'Mar de mars': el gran desafío del Cor Canta
Àngels Gonyalons es la rapsoda de un espectáculo sobre el Mediterráneo que se estrena en L'Auditori
BarcelonaEl entusiasmo era tan grande como el vértigo ante el reto. Hace seis meses, cuando ya lo tenían todo casi atado, Sigfrid Quer y Joan Manel Coco explicaban al ARA la nueva aventura de la Fundación Cor Canta: Mar de mares, el espectáculo coral sinfónico que se estrena el domingo 15 de marzo en L'Auditori de Barcelona (12 h) y que también se realizará el 18 de marzo en Valls y el 17 de abril en la catedral de Girona. El entusiasmo es lógico, tanto por el vuelo conceptual como por el talento artístico implicado: el estreno de tres obras de encargo a los compositores Feliu Gasull, Ferran Cruixent y Anna Campmany; la participación de la Orquesta de Cámara Terrassa 48, solistas como el tenor Roger Padullés, el barítono Germán de la Riva y la soprano Irene Mas, y Àngels Gonyalons como rapsoda; las batutas de Elisenda Carrasco, Jordi Lluch y Eva Martínez; y el material poético de autores como Manuel Forcano, Joan Vinyoli, Jacint Verdaguer, Joan Maragall. Y, claro, los 120 cantores del Cor Canta. "Es el proyecto más ambicioso que hemos realizado en ocho años", constata Quer pocos días antes del estreno.
El Cor Canta siempre ha impulsado la nueva creación. De hecho, ha estrenado una veintena de obras, como la suite para corazón y orquesta de La gata perdida (la ópera de Arnau Tordera con libreto de Victoria Szpunberg), que presentó el año pasado en L'Auditori. Esta vez va más allá y propone "un viaje por el mar no como paisaje, sino como espacio simbólico de vida, frontera y memoria". En Mar de mares, la música y la poesía no son ajenas a las heridas abiertas del Mediterráneo, mare nostrum y madre mortuum. No es de extrañar, pues, que en el proyecto colabore Open Arms: su fundador, Oscar Camps, ha publicado un vídeo en Instagram en el que recita precisamente Madre mortuum, uno de los poemas de Forcano.
La conciencia de todos los significados que llenan el Mediterráneo resuena en las tres obras de estreno, ligando toda la propuesta. Todo empezará con Àngels Gonyalons encarnando a la diosa Thalassa, y el viaje se desplegará en tres movimientos que abordan la relación con el mar, anhelos individuales y colectivos, miradas inocentes, lamentos y propósitos reparadores para apaciguar el efecto de las heridas. En cada parte se interpretará un movimiento de Vistas al mar (1931), de Eduard Toldrà (vistas inspiradas en poemas de Joan Maragall), y una de las obras nuevas: Mabre, de Feliu Gasull (con poemas de Vinyoli y Verdaguer); Madre nuestra, de Ferran Cruixent (con el poema homónimo de Forcano), y Madre mortuum, de Anna Campmany (también con versos de Forcano). Todo ello con dirección escénica de Laura Domènech y Jofre Bardolet.
El origen de Mar de mares surgió a raíz de una charla con el compositor Marc Migó, colaborador habitual del Cor Canta. La recopilación poética El mar en la mirada, publicado por el Instituto Europeo del Mediterráneo, acabó de decidirlos. Acto seguido contactaron con Forcano y el entusiasmo y la determinación trabajaron. A partir de ahí, cada compositor puso manos a la obra. Feliu Gasull encontró la inspiración para componer Mabre, para abajo, corazón y orquesta, "nadando con gafas y tubo por la bahía de Montjoi". "Es de las cosas que más me gustan de la vida: observar las algas, los cangrejos, los pulpos, las rocas, los peces… nadando y haciendo curvas por el agua. De todos los peces que veo, hay unos muy especiales que siempre curiosean por el fondo y brillan, los mabres", dice. Ferran Cruixent ha compuesto Madre nuestra para tenor, corazón y orquesta de acuerdo con el tono del poema-oración de Forcano, que denuncia "el vertido masivo de desechos" en el Mediterráneo. El canto de las ballenas, una invocación a la divinidad védica de las aguas celestial y un final con canto gregoriano empapan la obra de Cruixent.
Finalmente, Anna Campmany pone música a Madre mortuum. "Nunca he sentido tanta responsabilidad al componer como encarando este tema: toda la gente que muere en el mar buscando una vida mejor. Lo he compuesto desde el corazón", dice Campmany. La melodía a partir de la que brota la composición viene de lejos. "Cuando tenía 15 años supe que había muerto una de las personas que más amaba. La familia se puso en marcha con los trámites y me quedé sola, incapaz de digerir el vacío. Me senté al piano y fluyó una melodía. Son unas notas muy especiales para mí, que me han acompañado siempre pero no había mostrado nunca.