Música

Maria del Mar Bonet, cautivadora en el Palau de la Música

Extraordinario concierto para presentar el disco 'El agua no cansa'

Maria del Mar Bonet

  • Con Toni Pastor (laúd), Marc Grasas (guitarra), Benjamí Salom (violín), Marco Lohikari (contrabajo), Jose Llorach (percusión) y Gori Matas. Palau de la Música. 23 de mayo de 2026

"Esto es canción popular hecha ahora", dice Maria del Mar Bonet antes de interpretar S'aigo no, una de las canciones del magnífico disco L'aigua no cansa que acaba de publicar. Cuando canta el verso "haz que todos los valencianos puedan volver a sus casas", el público del Palau de la Música aplaude el gesto que recuerda a las víctimas de la dana del 2024. Y el aplauso es más fuerte cuando dice "que saquen pronto a los políticos responsables que nunca sirvieron para nada y han hecho más grande el desastre". Efectivamente, canción popular hecha ahora por una Maria del Mar Bonet cautivadora, en estado de gracia creativa e interpretativa.

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Después de casi sesenta años de trayectoria, continúa siendo una artista con cosas que decir y con ganas de involucrarse en aventuras musicales como la del álbum L'aigua no cansa, para cuya presentación ha diseñado un repertorio que incluye piezas de otras épocas trenzadas por un sutil hilo conductor, más o menos explícito: el agua. La acompaña el quinteto con el que también maravilló en L'Auditori 2 en 2025 en la conmemoración del 50.º aniversario del concierto en el Olympia de París. De hecho, en aquella actuación de hace un año ya adelantó algunas canciones que han acabado formando parte del disco nuevo y que ofrecen una sonoridad mediterránea en el sentido más amplio. Cuando empieza S'aigo no, el violín de Benjamí Salom dibuja un lamento casi klezmer, porque la Mediterrània musical de Maria del Mar Bonet, que es también la del laúd de Toni Pastor y la guitarra de Marc Grases, llega hasta el Mar Negro, pasa por toda la ribera sur hasta el oriente sacudido por la guerra y vuelve por la ribera norte haciendo camino por Grecia, Nápoles, L'Alguer, Mallorca y Valencia.

Antes de entrar en el material nuevo, el concierto, programado dentro del Guitar BCN, recuperó joyas como Aigo, Nina, ninona, Abril, Cancó per una bona mort y Dansa de primavera. Todas integradas en un mismo discurso musical que a la vez es muy diverso. La sensación que transmiten los músicos es de confianza absoluta los unos en los otros, como cuando el contrabajista Marko Lohikari y el percusionista José Llorach se hermanan en la introducción progresiva de Nina, ninona, y el laúd y el violín bailan la danza de la primavera. Una exultante Des de Mallorca a l'Alguer y una impresionante Me n'aniré de casa cerraron el primer bloque, después del cual cantó las nueve canciones del disco nuevo con la voz centrada y a veces asumiendo retos vocales (en Sa ximbomba, por ejemplo). Maria del Mar Bonet es la antítesis de la pereza musical. Le gusta desafiar y desafiarse con criterio y sensibilidad; es el espejo que buscan artistas de otras generaciones para ir más y más allá. L'aigua no cansa se levanta aplaudiendo y con el pandero cuadrado. Blaus i blaus camina entre el flamenco de la guitarra y el jazz del contrabajo. Los versos de Blai Bonet y la música de Antoni Parera en Blaus i sol de roses blanques suenan a canción popular universal, y ella la canta exultante. Llorach hace caminar Cançó dels disbarats al ritmo de la tarantela. Y siempre, con Maria del Mar Bonet cantando al servicio de la emoción.

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"La guerra tiene un nombre, el nombre de Trump"

La presentación del material nuevo acaba con un cambio de registro. La celebración deja paso a una indignación dolida. Introduce Luna de paz, un poema que escribió a principios de los noventa, a raíz de la primera guerra del Golfo. Lamenta que sea tan vigente. "La guerra tiene un nombre, el nombre de Trump", dice. El poema se ha hecho canción con la música del cubano José María Vitier, y por eso en el Palau de la Música la dedica "a los amigos de Cuba y a todos los músicos" que allí conoció. La canta acompañada por el pianista Gori Matas. Es impresionante cómo gestiona la sensibilidad con la voz.

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La ovación pertinente precedió unos bises exuberantes. Primero con el swing oriental de Por Hipócrates y una estratosférica De sentir que Maria del Mar Bonet interpreta con aquella autoridad que explica por qué es un referente artístico. Con el puño cerrado acaba ¿Qué quieren esta gente, siempre emocionante y con el público del Palau de la Música completando versos. Paseando por el escenario regala La balanguera. Y cierra la exhibición con la Jota marinera, canción popular de ahora y de siempre.