Música

Silvio Rodríguez: "El proceso cubano habría sido muy diferente si no lo hubieran azotado y tergiversado tanto"

Músico. Actúa el 1 de septiembre en el Gran Teatro del Liceo

Simón Vázquez
17/08/2026 - 16:43 h.

La HabanaFigura fundacional de la Nueva Trova Cubana y una de las voces más influyentes de la canción de autor latinoamericana, Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 1946) prepara una gira que pasará el 1 de septiembre por el Gran Teatre del Liceu, donde espera reencontrarse con "viejos y muy queridos hermanos y amigos" y compartirá cartel con Joan Isaac y Sílvia Comes, y el 16 por el Roig Arena de Valencia. A punto de cumplir 80 años y con cerca de medio siglo de discos a sus espaldas, el cantautor responde a la entrevista en una La Habana a oscuras, castigada por los cortes eléctricos y por el endurecimiento del bloqueo norteamericano. Nos encontramos en el barco Astral, anclado en el puerto de La Habana, que ha traído materiales fotovoltaicos desde Barcelona cruzando el Atlántico. El cantante, que ha querido dar la bienvenida en persona a la tripulación y al conjunto de los voluntarios de la misión Rumb a Cuba, habla con el ARA de médicos que operan con la luz del móvil, de escuelas de música que cierran antes de hora, del legado del Che y de Fidel Castro en el centenario de su nacimiento, de su conocida petición de un fusil AKM para defender la isla y, también, de su blog, de la fotografía y de una trova que resiste. "Es casi un milagro que Cuba exista", asegura.

Una de sus últimas canciones junto al argentino Milo J. se titula Luciérnagas. Aunque su contenido no tenga relación, estos días La Habana de noche nos ha parecido una ciudad de luciérnagas: pequeños puntos de luz aquí y allá. ¿Cómo vive el endurecimiento actual de las medidas del bloqueo?

Luciérnagas no es un tema mío, sino del joven y talentosísimo cantautor argentino Milo J. Yo solo puse un poquito de voz. Vivimos pendientes del combustible que aparezca para poder encender la planta eléctrica de nuestra Fundación Ojalá y continuar trabajando; buscando medicinas para los enfermos; intentando ayudar a los que menos tienen. Los médicos, que son nuestros héroes cotidianos por su entrega constante, han tenido que acabar operaciones con la luz de los teléfonos. Hay decenas de miles de enfermos esperando para operarse, entre ellos varios miles de niños. Así es nuestra vida cotidiana.

Cargando
No hay anuncios

¿En cuanto concretamente a la música cubana, en qué situación se encuentra? ¿Siguen funcionando los liceos, las escuelas de música, las orquestas…? ¿Y cómo han afectado las últimas oleadas migratorias al talento cubano en la isla?

— A causa de los cortes de energía provocados por el bloqueo petrolero, este año las escuelas del país tuvieron que cerrar antes de lo habitual. Todavía no se sabe cómo se afrontará el inicio del curso escolar. La Universidad de las Artes tuvo que enviar a sus becarios a las respectivas provincias. Tampoco está del todo claro el inicio del próximo curso. Hay orquestas que continúan trabajando con muchos sacrificios; el transporte público es escaso por la falta de combustible y se ha ido resolviendo con triciclos, por iniciativa popular. No tengo elementos para comentar la incidencia nacional de la migración en la música, aunque dos de mis músicos habituales viven fuera de Cuba. Ahora mismo estamos a punto de reunirnos para preparar la gira. Así trabajamos. En otras crisis, cuando han mejorado las condiciones, los músicos y las orquestas vuelven. Veremos si más adelante pasa lo mismo. Lo que sí puedo garantizar es la alegría, el sentimiento especial que cualquier actividad cultural genera, sobre todo las musicales. Desde un concierto sinfónico en la catedral de La Habana, pasando por otro de canciones en la escalinata universitaria, hasta la simpática actuación de un pequeño coro infantil en la Casa Vitier-García Marruz, se esparce un sentimiento de cohesión espiritual que se siente, que abraza y acompaña a la gente en su durísima vida diaria.

Cargando
No hay anuncios

Y ¿en qué punto se encuentra hoy la trova cubana?

— Sé que se mantiene un programa de televisión y que sobreviven algunas peñas. El poeta y cineasta Víctor Casaus, en las difíciles condiciones actuales, intenta reavivar el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde durante tres décadas se sistematizó la realización y la grabación de conciertos de trova, además de estimular las artes plásticas y la edición de libros. Ojalá salga adelante.

