Literatura

Releer Samuel Beckett en plena crisis de la vivienda

Club Editor comienza a publicar los relatos y novelas del autor irlandés con 'Narraciones y Textos para nada', traducidos por Joaquim Sala-Sanahuja

10/06/2026

BarcelonaEl 23 de octubre de 1969 sonó el teléfono de la habitación del hotel tunecino donde Samuel Beckett y su pareja, Suzanne Déchevaux-Dumesnil, estaban de vacaciones. Lo cogió ella, y un portavoz de la Academia Sueca le comunicó que su marido, el autor de obras de teatro tan reconocidas como Esperando a Godot (1952) y Final de partida (1955), acababa de ganar el premio Nobel de literatura. "¡Qué catástrofe!", exclamó. Con estas dos palabras resumió el malestar con el que Beckett vivió la concesión del galardón: ni fue a recogerlo a Estocolmo, ni se quedó la compensación económica, ni se permitió escribir nada durante una buena temporada, hasta que el mundo hubiera conseguido olvidar que su obra había merecido una distinción tan prestigiosa.

Beckett ganó el Nobel a los 63 años, cuando el grueso de su obra ya había sido publicada, si bien el autor irlandés continuaría escribiendo y divulgando textos cada vez más herméticos hasta casi el final de su vida. El último, la prosa Stirrings still, llegó en 1988, meses antes de morir. "Es uno de los autores imprescindibles del siglo XX, de aquellos grandes creadores de formas que responden a visiones filosóficas del mundo y que reforman la literatura para decir lo que una época transmite", explica Maria Bohigas desde Club Editor, que acaba de incorporar a Beckett a su catálogo con el volumen Narraciones y Textos para nada, escritos en 1946 y 1950, respectivamente. "El éxito como dramaturgo se comió al prosista que también fue Beckett, pero lo estoy pasando de maravilla traduciéndolo: si no, a estas alturas no me dedicaría a ello", defiende el traductor Joaquim Sala-Sanahuja, que actualmente trabaja en las primeras versiones en castellano de dos de las novelas más emblemáticas del autor, Malone muere (1951) y El innombrable (1953). "Esta última deja de tener puntos y aparte a partir de un determinado momento y requiere mucha concentración, pero es una experiencia de lectura impresionante", reconoce.

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Resistir las inclemencias

Será a finales de 2027 cuando Club Editor ponga en circulación Malone meurt y L'innommable, precedidas de Molloy (1951). "De esta sí que había una traducción de 1991, a cargo de Ramon Lladó, que estos meses está revisando, y que publicaremos con el resto del tríptico en un único volumen", avanza Bohigas. Fue a través de la contratación de una obra de teatro temprana de Beckett, Eleutheria (1947), , hasta que uno de ellos lo apuñaló en 1938 y estuvo a punto de acabar con su vida.

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El trayecto de lectura que propone clochards, hasta que uno de ellos lo apuñaló en 1938 y estuvo a punto de acabar con su vida.

El trayecto de lectura que propone Narracions y Textos per no res es muy indicado para descubrir al autor. "Las tres Narracions tienen un hilo narrativo –comenta Sala-Sanahuja, que anteriormente ha traducido al catalán autores como Fernando Pessoa, André Breton, Raymond Roussel y Francis Ponge–. A los trece Textos per no res, el narrador teje un relato sin historia. Son una especie de metanarraciones en las que seguimos el discurso filosófico y a menudo trágico de una voz". La primera empieza así: "De repente, no, a fuerza de, a fuerza de, no pude más, no pude continuar. Alguien dice: «Usted no se puede quedar aquí». Yo no podía quedarme y tampoco podía continuar". Bohigas apela al relato con que se abre el volumen, L'expulsat: "Comienza con alguien a quien echan de su casa. Cuando ya está en la calle, le tiran agitando lo único que le queda, el sombrero. A partir de aquí se pone en marcha y vaga por una ciudad que podría ser Dublín. Los personajes de Beckett tienen la particularidad de acunar al niño que han sido y al muerto que algún día serán".

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Hasta ahora, la extensa obra narrativa de Samuel Beckett no ha tenido mucha suerte en catalán: aparte de Molloy

(1951), solo se puede leer Primer amor (Lleonard Muntaner, 2010; traducción de Anna Soler-Horta) y Mercier i Camier (Quid Pro Quo, 2020; traducción de Marta Marfany).

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