ha tenido una gran acogida entre los lectores, pero no ha sido tan excepcional como en la anterior ocasión.
En la primavera de 2016 se hizo público que los herederos de Roberto Bolaño (1953-2003) habían cerrado el traspaso de su obra de Anagrama a Alfaguara –sello de Penguin Random House– por 500.000 euros. El cambio implicó que, el 31 de diciembre de aquel mismo año, Anagrama tuviera que retirar todas las novelas y libros de relatos del autor chileno que todavía circulaban por las librerías, en paralelo a las ediciones de Alfaguara de Los detectives salvajes, 2666 y El espíritu de la ciencia-ficción, publicadas en el mes de septiembre.
En 2021 el premio Planeta a Carmen Mola por La bestia supuso desenmascarar, a cambio del millón de euros del galardón, quién se escondía tras aquel pseudónimo, y para sorpresa de muchos lectores resultó que no era ninguna mujer, sino tres hombres, los guionistas Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. Mola se había dado a conocer con La novia gitana en Alfaguara en 2018, inicio de una trilogía muy rentable para Penguin Random House: se vendieron más de un millón de ejemplares. Tras el Planeta, el terceto de guionistas aún publicó una última novela con Alfaguara, Las madres (2022), aunque a partir de entonces los autores se han quedado en Planeta. Su última novela, Los huérfanos, es uno de los libros más vendidos de este otoño.
El pasado mes de abril, más de 130 autores franceses hicieron pública la carta de renuncia a continuar publicando en Grasset por dos motivos: el despido repentino de su director editorial desde hacía 26 años, Olivier Nora, y el viraje del catálogo hacia la derecha tras la adquisición por parte del millonario Vincent Bolloré. Entre los autores que se marcharon de Grasset había nombres tan conocidos como Frédéric Beigbeder, Bernard-Henri Lévy y Virginie Despentes. La autora de Teoría King Kong debutó allí en 1998 con Les jolies choses, y desde entonces había publicado el resto de su obra. Solo de la trilogía Vernon Subutex (2015-2017), Grasset vendió más de un millón y medio de ejemplares en francés.
Cuando Albert Sánchez Piñol (Barcelona, 1965) publicó La piel fría en La Campana el año 2002, se convirtió en uno de los autores de mayor éxito de las letras catalanas. Con más de 150.000 ejemplares vendidos y traducciones a 37 lenguas, el autor mejoró todavía las cifras cambiando de lengua, pero no de editorial: Victus (2013) superó los 250.000 ejemplares. Desde entonces, el autor barcelonés ha continuado entregando buenos libros de aventuras como El monstruo de Santa Elena (La Campana, 2022), pero las ventas no le han acompañado como antes. Esta primavera, Sánchez Piñol debutó en Univers, sello de Abacus Futur, con Después del naufragio, que fue el tercer libro de ficción en catalán más vendido por Sant Jordi. El autor no ha explicado por qué ha dejado La Campana, que desde 2019 forma parte de Penguin Random House.
El cebo del premio Planeta a la hora de fichar autores de la competencia funciona desde hace décadas: ocurrió en 1978 con Juan Marsé, autor de la entonces independiente Seix Barral, en 1989 con Soledad Puértolas, que había publicado antes con Anagrama (y volvió después) y en 1993 con Mario Vargas Llosa, que dejó Tusquets y al poco tiempo pasó a Alfaguara. Cuando, en 2019, recibió el Planeta Javier Cercas (Ibahernando, 1962), rompió la relación editorial de una década con Literatura Random House, sello de Penguin, a cambio de los 601.000 euros de dotación que entonces tenía el galardón. Terra Alta fue la primera de las tres novelas que Cercas publicó en Planeta. Después de El castillo de Barbazul, el autor catalán regresó a Penguin Random House con uno de sus libros más peculiares, El loco de Dios en el fin del mundo (2025), que fue un éxito de ventas y se ha traducido a una treintena de lenguas. No se conoce la cifra que Penguin pagó a Cercas a cambio de que dejara Planeta.