En la canción Sea señora, del disco Segunda cita (2010), decía: "A desencanto, opóngase deseo. / Superen la erre de revolución. / Restauren lo decrépito que veo, / pero déjenme el brazo de Maceo / y, para conducirlo, su razón". Y en ese mismo álbum, en Bendita (yo fui una vez), cantas: "A la patrona yo le pediré en la ermita / que nos libere del bloqueo y de los trogloditas". ¿A quién señala como trogloditas? ¿Qué habría que restaurar en la Cuba de hoy sin renunciar a la razón del general Antonio Maceo (1845-1896)?

— Me refería a la restauración del sentido prístino de la Revolución, es decir: una revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no para una burocracia omnipotente y mecánica. Por eso acabo diciendo: "Cuando las alas se vuelven herrajes / es hora de volver a hacer el viaje / a la semilla de José Martí".

Cargando
No hay anuncios

A Tonada del albedrío, también de Segunda cita, dice: "Dijo Guevara el humano / que ningún intelectual / debe ser asalariado / del pensamiento oficial". Este año se cumple el 65 aniversario de Palabras a los intelectuales, el discurso en el que Fidel sostuvo que Cuba no tendría un arte oficial –como sí lo fue el realismo socialista en la URSS– y distinguió entre artistas revolucionarios, contrarrevolucionarios y no revolucionarios, a estos últimos a los que había que conceder la máxima libertad de creación. ¿Qué balance hace de esta política cultural? ¿Cuál es el papel de los intelectuales en la Cuba de hoy?

— En los primeros años, algunos sectores dirigentes soñaban con implantar en Cuba las concepciones de Stalin en la URSS. Por suerte, el Che y Fidel eran intelectuales revolucionarios y no creyeron en el llamado realismo socialista. Aun así, nuestra política cultural se ha ido matizando con el tiempo. A comienzos de los 70 hubo un momento especial de extremismos que Ambrosio Fornet calificó de Quinquenio Gris, y así se conoce. Afortunadamente, después se creó el ministerio de Cultura, con Armando Hart al frente. Otro buen momento fue el primer mandato de Abel Prieto como ministro de Cultura. Ambos períodos tuvieron mucho apoyo de Fidel, que se interesaba hasta el detalle por los problemas del mundo cultural. La mayoría de los intelectuales que conozco (gente de las artes, pero también de la economía, de las ciencias, del pensamiento) suelen ser personas con ideas propias, con contradicciones con la realidad y, a la vez, con altos sentimientos patrióticos. Muchos han conseguido plantear sus ideas y, se les escuche o no, las defienden consecuentemente. Si vivimos en una sociedad en la que todos debemos participar y podemos hacerlo, creo que es esto lo que se espera de nosotros.

Cargando
No hay anuncios

El disco Quería saber (2024) se abre con América, que acaba con estos versos: "La luz me guarde / del abrazo de América, / de su mirada, / de su hechizo de amor. / De madrugada / se oye el llanto de América / y se parece al dolor". Nos remiten a la situación actual: ¿los escribisteis pensando en ella?

— Cuando terminé esta canción, diversas personas me preguntaron si América era el imperialismo. Y creo que lo pensaron por el momento en que el protagonista se hace atar al mástil del barco para no ser arrastrado por la belleza irresistible (una alusión a Odiseo cuando se acerca a las sirenas). Pero resulta que esta canción está dedicada a una vecina mía de hace décadas, a una chica guapa y deseada que se llamaba así: América. Y todo lo que explico allí les pasó a pretendientes que enloquecieron con su belleza. Desde mi ventana, cerca de la suya, yo la oía llorar de noche. Fue entonces cuando me di cuenta de que la belleza, a veces, podía parecer una bombilla solitaria, rodeada de bichos atraídos por la luz.

Cargando
No hay anuncios

Mantened una crítica dura, pero siempre constructiva. En Para no botar el sofá cantáis: "Para pronunciar el nosotros, / para completar la unidad, / habrá que contar con el otro, / las luces y la oscuridad". ¿Cómo valoráis las últimas medidas del gobierno cubano para liberalizar la economía?

