Música

Gossos: "Querríamos olvidar a la gente que quiso aprovecharse de nosotros"

Grupo musical

BarcelonaUna actuación a pie de calle en Vic sirvió para anunciar el regreso del grupo Gossos, inactivo desde 2018. Fue en septiembre del año pasado, en la plaza del Canonge Collell, el mismo lugar donde los manresanos, representantes de la segunda hornada del rock catalán, habían tocado en 1993. El retorno es una gira titulada A revivir que comienza el 12 de abril en el Festival Strenes de Girona y que después pasará por Vic, Barcelona, ​​Sa Pobla, Manresa, Andorra la Vella, Cap Roig y Lleida. Será el reencuentro en el escenario de Juanjo Muñoz, Natxo Tarrés, Oriol Farré, Roger Farré y Santi Serratosa. De todo ello hablan Natxo Tarrés y Oriol Farré.

Era muy joven cuando inició el grupo.

Oriol Farré: En 1993 yo tenía 18 años.

Natxo Tarrés: Y de repente nos encontramos que nos grabaron un disco. Y no teníamos ni idea. Le decíamos al productor: "Lo que suena aquí, en el local, eso, queremos grabar esto". "Sí, sí, pero eso debe grabarse en un estudio..." Es que nosotros veníamos de un local de ensayo en una antigua escuela ocupada semilegalmente.

OF: Enseguida nos lo empezamos a pasar muy bien cantando.

¿Cuáles son los recuerdos más intensos que tiene ligados al grupo?

NT: Los inicios, sin duda.

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OF: Éramos muy jóvenes, y llegamos a ser llevada al diario Hoy como "perromanía". La popularidad que tuvimos siendo tan jóvenes no nos la esperábamos ni nosotros. También era importante el formato, con esas peines de rockeros pero haciendo canciones acústicas y con cuatro voces sin batería.

NT: Así podíamos hacer de teloneros de los grupos que habían salido cinco o seis años antes sin darlos por el saco, porque no usábamos nada: llegábamos con cuatro jacks y cuatro micros. Nuestro mánager fue muy hábil, porque un año hacíamos de teloneros y el siguiente de cabezas de cartel. Éramos muy currantes, porque también éramos conscientes de que se nos estaba dando una oportunidad. Y llegó un momento en que tuvimos que decidir si lo dejábamos todo por el grupo. Llevábamos ya un tiempo conviviendo con trabajos. Juanjo, por ejemplo, se levantaba a las 5 h para ir a currar a Solsona. Me acuerdo de estar volviendo los cuatro hacia Manresa en coche y mantener esa conversación.

OF: Hubo un momento que tuvimos que decir: "¿Apostamos por eso o seguimos estudiando o trabajando arrastrando carros en el Carrefour?"

Poco se habla de la condición de clase obrera de muchos grupos del rock catalán.

NT: Es de las cosas que siempre he echado de menos mucho de nuestro sector, explicar nuestra realidad. No ocurre nada. Es que además nos dignifica.

¿Y algún recuerdo que querría olvidar?

NT: La parte de juicios. Juicios y mandangas de éstas. Mánagers que nos hicieron la pirula. Que te llegue a llamar la gente diciéndote: "Queremos contratar a los Perros, pero si es con su mánager no".

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¿En qué época era?

OF: De 1994 a 1998.

NT: En 1996, nuestro mejor año, llegamos a tener más de 80 bolos, una animalada. De los mejores años en ese sentido, hacia fuera, pero internamente... pirulas.

OF: Pero, paradójicamente, sin esa persona que nos quiso tomar el pastel, quizás no estaríamos aquí, porque fue quien apostó por ponernos de teloneros con las bandas que en ese momento funcionaban. Creyó en nosotros, pero también creyó en él...

NT: Como mánager, diría que había muy pocos como Míchel González. Es lo que trajo a Sau.

OF: Entrabas en ese despacho y estaban las bandas que más tiraban en ese momento. Luego vinieron los problemas. La compañía de discos, Magna Música, también quebró... Tuvimos unos años que donde jodíamos los pies se iba a la mierda.

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NT: Encontramos unos personajes... Manuel Cubedo era muy interesante, porque venía de la protohistoria de las multinacionales. Alguien le hizo llegar una cinta nuestra, y cuando salía de Ariola se la guardó para la nueva compañía, Magna Música. Fuimos el primer fichaje.

OF: Volviendo a la pregunta: quisiera olvidar a la gente que quiso aprovecharse de nosotros por beneficios propios y que, en el fondo, nos perjudicaron. Pero, bueno, éramos jóvenes suficientes para poder remontar.

Presentó la gira de este año tocando en una calle de Vic, coincidiendo con el Mercado de Música Viva.

NT: Es donde empezamos. Desde entonces, estuvimos 25 años casados con el grupo. Cualquier cosa se articulaba en función de los conciertos. Y, de repente, durante cinco años hemos podido reponer, ver cómo es nuestra vida sin el grupo. Pero, de algún modo, sabíamos que tarde o temprano nos picaría el gusanillo. En ese tiempo mucha gente nos contaba lo que habían significado nuestras canciones para ellos. Y pensamos que sería bueno regalarles una tarde. Pero que la gente no espere a que en el 2025 volveremos a estar. Tenemos propuestas de gente que nos está llamando, pero seamos claros: dejamos ordenada esta etapa de Gossos, 30 años, este legado, hacemos un homenaje a esta historia, ya partir de ahora, si vienen cosas de los Gossos, que sea por una motivación artística, no profesional.

Lluís Gavaldà hablaba muy críticamente de los grupos que presentan giras de conciertos únicos e irrepetibles y que a los seis meses vuelven a dar quince conciertos únicos e irrepetibles. ¿Es esto lo que desea evitar?

