Música

Desconcierto y atrevimiento en el Mercado de Música Viva

El fascinante espectáculo 'Non concerto' cautiva al público de L'Atlàntida de Vic y cuestiona el meollo de la música en directo

16/09/2026 - 22:38 h.

VicLa dirección del Mercado de Música Viva de Vic había alimentado el misterio anunciando un espectáculo inaugural especial: Non concerto, cuya directora escénica, Lucia del Greco, no había querido avanzar ningún detalle. Solo había trascendido el propósito, lanzar preguntas sobre qué es o debería ser la música en directo, y el material musical, el disco Una lunghissima ombra (2025) del músico italiano Andrea Laszlo De Simone. El resultado respondió bien a las expectativas, porque con elegancia y respeto por la música disparó a la línea de flotación de la música en directo: el pacto según el cual el público admite que aquello que suena es fruto de la acción de unas personas que tocan un instrumento. Atrevimiento y desconcierto a la vez en una puesta en escena magnífica.

"Tengo muchas ganas de descubrir lo que propone el espectáculo", dijo la consejera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar, en uno de los parlamentos previos al concierto en L'Atlàntida. Lo primero que se descubrió fueron las siluetas de unos músicos a contraluz y las sombras de otros detrás de una pantalla. En Non concert, un nombre que no esconde el presagio, Del Greco evocaba tanto el idealismo del mito de la caverna como el ilusionismo del teatro de sombras. La idea es la música, lo más importante, y sonó maravillosamente, haciendo justicia al pop de cámara del autor: profundidad armónica, belleza melódica melancólica, como solo saben hacer los italianos, texturas electrónicas, arreglos de cuerda y metal... En el escenario había dieciséis músicos sin autonomía de movimientos, porque se repartían en diferentes plataformas que unos operarios movían de vez en cuando, incluso los hacían desaparecer. ¡Los músicos como marionetas al servicio de una entidad superior: el concierto! La música cautivaba, expandía el poder emocional, y con eso basta, ¿verdad? Pero mirando al escenario, la propuesta de Del Greco iba ofreciendo pistas más o menos sutiles que hacían pensar que todo ello era playback, incluidos aplausos enlatados. Paradójicamente, cuando el cantante, que se parecía mucho a Andrea Laszlo De Simone, hizo evidente que no estaba cantando en directo, aparecía la duda: ¿y si el juego fuera precisamente este, hacer evidente un engaño, para hacer creer que los otros sí estaban tocando en directo? Y una vez el ídolo rompe el pacto, llega el desconcierto: ¿por qué continuar mirando aquello que se presentaba como falso? Pues porque era fascinante.

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Non concerto reúne también soluciones escénicas, visuales y coreográficas características de los conciertos que Del Greco dispone huyendo de la parodia. Se estima más una ironía delicada y, por tanto, más verosímil. En este simulacro de concierto lo único que no hay es comunicación directa con el público: ni "buenas noches, Vic", ni "sois el mejor público de la gira". Pero sí que hay una caja escénica con un telón transparente, humo, luces tratadas como cortinas de agua, gestos de baile, miradas entre los músicos... El acierto, el truco, es que cada recurso tiene sentido y muchos directores escénicos pagarían por utilizarlos con tanta inteligencia. También ayuda la música: buena idea, no elegir música experimental para este experimento que termina con la canción Non è reale y un humo blanco como una nube angelical invadiendo el escenario y vertiéndose también hacia la platea. Del idealismo de la caverna inicial al cielo de las emociones. Porque Non concerto emociona... aunque la música no sea en directo. Y a la vez parece una defensa decidida de la música en directo.

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"Una edición valiente y atrevida"

"Este año hemos trabajado una edición que creemos que es valiente y atrevida, y también comprometida", dijo Joan Rial, que dirige el Mercat de Música Viva de Vic con Jordi Casadesús y Rubèn Pujol. Lo proclamó en L'Atlàntida justo antes del espectáculo inaugural. Según Rial, el compromiso es con "la manera de hacer del Mercat, con la lengua y con los vínculos históricos que durante estos 38 años han hecho del Mercat un referente del país y del sur de Europa". "Nadie se imagina empezar la temporada en septiembre sin venir a Vic y eso no es trabajo nuestro", añadió, y acto seguido recordó "el importante desafío social y humano" que tanto el sector cultural como el conjunto de la sociedad debe asumir debido a "la promoción y el aumento de ideologías que más que hacernos avanzar nos hacen mirar atrás con sufrimiento". "Para hacerlo bien y como toca tendremos que estar todos. Y todos significa todos. También Lluís Puig, que esperamos que sea el último año que tenga que estar aquí con nosotros", dijo Rial recordando que el exconsejero de Cultura y exdirector del Mercat de Música Viva de Vic todavía está en el exilio desde hace nueve años.

En los parlamentos previos a la inauguración del 38º Mercat de Música Viva de Vic, además de la consejera de Cultura, también participaron el alcalde de Vic, Albert Castell, y el ministro de Cultura español, Ernest Urtasun. Castells recordó "la gran ambición cultural" de una "ciudad mediana", y puso a los directores del Mercat (los tres de Osona) como ejemplo del "talento musical y de gestores culturales" de Vic. Urtasun también alabó Vic, quizás forzando un poco el cumplido. "Decían que Vic era la Liverpool catalana... No sé si a Liverpool deberían decirle la Vic del Reino Unido", dijo el ministro.