Crítica de música

Material de primera en el Liceo

Magnífica velada de madrigales de Monteverdi con el Concerto Italiano de Rinaldo Alessandrini

09/04/2026

'El quinto libro de madrigales', de Monteverdi

  • Concerto Italiano, dirigido por Rinaldo Alessandrini.Foyer del Gran Teatre del Liceu. 8 de abril de 2026

Claudio Monteverdi (1567-1643) reunió a lo largo de su vida diversos madrigales, divididos en nueve libros, el último de los cuales se publicó póstumamente. El quinto, escrito en 1605, marca un punto de inflexión porque el músico de Cremona incorpora la conocida como seconda prattica, en la que la palabra y la música se imbrican en una voluntad expresiva –cosa que incluye recursos como las disonancias– que pronto hará eclosión en la ópera: no olvidemos que dos años después de aquel libro-recopilatorio, escrito para la corte de Mantua y la familia Gonzaga, Monteverdi estrenaría en aquella ciudad y en el palacio ducal La favola d’Orfeo, en la que el compositor demuestra haber asumido los principios que regirán a partir de entonces la opera per musica, propia y ajena.El Liceu ofrece desde la temporada 2020-2021 las diversas series de libros de madrigales monteverdianos y hasta ahora se habían podido escuchar el segundo, el tercero, el cuarto, el sexto, el séptimo y el octavo. Ahora le ha tocado al quinto, sin que se entienda mucho esta disposición ordinal. Seguramente, Rinaldo Alessandrini tiene algo que ver. Pero tanto le da que el orden no sea el establecido, porque de lo que se trata es de disfrutar de estas sesiones de cámara en un foyer muy apropiado para este tipo de veladas.Una vez más, el conjunto que dirige el maestro italiano demuestra su compromiso con la música monteverdiana, con rigor, precisión y elegancia. Y, en el caso que nos ocupa, con la mesurada teatralidad de un compendio de piezas que prefiguran el gran hombre de teatro que llegaría a ser Monteverdi, a pesar de habernos legado tan solo tres óperas completas.Frente al Concerto Italiano, que cuenta con tiorba, dos violines, dos violas y un violonchelo, y con la presencia de Alessandrini al clave, el equipo vocal supo transmitir los contrastes, las luces y las sombras de las diecinueve piezas que integran el compendio.Sobrio en el gesto y generoso en la transmisión expresiva, Rinaldo Alessandrini volvió a demostrar que no tan solo es una autoridad en el estilo monteverdiano, sino que ha sabido transmitir la modernidad, gracias a una escritura que pide también imaginación expresiva. Y de esta la hubo mucha el miércoles por la noche en el foyer del Gran Teatre del Liceu.

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