— Venimos a un mundo, a una realidad construida por muchos otros en un proceso de milenios. Lo mínimo que podemos hacer es manifestar lo que pensamos. Por eso mis canciones son como son. A veces, incluso describir un paisaje es crítico. La crítica y la autocrítica están presentes en las relaciones familiares y en la amistad: ¿cómo no van a estar en lo social? Es lo más natural del mundo. Las medidas del gobierno cubano eran muy esperadas por prácticamente todo el país. Muchas cosas la gente ya las hacía espontáneamente, por supervivencia. Yo esperaba estos cambios desde hacía más de tres décadas. Creo que aún hay que revisar leyes, incluso la Constitución. A principios de los 90 hice algunas canciones sobre nuestras carencias. Como por ejemplo Hacia el porvenir: "Hacia el porvenir partieron sombras. / Cuando no alcance, solo podré alertar. / Si alguien me oye allí, no se olvide pues / de iluminar".

Su posición ha sido firme en dos declaraciones recientes: un vídeo, viral en las redes, en el que afirmáis: "Creí en el corazón de Fidel y en el corazón del Che". ¿Qué balance hacéis de la Revolución y de la figura de Fidel en el centenario de su nacimiento? Y vuestra ya célebre petición de un fusil para defender Cuba de una eventual intervención norteamericana, ¿se esperaba que diera la vuelta al mundo?

— La experiencia cubana apareció junto al imperio más arrogante y cruel de la historia humana; tanto, que ha conseguido que el mundo se ordene y se comporte según sus intereses. Los que no lo hacen son calumniados, invadidos, asesinados y desposeídos de sus recursos naturales. Es casi un milagro que Cuba exista. Por esta razón, la Revolución siempre tuvo una gran necesidad de autodefensa. Esto, en cierto sentido, fortalece, pero también condiciona e incluso puede crear hábito. Creo que el proceso cubano habría sido muy diferente (en el sentido de mejor) si no lo hubieran fustigado y tergiversado tanto. Esto del corazón de Fidel y el Che lo dije hace diez años, cuando iba a cumplir 70 años. Pedir un fusil para defender la soberanía de mi patria es mucho más viejo: forma parte de mi configuración molecular, de mi consistencia atómica. Cuba siempre ha tenido que luchar por su libertad, siendo un pueblo noble que solo quiere trabajar en paz y prosperar.

Cargando
No hay anuncios

Su obra musical es muy extensa: prácticamente un disco cada dos o tres años desde 1975. ¿Qué balance hace de esta larga carrera, a punto ya de cumplir los 80 años? ¿Tiene nuevos proyectos por delante?

— Hace 65 años que escribo canciones con cierta regularidad. Sobre todo los primeros 30 años los aproveché bastante bien. Fue como si supiera que la vida se nos va complicando y poniendo distancia de aquello que más nos gusta. Acabo de terminar Cualquiera que nace en Cuba, que espero mostrar pronto, y tengo alguna otra cosita en preparación…

El próximo septiembre visitará Cataluña. ¿Qué mensaje querría enviar a sus seguidores catalanes?

— Para empezar, en Cataluña tengo un hijo catalán y un nieto catalano-vietnamita. Así que ya lo veis. Justamente en la bella Barcelona comenzaremos nuestra gira, en el Gran Teatro del Liceo, donde me reencontraré con viejos y muy queridos hermanos y amigos.

Cargando
No hay anuncios

Hay dos tareas a las que parece que dedica una constancia diaria. Por un lado, el blog, que actualiza muy a menudo y que genera no pocas polémicas dentro y fuera de Cuba. Por otro, una que pasa más desapercibida pero que no es menos interesante: siempre le acompaña una cámara fotográfica. ¿Qué valor da a la fotografía y cómo se relaciona con ella?

— Como explica la primera página de mi blog, Segunda cita, lo empecé para ver qué era un blog. Aquello enseguida se me llenó de gente y así estuvo unos doce años, hasta que no pude más y tuve que prescindir de la "red de abejas". Los últimos cuatro años lo que hago es colgar cosas interesantes que pesco en mis lecturas y alguna mía. Aclaro que no coincido al 100% con todo lo que publico de otros. Incluso a veces estoy en desacuerdo con casi todo. Pero me gusta que circule el pensamiento. Mi infancia transcurrió en la década de los 50 del siglo pasado. Entonces empezaron a aparecer noticias y "evidencias" de visitantes de otros mundos, platos voladores y otras hierbas. Fue así como supe que una cámara me debía acompañar a todas partes (ningún ovni se me escaparía) y, tan pronto como pude, conseguí una muy rudimentaria. Trabajar en medios de prensa desde muy joven, conocer fotógrafos, los cuartos oscuros, los proyectores y los productos químicos me hicieron crecer las ganas. La fotografía y las artes plásticas me fascinan.