Biel Mesquida recibe el Premio de Honor de las Letras Catalanas
El poeta y narrador mallorquín culmina cincuenta años de trayectoria libre y radical
BarcelonaLa libertad absoluta y la modernidad radical de la literatura de Biel Mesquida (Castellón de la Plana, 1947) le han valido el 58 Premio de Honor de las Letras Catalanas 2026, el máximo reconocimiento a la trayectoria a un escritor catalán, que otorga Òmnium Cultural. Es la consagración definitiva de un autor que ha perseguido la belleza desbordante, ha experimentado con el lenguaje, ha huido de los convencionalismos y ha escrutado a los abismos de su alma y de nuestro mundo sin contemplaciones. Mallorquín nacido en la Comunidad Valenciana y publicado en Catalunya –y querido en todas partes–, culmina así una trayectoria de cincuenta años ejerciendo de poeta, novelista, ensayista, crítico y profesor.
El jurado le reconoce una obra compleja, diversa y siempre en catalán; el papel de activista de la lengua y la cultura catalanas; y el diálogo con las nuevas generaciones y las nuevas tecnologías. "Las obras de Biel Mesquida son monumentos barrocos que contagian pasión y llevan las lecciones mezquidianas a su apogeo: «La buena literatura genera leyera y escribiera»", ha consignado el jurado, quien le considera "un autor libre, activo y defensor de los valores que nos hacen humanos apasionados en tiempos de tinieblas". "Es un explorador de la lengua, un catalán apasionado, convulso, profundo y conectado con la vida y el momento histórico", ha dicho Xavier Antich, presidente de Òmnium Cultural, en el anuncio que se ha hecho en la Nau Bostik de Barcelona. La entrega del Premio de Honor, dotado con 20.000 euros, será el 8 de junio en el Palau de la Música.
"No soy museificable –avisa Mesquida, delante de los halagos–. Soy un escritor vivo, estoy dentro de la trinchera de la escritura, de la lucha de cada día y de cada noche, más que nunca en este tiempo de guerra, de emergencia de la lengua catalana, de una apabullante confusión que se encierra confusión que se encierra un apabullante confusión me imaginaba vivir cuando sería viejo. Me imaginaba leyendo y escribiendo, rodeado de mis grandes maestros, construyendo mi obra. Le recuerda la época de lucha juvenil de los años setenta, siendo un estudiante de biológicas y un trabajador de la Gran Enciclopèdia Catalana. De hecho, ha agradecido el premio a todos los amigos de aquella época, que ha recordado con nostalgia y que considera que le han conformado, desde Baltasar Porcel a Jordi Cussà, pasando por Joan Fuster, Joan Brossa, Pepa Llopis, Carlos Santos, Josep Palau, Fabià Puigserver, Maria Aurèlia Capmany, Moll, Maria Àngels Anglada, Lluís Llach, Pau Riba, Montserrat Abelló y Carme Sansa, entre otros.
Biel Mesquida admite que quedó "electrizado por la sorpresa" cuando recibió la llamada de Xavier Antich a finales de febrero. "Quedé desquiciado, tocado y emocionado, todo yo me puse a vibrar de gozo –afirma, emocionado–. Òmnium me amaba. Òmnium me ama, lo he subrayado. Aquello era una fiesta y sobre todo un estímulo para batallar, batallar y batallar, en todas las trincheras". El escritor ha insistido en que "los catalanes no tenemos el trabajo hecho, el franquismo todavía está ahí, revestido de falsa condescendencia, apoyando a quienes querrían una lengua y una cultura catalanas desmenuzadas, estropeadas".
"Los escritores somos lengua catalana en estado sólido. Somos soldados de la lengua catalana en la búsqueda de la excelencia", ha insistido, en un discurso que llevaba escrito, porque quería que fuera conciso y sereno, pero ha acabado siendo abrumado y chispeante, como sus recitales. Por ejemplo: "No a las guerras, a los genocidas, a las desnacionalizaciones, a los analfabetismos, a las pobrezas y las hambrunas, a las desmoralizaciones, a las barbarias: ¡no, nosotros no somos de ese mundo!; gracias Raimon". O bien: "Hay que militar activamente, modesta pero eficazmente, a favor de las luces y contra el oscurantismo que quieren entes necrocapitalismos para mantener sus privilegios". También ha pedido que, ante las "puñaladas continuas al catalán", "el ahogo premeditado" y "las brutales fechorías de los gobiernos de las Islas y la Comunidad Valenciana", el gobierno del Principado sea "ambicioso en presupuesto y actúe con celeridad y urgencia en este momento de emergencia".
