El libro que "no pretende quedarse en las baldas de cómic"
Comanegra publica 'Gaudí, la Sagrada Familia y el éxtasis', una biografía ilustrada del arquitecto, publicada simultáneamente en catalán, castellano e inglés
BarcelonaLa editorial Comanegra publica Gaudí, la Sagrada Familia y el éxtasis, un formato híbrido entre cómic y libro ilustrado firmado por el guionista madrileño Salva Rubio y el ilustrador argentino Agustín Comotto que llega simultáneamente en catalán, castellano e inglés: un hito histórico para la editorial barcelonesa, que antes no había publicado nunca de forma simultánea en tres lenguas.
El proyecto nace de la fructífera relación de Comanegra con Comotto –habían colaborado anteriormente con un cómic sobre Joan Salvat-Papasseit– y de la recomendación del ilustrador Oriol Malet, que propuso a Salva Rubio como la "persona idónea" para el libro. Rubio tenía ya un proyecto de cómic puro sobre Gaudí en fase avanzada, incluso guionizado, pero aceptó reconvertirlo en este formato híbrido para llegar a un público más amplio. "No pretende ser un libro que se quede en las baldas de cómic, es un libro para todos", explica el editor Jordi Puig. "Queríamos cruzar públicos, hacer una introducción de la vida y obra de Gaudí que fuera válida para forasteros y catalanes", añade Puig.
Un Gaudí muerto que no quiere irse
La propuesta narrativa rompe con la convención biográfica. Un libro biográfico convencional sobre Gaudí empezaría narrando la infancia del arquitecto y acabaría con su muerte, pero Gaudí, la Sagrada Familia y el éxtasis comienza por el final. El guionista explica que es un homenaje a la película El cielo sobre Berlín de Wim Wenders. Gaudí se niega a abandonar el mundo hasta que la Sagrada Família no esté terminada. "Nuestro Gaudí no quiere morir, le crecen alas y dice: «Yo de aquí no me voy hasta que acabe la Sagrada Família»", explica Rubio. La narración recoge toda la trayectoria vital del arquitecto, desde su infancia trabajando en la fábrica de algodón, y más allá de la vida de Gaudí llega incluso a la reciente incorporación de la torre de Jesucristo en la basílica, y convierte a Barcelona en un tercer personaje de la historia.
El gran reto de Agustín Comotto era representar a un personaje del que apenas existen fotografías. "Diseñar al personaje fue como una arquitectura humana", destaca Comotto. La solución vino, en parte, de la pintura: la influencia central del ilustrador fue Rusiñol, especialmente en su última etapa, como homenaje a la Mancomunidad y el Renacimiento. "Los colores de Gaudí no los inventa él, y yo quería reflejarlo", subraya el argentino. Rubio dedicó entre tres y cuatro meses a documentarse sobre Gaudí y rastrear testimonios de sus discípulos, ya que el 90% de los diálogos que aparecen en el libro son declaraciones reales o atribuidas a Gaudí. "Cuando trabajas un personaje, levantas el velo de quien es. Con Gaudí no. Sigue siendo un misterio por descubrir, pero con este libro nos aproximamos", admite Rubio.