NT: Sí, con nuestra gente, sobre todo. A la gente que se lo ha currado para poder ir al concierto un día concreto no podemos decirle que haremos tres más.

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También hay que respetar el derecho del artista a decir: "Bueno, esto ha ido bien, ¿por qué no dar más conciertos?"

OF: Con esta pregunta nos estás respondiendo a la de por qué no quisimos decir que plegábamos. Primero, porque no lo sabemos. Y porque habríamos creado un titular irrepetible del que huíamos. Porque si dices que pliegas es que pliegas. Hemos intentado ser coherentes con esto. No lo sabemos, si vamos a plegar.

NT: Perros forma parte de nuestra vida, debemos cuidarla.

¿Cómo está reconectando con el repertorio, cinco años después?

NT: Es muy curioso. Son fotos del pasado. Hay una parte que la disfruto como revival, porque además son increíbles los automatismos. Las neuronas recuerdan. Pero también es cierto que son fotos antiguas. O sea, hacerlo tiene sentido ahora, dentro del contexto de esta gira, pero si tuviéramos que vivir haciendo esto... Ostras, costaría. Algo que teníamos claro es que ese bolo lo hacíamos nosotros, sin invitados. Y a ver si somos capaces de crear esa cosa que se vivía en nuestros bolos.

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OF: Además, huyendo de los titulares e intentando que las cosas funcionen haciéndolas a nuestro modo. Por ejemplo, en lo que se refiere a las redes, somos unos boomeros. Tenemos una edad como para no tener que hacer un TikTok. Por tanto, la manera de comunicar nuestras cosas no puede ser haciendo cosas que no van con nosotros.

¿Cómo ve la evolución del sector musical de los últimos cinco años?

OF: Me considero mucho boomer. Tengo tres hijas de 18 a 22 años...

NT: Yo, de 8 y 12.

OF: Con mis hijas me he conectado a los Oques Grasses, a los Zoo... Pero actualmente me cuesta más conectar con algunas cosas. Por ejemplo, que la gente utilice el autotune no me aporta nada. ¿Y qué hago? Sigo buscando internacionalmente cosas raras que me motiven. Porque el mainstream actual no conecta conmigo.

NT: A menudo cojo el 'Enderrock, miro la página de novedades y flipo. Hay cosas increíbles, un nivelazo y se hacen unos discos de calidad. Luego hay formas de hacer que ahora son normales pero que nos costaría mucho hacerlas: las promociones estas continuadas en las redes, este exhibirte constantemente. Lo entendemos y es guay, porque da posibilidades de llegar allá donde quiera a alguien que quizás no tiene otros medios, pero...

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OF: En Cataluña, los sitios donde puedes tocar son festivales. Festivales significa gente, masas. Por tanto, es muy complicado para las apuestas arriesgadas, tanto o más complicado que antes, porque no tienes las salas. Quizás en Barcelona todavía sí, pero en comarcas, no ves que las haya.

NT: A veces he ido a alguna charla de mentoría para jóvenes artistas, y hay algo que me sabe mal decirlo, pero es que si lo haces, hazlo para disfrutarlo. Pásatelo bien. Si disfrutas, al menos podrás decir: "Vale, no he vivido de eso, pero me lo he pasado de cachondeo y he compartido un espacio creativo con otras personas".

OF: El problema es que nosotros nos transformamos en músicos en el escenario. Rascábamos una guitarra y terminamos subiendo al escenario. Actualmente, hay gente que sale muy formada, porque ahora hay una formación muy, muy buena, y si después de toda esta formación las cosas no van bien, la frustración es muy grande.

¿Cuándo empezaba a rascar la guitarra ya era fans de Neil Young?

OF: Totalmente. Bueno, escuchábamos a Neil Young porque le escuchaban nuestros padres. La conexión entre padres e hijos hacía que heredáramos la música que escuchaban ellos. Es el punto donde me encuentro ahora, que las hijas escuchan a Bon Iver porque yo le escucho. A mi padre le hice descubrir a Albert Pla, por ejemplo. En cambio, ahora, de abajo a arriba, me está costando, aunque vas a ver a los Tyets y hay padres e hijos. Vas a ver a Rosalía y hay padres e hijos. Por tanto, sigue pasando. El problema lo tengo más yo.

NT: Quizás cada generación debe decir lo mismo, pero cuando éramos jóvenes, a principios de los noventa, tuvimos la suerte de que hubiera una producción de música que ahora piensas y dices: "Qué suerte tener Nirvana, Red Hot Chili Peppers, el comienzo de la electrónica, Massive Attack..."

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OF: Los noventa son muy posientes.

NT: Y nosotros tenemos la capacidad de escuchar a Metallica a toda castaña, pero después el Tom Petty...

¿Cuál es el artista que más ha escuchado?

NT: Hay un productor que nos ha influido mucho siempre, Daniel Lanois: la creación de los ambientes, la parte percutiva de la música, el flow...

OF: Pero la música que nos temblaba muy fuerte era el rock, el rock duro: AC-DC, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam. Pese a que hacíamos música acústica, nuestras voces no estaban imitando la Nova Cançó, sino las baladas heavies y del rock americano.

NT: Muchas veces cogías caras B de discos heavies, que hacían acústicas, y decías: "Hostia, qué vootas". Como los Aerosmith, por ejemplo.

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¿Cuál es el último concierto que le ha impactado?

OF: Concierto gordo... el de Bon Iver en el Palau Sant Jordi. El mejor concierto de mi vida, creo.

NT: En cuanto al sonido, es la primera vez que he oído algo de calidad en el Sant Jordi.