Clásica

Bach y Händel, unidos por la 'Pasión'

Daniel Tarrida recupera un programa sacro de 1747 en Martin Luther Kirche

21/03/2026

'La Pasión según Händel'

  • Martin Luther Kirche. 20 marzo de 2026

Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel tenían muchas cosas en común: eran alemanes, protestantes, nacieron el mismo año y ambos se quedaron ciegos al final de sus vidas, operados de cataratas... por el propio cirujano.

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La pieza teatral de Paul Barz Cena a cuatro manos sitúa en un escenario a los dos músicos, en un encuentro que en realidad nunca se produjo. Se puede especular sobre hasta qué punto Händel envidiaba de Bach la ciencia musical, mientras que Bach envidiaría el cosmopolitismo y la fortuna monetaria de su colega... Quién sabe.

La cuestión es que en 1747 Bach tuvo que organizar para Santo Tomás de Leipzig la audición de la Pasión de turno para aquella Semana Santa y, atendiendo al año litúrgico, tocaba la del evangelista Marcos. Para la ocasión, el viejo cantor recurrió a siete arias que Händel había escrito durante su juventud para un oratorio. Y añadió recitativos de cosecha propia, piezas de Reinhard Keiser y varios corazones y corales que dieran unidad al conjunto.

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Desde entonces, este pasticcio –recurso habitual en aquellos tiempos– no había vuelto a programarse. Y, espoleado por la Fundación Salvat y el Bachcelona, ​​Daniel Tarrida ha reexhumado con buen criterio aquella pieza. La colaboración del Museo de la Música, la Oficina de Asuntos Religiosos del Ayuntamiento de Barcelona y la comunidad evangélica de habla alemana reunida en la Martin Luther Kirche de la calle Brusi de Barcelona ha sido esencial para poner en pie el proyecto.

Un equipo vocal becado por la Fundación Salvat (Mariana Rodrigues, Jana Corominas, Itamar Hildesheim y Lluís Arratia) y un conjunto instrumental formado por dos violines (Vadym Makarenko y Andrés Murillo), una viola (Núria Pujolràs), un violonchelo (Guiller del clave por Daniel Tarrida, hicieron posible la velada, con una interpretación estrenada el día antes en Esplugues y que este fin de semana recorre tierras españolas.

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A lo largo de la audición era curioso constatar como Händel, aunque todavía lejos de su periplo italiano y londinense, ya apuntaba modos operísticos en la escritura vocal, mucho más luminosa que la de un Bach proclive al recogimiento ascético.

La operación de esta exhumación ha salido bien por diversos motivos: por el comportamiento y el rigor de Tarrida, por la calidad musical de los intérpretes y porque, en los tiempos que corren, hay necesidad de escuchar una música que nos trascienda y que nos recuerde que, creyentes o no creyentes, somos seres espirituales. Y hacerlo al margen de las sempiternas Pasiones habituales y descubrir un patrimonio que dormía el sueño de los justos es siempre estimulante.