Un escritor precoz
Hijo de maestros mallorquines, Mesquida nació literalmente en una escuela, en la que trabajaba la madre. Lector precoz en un hogar relleno de libros –Rodoreda, Ferrater, Foix, Costa y Llobera, Ausiàs March–, suele recordar que ya desde las redacciones escolares nunca tuvo "una recepción fácil –admitía en una entrevista en el ARA–. Me criticaban la crudeza, ser demasiado descarnado y crítico. Ya de joven no era convencional". Perseguido y maltratado por la policía, en 1964 salió de la Mallorca "gris, dictatorial y conservadora" para aterrizar en lo que consideraría su casa, la Universidad de Barcelona, donde estudió ciencias biológicas y ciencias de la información, pero sobre todo vivió su momento de eclosión política y cultural, entró en contacto con el ant Tàpies en Maria del Mar Bonet Su interés renacentista ha hecho que trabaje con diferentes entidades, festivales y colaboradores a lo largo de los años También su literatura ha atravesado todas las fronteras. El adolescente de sal (reeditado en el Bolsillo en 2013), que gana el Prudenci Bertrana, uno bildungsroman que combina la perversión poética, el simbolismo y una gozosa pulsión homoerótica, y que acaba siendo censurado durante dos años. Con prólogo de su amigo y referente Blai Bonet, todavía hoy se considera uno de los libros más innovadores de la literatura catalana contemporánea y, de hecho, el jurado del Premio de Honor destaca que "fue revolucionaria y abrió las letras catalanas a las corrientes internacionales". "Desde su publicación ha abierto los ojos, cerebros y corazones de las posibilidades más libres de la narratología", continúa el jurado. Pero es que desde el principio, Mesquida se ha dedicado a impugnar cualquier consideración estática. En 1974 publica El hermoso país donde los hombres desean a los hombres, un poemario erótico de alto voltaje sexual y lengua transgresora que repartió clandestinamente por la Barcelona de los 70, y que no se publicó en condiciones hasta 1985 (en el Bolsillo en 2012).
Con cuerpo y alma
Mezquida ha hecho de la ruptura constante y de la ambición lingüística la marca de la casa. Como dice su amigo Jordi Llovet, escribe "con cuerpo y alma". Esto le ha supuesto una dificultad extra a la hora de publicar y conciliar grandes públicos, pero, en cambio, le ha valido el reconocimiento general de la crítica y de los buenos lectores. "Soy un escritor minoritario pero, como decía Blai Bonet, deben seguirte tus doce, ya mí me han acompañado; el lector me da vida", afirma. Su tenacidad y terquedad ha hecho el resto. Acaba de publicar un poemario en LaBreu, Trasto, un singular libro de urgencia en contra de la "contaminación" a la que han sometido su tierra. De entre la poesía, que considera la espina dorsal de su producción literaria, destacan títulos como Cómo pasas de pájaro al aire (Ecafé Central-Eumo) y el libro de libros Carpe momentum (Eumo, 2021). "La pasión estética es una ética y naturalmente es una política", dice.
El mallorquín ha contribuido a ensanchar los límites de la narrativa con el tríptico barroco deExcelsior o el tiempo escrito(Empúries, 1995; premio Ciutat de Barcelona y premio de la crítica de narrativa catalana), la voluptuosidad de Vértigos(Ediciones 62, 1999; premio Ciudad de Palma y Premio de la Crítica del País Valenciano) o la belleza de vida interior de Llefre de ti (Club Editor, 2012). También ha cultivado extensamente la narrativa breve con Los detalles del mundo (Empúries, 2005: premio Nacional de Literatura), el retablo descarnado de Mallorca de Te amo a ti (Empúries, 2001) o Acrollamos (Empúries, 2008), la intimidad de Tremolo (Empúries, 2015) y los cuentos efervescentes deEncarnaciones(LaBreu, 2022); la prosa en el paseo memorialístico de Pasos por Palma(Vibop, 2023) y los monólogos teatrales en Los mensajeros llegan nunca (El Gallo, 2012).
En los últimos años Mesquida ha sido reconocido con varios premios y se ha liberado de toda reserva. "He perdido el miedo y me he vuelto un sinvergüenza", reconocía al ARA. "Lo único que hace que haya un escritor es que tenga una voz propia. Quisiera que toda mi obra fuera una pequeña música que doy al lector", reconoce. Gran defensor de la lectura, este jueves afirmaba que él sólo leería, pero "leer no puede hacer perder el escribir", por lo que escribe a diario, y especialmente ha utilizado la prensa para ejercer su libertad y buscar el feedback de los lectores. Ahora tiene entre manos un texto sobre "la guerra incivil". Cuando recibió el premio Trayectoria en 2021 ya lanzó su lema, que hoy repite, convertido en un mantra: "Ama. Y lea, que nos hace volver guapos". Acaba recordando que "Catalunya no es una nación: es un pedazo de nación" y cierra el discurso con una proclama diáfana: "¡Viva los Països Catalans! ¡Viva el país catalán! ¡Viva la necesaria independencia para salvar la tierra, la lengua y la cultura".