Música

Jordi Savall gana el prestigioso premio Ernst von Siemens

El maestro recibirá el galardón de la Academia de Bellas Artes de Baviera, dotado con 250.000 euros, el 23 de mayo en Múnich

Act. hace 15 min

BarcelonaJordi Savall (Igualada, 1941) ha ganado este jueves el premio Ernst von Siemens, uno de los más prestigiosos del mundo de la música. El reconocimiento que otorga la Academia de Bellas Artes de Baviera en nombre de la Fundación Ernst von Siemens para la Música desde 1974 está dotado con 250.000 euros y en ediciones anteriores le han recibido personalidades como Benjamin Britten, Olivier Messiaen, Leonard Bernstein, Claudio Abbado, Claudio Abbado, Claudio Abbado, Claudio Abbado otros. La ceremonia de entrega del premio será el 23 de mayo en el Prinzregententheater de Múnic, e incluirá un concierto especial a cargo de Hesperion XXI y La Capilla Real de Cataluña, bajo la dirección de Jordi Savall.

La contribución cultural de Savall, el primer catalán que gana el Siemens, ya había alcanzado hitos internacionales como el premio Léonie Sonning en 2012, y el nuevo galardón contribuye a enfriar la relevancia de un maestro de la interpretación con criterios históricos o, como dice él mismo, de "la interpretación". Así es como ha abordado un repertorio amplísimo, que incluye músicas medievales, renacentistas y barrocas, y cómo ha asumido proyectos muy ambiciosos a propósito de los compositores Beethoven, Mendelssohn y Schubert, siempre con sus formaciones: Hespèrion XXI, La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations. Además, ha impulsado el Festival de Fontfreda y el Festival Jordi Savall, y el sello discográfico Alia Vox, que desde hace 28 años mantiene cuidado y compromiso por el patrimonio musical mundial.

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Tal y como constata el jurado del premio Ernst von Siemens, Jordi Savall es "una de las personalidades musicales más versátiles de su generación". "Durante más de cincuenta años, ha rescatado joyas musicales del olvido y la negligencia, y las ha devuelto al disfrute de todos. Investigador incansable de la música antigua, interpreta el repertorio como gambista y como director de orquesta. Sus actividades como concertista, profesor, investigador y creador de nuevos proyectos musicales la música histórica", dice el jurado.

"Un humanista europeo", según la descripción que hizo el ensayista Rob Riemen, Savall considera "que el arte debe ser útil para la sociedad". "El arte por el arte no es útil. Cuando hacemos música contribuimos al bienestar de las personas que escuchan esta música, ya la armonía de un mundo en crisis en el que hay más guerras y más refugiados que nunca", dijo cuando recibió la Medalla de Oro de la Generalitat en 2014.

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Savall tuvo el violonchelo como pasión primera, hasta que Enric Gispert, director del grupo Ars Musicae, le convenció para adentrarse en la viola de gamba, el instrumento con el que más adelante, en 1974, ganó la plaza como profesor en Basilea. Removiendo archivos en Europa, en museos y bibliotecas, descubrió las grandes joyas musicales del barroco, sobre todo del francés, aunque antes ya había trabajado, con el violonchelo, el repertorio del Siglo de Oro español.

En 1974 también fue un año importante porque Savall creó el grupo Hespèrion XX con Montserrat Figueras (su esposa), Lorenzo Alpert y Hopkinson Smith. Fue un punto de inflexión decisivo, porque a partir de entonces empezó a ser el dueño de su destino en el sentido de que podía decidir qué interpretar y cómo. "Antes era una especie de mercenario que me ganaba la vida tocando a los grupos a los que me invitaban", explicaba en la revista 440. Otro punto de inflexión llegó en 1987 con la fundación de la Capilla Real de Cataluña, una estructura de estado. Y en 1989 creó la orquesta Le Concert des Nations, con la que ha sacado adelante muchos de los proyectos más ambiciosos de su trayectoria.

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Todo el trabajo de estos años culminó en 1991 con la banda sonora de la película Todas las mañanas del mundo, de Alain Corneau. Savall ganó al César a la mejor banda sonora, en la que interpretaba obras del barroco francés, de compositores como Marin Marais, Sainte-Colombe, François Couperin y Jean-Baptiste Lully. Fue la confirmación definitiva que situaba al maestro entre los grandes de la música antigua, y con repertorio amplísimo: el Libro rojo de Montserrat, las PasiónEs de Bach, la Música acuática de Händel, El Orfeo de Monteverdi, la integral sinfónica de Beethoven, las músicas de la diáspora sefardí, las danzas criollas... Además, ha creado repertorios conceptuales sobre las rutas de la esclavitud, la paz, el Mediterráneo, Ramon Llull... "Las músicas tradicionales conservadas que más se tocan. judío, las de los esclavos, las de los pueblos que han sufrido hambre y han tenido que emigrar; también las músicas de las culturas marginadas como la catalana o la bretona, que tienen un contenido emotivo y expresivo extraordinario. explicaba Savall al ARA. De acuerdo con este espíritu humanista, y ante la crisis humanitaria derivada de distintos conflictos bélicos y situaciones de opresión, en 2018 fundó Orpheus XXI, un ensemble formado por músicos refugiados.

En los últimos años, además de mantener una intensa actividad concertística, Savall está trabajando para garantizar la continuidad de sus formaciones. "Que se pueda conservar con un nuevo director cuando yo me retire, como ocurre con las orquestas europeas, y poder decir que también somos europeos y que podemos hacer las cosas como en Viena o Berlín, con dignidad y exigencia", dice.