Música

Bryan Adams cautiva Cap Roig mientras se queman las Gavarres

El cantante canadiense inauguró el festival de los jardines de Calella de Palafrugell con un concierto acústico de buen nivel, pero marcado por el incendio del Baix Empordà

04/07/2026

Bryan Adams

  • Festival Cap Roig. Jardins de Cap Roig. 3 de juliol de 2026.

A pesar de las indicaciones expresas de Protección Civil de evitar cualquier desplazamiento innecesario para no empeorar el incendio que aún arde descontrolado en las Gavarres, Cap Roig mantuvo en cartel su concierto inaugural con Bryan Adams. Los pueblos de alrededor, que sí tenían orden de confinamiento, cancelaron su agenda siguiendo las recomendaciones de las autoridades, pero el prestigioso festival de la Fundació la Caixa se celebró con absoluta normalidad, lleno de turistas y veraneantes, ajeno a la magnitud de la tragedia que cada vez afecta más masa arbolada del macizo forestal tierra adentro. El humo y las llamas ciertamente quedaban lejos de los idílicos jardines de Calella de Palafrugell, pero, al atardecer, todo un velo grisáceo y rojizo difuminaba el horizonte antes de las primeras notas del cantante canadiense, que tuvo el detalle de pedir un aplauso de reconocimiento para el trabajo de los bomberos.

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Adams ofreció un concierto de muy buen nivel. Lo hizo en formato acústico, sin pantallas, juegos de luces ni su banda de rock 'n' roll habitual, acompañado solo por la guitarra y el piano, a modo de preámbulo de la gira completa programada para el año que viene. Y la apuesta funcionó. Sobre todo porque, por encima de todo, Bryan Adams, de 66 años, es un gran cantante. Su voz es áspera y magnética, con un tono ronco que recuerda al mejor Bruce Springsteen, pero también se muestra capaz de modelar un timbre expresivo y melódico emulando a Elvis Presley o Tina Turner. Todo ello hace brillar unos temas de raíz rockera, pero de contundencia moderada (sobre todo en versión acústica), más bien de aires pop, con una clara vocación de crooner romántico y una predilección natural por las baladas sentimentales, a menudo bastante azucaradas.

Con estas bases el artista repasó sus grandes éxitos, y el público, que agotó las entradas, se lo pasó en grande. Especialmente celebrados fueron los ritmos de This time y You belong to me, igual que el estribillo coreado por todos de Everything I do o las réplicas de Back to you y Somebody. Entre tantos versos de fervor romántico, Adams aportó un contrapunto combativo y pacifista con Love is stronger than hate, antes del gran final que comenzó con la festiva Summer of '69, himno para toda una generación, seguida de nuevas baladas muy bien construidas como Heaven, Have you really loved a woman? y Straight from the heart, mientras muchas parejas de extranjeros grababan con el móvil vídeos y dedicatorias de amor.

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A medianoche, de regreso del concierto, por la autovía costera, a su paso por Calonge, desde la carretera se observaba claramente cómo las llamas bajaban muy, muy cerca de algunas urbanizaciones, a tocar de las casas. Las imágenes encogían el corazón.