Música

Brames para superar el desencanto independentista y contra la extrema derecha

El grupo de Berga presenta cinco nuevas canciones en cuatro únicos conciertos

BarcelonaEl cantante de Brams, Francesc Ribera (Berga, 1967), necesitaba tiempo para responder al desencanto posterior al 1 de octubre del 2017. A principios de ese mismo año el grupo publicó Mañana, un disco empapado de esperanza. Unos meses después llegó "la derrota". "Para Brams, el contenido discursivo es básico. De hecho, es el rasgo fundamental de la existencia del grupo", recuerda Ribera, quien entiende que "de cualquier derrota nace una decepción, una desilusión". "Queríamos decir la nuestra, pero sabemos que desde la rabia y el enfado, desde el pozo de la desesperación, no se puede construir nada. Por eso esperamos tanto tiempo hasta saber qué debíamos decir y cómo debíamos explicarlo", dice. El resultado de este tiempo digiriendo el desencanto son cinco canciones reunidas bajo el título ¡Volver, volver, volver! (2026), que tratan de aportar una reflexión positiva y que incluyen una crítica frontal a la extrema derecha.

Todo ello también lo explicarán en cuatro conciertos en la Aliança del Poblenou dentro del Barnasants (19 de marzo), La Cabra de Vic (21 de marzo), el Pabellón Viejo de Berga (28 de marzo) y La Mirona de Salt (4 de abril). "Haremos estos cuatro conciertos y basta, porque cada uno tiene otras cosas: David Rosell y Jordi Barnola están con Els Catarres, Xarli Oliver está con Joan Miquel Oliver y yo estoy dirigiendo el ciclo Perifèria Cultural", informa.

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La primera canción que completaron fue Volver, síntesis de un sentimiento de resiliencia empollado por el grupo desde principios de los años noventa, cuando el independentismo era una opción política extraparlamentaria. "Brams somos un grupo que desde sus inicios empujábamos hacia un lugar que en 1990 no sabíamos que debería consolidarse con una fecha y un ejercicio de autodeterminación. Entonces teníamos poco lugar para apuntalar la esperanza. Y cuando hubo aquel proceso que culminó en 2017, nos comimos, nos implicó. Para gestionar el desencanto, agravado tras la sentencia del 2019 contra los líderes independentistas, la clave, dice Ribera, era huir de "la dinámica de reproches y tuits" que desemboca en "un estercolero", en "un concurso a ver quién la dice más grande". "Queríamos hacer un disco en positivo para salir del barro y poder reanudar el camino", explica. Musicalmente, apaciguada la ferocidad de otras épocas, los Brams no olvidan el carácter tabernario, presente en el tema Hay vino después de la muerte, y por lo general evitan las sonoridades más oscuras.

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Una de las canciones nuevas, El miedo y la cobardía, refleja precisamente una consecuencia del revolcón en el barro que han hecho algunos independentistas alineándose con las tesis de partidos de extrema derecha como Aliança Catalana, que "concentra" los ataques "en el de abajo". Como canta en la canción, "no podrán ni España ni los caciques convencernos de que cambiemos de enemigos". Ribera, que fue concejal del Ayuntamiento de Berga por la CUP, tiene razones suficientes para confrontar la extrema derecha desde la vertiente socioeconómica, pero ha querido incidir "expresamente" en el aspecto nacional y catalanista. Es "un análisis patriótico" porque confía en que "mucha gente que tiene dudas tarde o temprano verán que la extrema derecha no va a ninguna parte ni política ni humanamente". Seguramente por este carácter propositivo El miedo y la cobardía suena más a himno que a canción feroz.

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Ribera no aísla la extrema derecha catalana de lo que ocurre en todo el mundo. "Es una tendencia mundial acompañada por las redes sociales, que son los grandes medios de comunicación del siglo XXI y que están en manos de un nazi. No son necesarios muchos eufemismos. Los medios de comunicación tradicional nunca habían tenido el poder de manipulación tan grande que sí tienen las redes sociales".