Muere Dolors Lamarca, puntal del mundo bibliotecario catalán
Dirigió y modernizó la Biblioteca de Catalunya y puso en marcha en democracia el sistema bibliotecario catalán
BarcelonaDolors Lamarca, profesional clave en la modernización del sistema bibliotecario catalán con el advenimiento de la democracia, ha fallecido este miércoles en Barcelona a los 82 años a causa de una neumonía. Nacida en Granollers en 1943, en los últimos años vivía en Castellterçol. Viuda desde hacía décadas de Antoni Comas (1931-1981), que en la avanzada posguerra fue el primer catedrático de lengua y literatura catalanas en la Universidad de Barcelona, tuvieron tres hijas: Eulàlia, Núria y Mercè.
De hecho, la prematura muerte de Comas a los 50 años llegó cuando Lamarca había asumido dentro de la consejería de Cultura de la Generalidad del primer gobierno Pujol, con Max Cahner como consejero, la dirección del nuevo Servicio de Bibliotecas (1980-1983), desde donde creó las bases del actual sistema bibliotecario (1981). Sin embargo, no logró la integración de la red de la Diputación de Barcelona dentro de una red global catalana.
Profesional respetada y prestigiosa, muy lectora –de literatura catalana y global, con autores predilectos como WG Sebald, entre otros muchos–, con una amplia formación como filóloga y aficionada a la ópera, de 1984 a 2000 dirigió y modernizó la histórica Biblioteca de la Universidad de Barcelona y creó una histórica Biblioteca de la Universidad de Barcelona que hoy parece obvio, pero entonces no lo era.
A partir de esta experiencia, y con el empuje que la caracterizaba, del 2004 al 2012 dirigió la Biblioteca de Catalunya, donde inició la digitalización de los fondos patrimoniales –resultó decisivo el acuerdo con Google Books Search– e intentó, sin éxito –con la complicidad de Oriol Bohi el equipamiento que ocupara todo el recinto del antiguo hospital gótico de la Santa Cruz, incluidos los Jardines de Rubió y Lluch.
En aquellos siete años, bajo el lema "Abierta, fiable y útil", dio a la biblioteca nacional un nuevo empuje tanto organizativo como de catalogación y adquisición de fondos, además de mejorar su dimensión ciudadana y su proyección europea e internacional –tenía un buen dominio del inglés– y conocía bien el Reino Unido. Con la muerte de Dolors Lamarca, el mundo bibliotecario catalán pierde a uno de sus referentes del último medio siglo.