¡Cuidado, que este manga salpica!
Shintaro Kago, uno de los mangakas contemporáneos más extremos, presenta en 'Tract' dos historias mudas pero repletas de fluidos, vísceras y mutilaciones
'Tracte'
- Shintaro KagoMoztros104 páginas / 13,90 euros
Para Shintaro Kago, el cuerpo es un terreno de juego. O un software de código abierto susceptible de ser modificado (o, directamente, hackeado). O una piñata que hay que reventar para descubrir qué caramelos y juguetes esconde en la tripa. Todo eso, en definitiva, para decir que las viñetas del mangaka, invitado destacado del Comic Barcelona de este año, rebosan fluidos, vísceras y todo tipo de sustancias inimaginables. Tract, el título que acaba de publicar Moztros, no es precisamente una excepción: los cuatro capítulos que conforman el grueso de este volumen tienen como leitmotiv la intromisión de ítems filosos (gusanos, cables, espaguetis…) que provocan estragos y revientan a los personajes de dentro hacia fuera.
Con esta premisa, se comprende que Kago sea uno de los exponentes contemporáneos más destacados del eroguro, tradición estética nipona que se deleita mostrando escenas grotescas, de violencia extrema y sexualidad aberrante, y que, lejos de ser patrimonio exclusivo del manga, hermana a pintores reverenciados de ukiyo-e como Tsukioka Yoshitoshi, escritores como Edogawa Rampo y cineastas ovacionados en Sitges como Shinya Tsukamoto. Además de defender una acepción particularmente psicodélica de la náusea (no es de extrañar que el productor de electrónica retorcida Flying Lotus le encargara la portada de su álbum You’re dead!), el estilo de Kago se caracteriza por interrogar constantemente el lenguaje mismo del cómic. De la misma manera que diseccionan anatomías, las obras más memorables del autor (como Fraction o Reproducción por mitosis, historia que daba nombre a la antología con la que debutó en el mercado estatal) abren en canal la página para llevar a cabo experimentos que llevan al abismo las cosquillas metalingüísticas de Winsor McCay y otros maestros pioneros que comprendieron que el marco de la viñeta es extremadamente elástico.
Tract, publicado originalmente por la editorial italiana Hollow Press, no resulta tan aventurado formalmente. De hecho, destaca precisamente por su carácter diáfano, como si Kago hubiera querido minimizar el barroquismo conceptual para concentrarse en la secuencia de una narración sin diálogo y trabajar viñetas más amplias de lo habitual, con pocos personajes y fondos de minimalismo cotidiano. Y, sobre todo, rompe con los parámetros del manga incorporando el color en todas las páginas, con suaves tonalidades de acuarela que contrastan con la virulencia de lo que se nos muestra. Porque, aunque Tract presenta un cierto carácter de excepcionalidad estética dentro de su producción, la personalidad de Shintaro Kago se reconoce instantáneamente en la acumulación de estallidos físicos que proyecta, con ilustraciones que parecen citar los fotogramas más inasumibles de Lucio Fulci y el horror corporal de David Cronenberg, y modelos de pesadilla narrativa que tanto pueden remitir a las venganzas de ultratumba de la editorial EC Comics como a las espirales apocalípticas de Junji Ito.
Moztros redondea su edición de Tract con Industrial revolution and World War, una pieza más breve y también exenta de diálogo que ofrece la enésima variación de uno de los temas predilectos de Kago: las panorámicas de civilizaciones ucrónicas abocadas al colapso, que en este caso se encarna en una guerra entre gatos e insectos que transforman cabezas, troncos y extremidades humanas gigantescas en máquinas de matar, hasta llegar a la destrucción mutua asegurada. A pesar de ser independientes, resulta revelador que los dos trabajos que recopila Tract se cierren de forma idéntica, con viñetas a página completa de devastación terminal. Es aquí, justamente, donde se encuentra el reverso de la poética de Kago. El cuerpo como juego, sí, pero también como residuo insignificante e inerte. Como escombro.