Noemí Pasquina, la batuta que desafía a un mundo de hombres
Solo el 10% de los directores de las principales orquestas de todo el mundo son mujeres
ParísMueve la batuta con energía y delicadeza a partes iguales. Con pasión y elegancia. Siempre sonríe a los músicos. O quizás sonríe a la música. Cuando Noemí Pasquina (Cardona, 1987) empezó su carrera como violonchelista, nunca se atrevió a imaginar que se convertiría en directora de orquesta. "No había referentes. Nunca había visto a una mujer dirigiendo una orquesta", recuerda. Pero años después cambió el violonchelo por la batuta. La cardonina es una de las pocas catalanas directoras de orquesta y lucha por hacerse un hueco en un mundo que todavía está dominado por los hombres. Pasquina, formada en Barcelona, Manresa, Madrid y La Haya, hasta ahora ha dirigido orquestas en España, Francia y Rumanía.
"Habremos tenido éxito cuando a la gente ya no le sorprenda ver a una mujer dirigiendo una orquesta o cuando no tengamos que decir mujer directora sino, sencillamente, directora", apunta en una conversación con el ARA después de participar en el único concurso internacional que hay para mujeres directoras de orquesta, la Maestra, que se celebra.
Asistir a un concierto de música clásica de una orquesta sinfónica con una mujer dirigiéndola es una imagen que todavía es poco habitual. Los conservatorios y orquestas están llenos de mujeres, pero la dirección es una figura muy masculinizada. El techo de cristal es evidente. Según un estudio de la británica Donne Foundation, el 10% de los directores de las grandes orquestas de todo el mundo son mujeres, un porcentaje que cae en picado si sólo tenemos en cuenta a los directores titulares de las principales orquestas sinfónicas. Otros estudios sitúan el porcentaje en Europa en torno al 6%.
Cataluña, sin directoras titulares
Cataluña refleja esta realidad. Ninguna de las tres más importantes que hay en nuestro país –la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC), la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo y la Orquesta Sinfónica del Vallès (OSV)– tienen una mujer como directora titular. Tampoco las han tenido nunca en el pasado. En cambio, tanto la OBC como la OSV tienen actualmente directoras invitadas, asistentes o asociadas, como la francobritánica Stephanie Childress o la española Isabel Rubio. Noemí Pasquina fue directora asistente de la OSV durante la temporada 23-24.
El concurso de la Maestra lo impulsó en el 2019 la francesa Claire Gibault (Mans, 1945), una de las directoras de orquesta pioneras. Fue la primera mujer en dirigir la Orquesta de la Scala de Milán y los músicos de la Filarmónica de Berlín. Gibault explica en una entrevista en Le Monde que decidió realizar un concurso sólo para mujeres después de mantener una conversación surrealista con otro director durante un concurso en México donde ella hacía de jurado y era la única mujer. "El primer día se me avecina y me dice que su médico, un gran científico, le había afirmado que las mujeres, biológicamente, no podían ser directoras de orquesta", le dijo.
Lejos de bromear, el director de orquesta insistió y le explicó su argumento, descaradamente sexista y sin ninguna base científica: "Las mujeres no pueden sostener correctamente una batuta porque tienen los brazos orientados hacia delante. Es del todo natural, ya que ésta es la posición para sostener a los niños". Gibault, impactada por las palabras de su compañero, decidió impulsar a la Maestra. Este año ha habido dieciséis candidatas, entre ellas Noemí Pasquina, seleccionadas entre 225 candidatas.
Optimismo
Pasquina sostiene que las cosas están cambiando y se muestra optimista. "Antes los [músicos] solistas también eran todos hombres y ahora no nos resulta extraño ver a una pianista oa una violinista solista, hay muchas. Con la dirección de orquesta está pasando lo mismo, pero no veremos los resultados hasta dentro de un tiempo", asegura la directora de Cardona. Pasquina espera que ella y el resto de directoras sean el referente que ella nunca tuvo: "Ahora estamos construyendo estos referentes. Estoy segura de que los niños y niñas verán con más naturalidad que una mujer dirija a una orquesta".