Raimon, "el indomable"
Ara Llibres publica 'Raimon. Aquest jo que jo soc', la biografía que ha escrito el periodista Miquel Alberola
Barcelona"Esto es algo maravilloso. Estupendo. ¡Qué tío, yo me lo compraría", dice Raimon (Xàtiva, 1940) mirando la portada del libro Raimon. Aquest jo que jo soc (Ara Llibres, 2026), escrito por el periodista Miquel Alberola (València, 1958). En la portada sale el Raimon de 25 años en el Olympia de París en 1966. "Han pasado 60 años", constata soplando ante la dimensión del tiempo pasado. "¿Qué quieres que te diga? Es un libro muy bien hecho. No dice tonterías. No hace ninguna cagada. Es un libro que yo lo leo y me veo en él. Es decir, que es aquello que yo soy", continúa Raimon en la sede de Abacus, sentado en una mesa entre Alberola y el editor de Ara Llibres, Joan Carles Girbés, unas horas antes de presentar el libro en el Ateneu Barcelonès en un acto conducido por Antoni Bassas, lleno hasta la bandera.
Y ¿qué es Raimon, según Alberola? "Un carácter indomable", "un cantante absolutamente disruptivo", "un clásico del nivel de los clásicos auténticos, de aquellos que han construido toda su obra con una lengua que sí que tiene un estado detrás, como Léo Ferré, Georges Brassens, Jacques Brel, Bob Dylan, Joan Baez, Leonard Cohen, Violeta Parra o Víctor Jara". Y como escribió Salvador Espriu, "un fenómeno complejísimo". "Raimon no es solo un cantante, no es solo un músico, no es solo un poeta. Además de esto, que lo es en mucha excelencia, todo aquello que hace tiene una repercusión en la lengua, en la literatura, en la música, en el movimiento cívico y político y, sobre todo, influye muchísimo en despertar un sentimiento de pertenencia a una colectividad concreta y en la reconexión de territorios como Catalunya, el País Valencià y les Illes Balears, que han estado separados previamente por la fuerza centrípeta de un estado centralista. Raimon es muchas cosas", explica Alberola.
Raimon. Este yo que yo soy es la primera biografía sobre el autor deAl vent que abarca toda su trayectoria artística, desde el primer recital hasta los conciertos de despedida del 2017 en el Palau de la Música. Mezcla de "periodismo narrativo y ensayo" y escrito con "libertad total", no habría sido posible sin la amistad y el conocimiento mutuo, y sin la ingente labor de Annalisa Corti (la compañera de Raimon) sistematizando la cronología. "También me han servido mucho un par de libros. Uno es el retrato que le hizo Joan Fuster a Raimon, publicado en 1964. El otro es La construcció d'un cant (2005), de Antoni Batista, que es un libro más académico, porque Batista es musicólogo además de periodista y escritor, y me ha sugerido muchas claves", dice Alberola.
Efectivamente, el libro recorre toda la trayectoria de Raimon. El autor aplica un doble foco: uno sobre las vicisitudes artísticas y personales, "las crisis y las contradicciones", y otro más amplio que aporta el contexto sociopolítico, fundamental porque incide directamente en lo que hace Raimon. No hace falta insistir, o quizá sí. Como dice Alberola, es un hombre "incómodo para la dictadura, pero que también es incómodo en la democracia" porque no ha sacrificado nunca la coherencia para contentar intereses de partido. "También querría que el libro sirviera para romper aquella foto en blanco y negro de Raimon, que tenía sentido en un momento determinado de la historia, en unas circunstancias, como cantante endémico de una época, pero que no se corresponde con la realidad, porque Raimon tiene una larga trayectoria evolutiva. Desde el momento más existencial y esencial, va evolucionando hacia una complejidad armónica. Es un cantante que tiene muchos registros. Desde el canto gritado, que es lo que más ha quedado en la foto aquella en blanco y negro, hasta el rhythm'n'blues, la melodía en contrapunto, el free jazz, el minimalismo contemporáneo, el pop y el rock", recuerda mientras Raimon sonríe con aprobación.
"El libro es una reivindicación del patrimonio extraordinario que representa Raimon para nosotros", dice Alberola, que destaca una excepcionalidad quizás poco reconocida: "la extraordinaria proyección internacional". "Ha hecho giras en Japón, en Canadá, en el Reino Unido, en los Estados Unidos, en Centroamérica, en Sudamérica, en Europa Central... Es el más internacional de nuestros cantantes en catalán, sin duda. También fue el primero en cantar en la lengua de Ausiàs March en el Olympia de París", dice Alberola, que no olvida otras facetas en las que Raimon fue pionero: "Fue el primero en hacer un disco con poesías de un autor –de Salvador Espriu, en el disco Cançons de la roda del temps, de 1966–. Antes que Paco Ibáñez. Y en 1968 Joan Manuel Serrat, copiando la idea de Raimon, hizo lo mismo con Antonio Machado, y después con Miguel Hernández".
Raimon y las clases dirigentes
Obviamente, hay espacio para los encontronazos con la autoridad. Primero con el franquismo, absolutamente aniquilador y decidido a impedir que Raimon pudiera dedicarse a la canción. En este sentido, Alberola valora la importancia de Barcelona. "En Valencia se habría convertido en un profesor barbudo, mientras que Barcelona fue decisiva para su eclosión como cantante", dice el biógrafo. La explicación la encuentra en la diferente naturaleza de "las clases dirigentes" y de la composición sociocultural durante el franquismo. "Barcelona sí que tenía una clase dirigente abierta a dar apoyo a la propuesta creativa de Raimon, una burguesía que lo quería tener invitado en casa, siempre. Eso en Valencia no pasaba, porque en los años 50, 60 e incluso en los 70 era una sociedad muy castellanizada. Si tú hablabas en valenciano, te expulsaban inmediatamente de todos los círculos. Recuerdo que en el instituto el profesor nos reñía. Decía que el valenciano es como las zapatillas de estar por casa, pero cuando sales a la calle tienes que ponerte los zapatos, que son el castellano".
El libro también recuerda el encontronazo con los partidos políticos, cuando en 1980 rechaza ofrecimientos diversos de PSOE, PSUC y Convergència Democràtica de cantar en mítines. Raimon, indomable de cuna, escribe Alberola, "les reprocha que solo se acuerdan de los referentes culturales cuando llegan las elecciones". También recoge la polémica de 1982 sobre la Creu de Sant Jordi, que no quería aceptar porque "el galardón podía tener connotaciones de liquidación de existencias" y que se le enviaba "a un museo de la resistencia antifranquista" en un momento en que el nuevo poder daba por amortizada la Nova Cançó. "He pasado de la lucha contra la dictadura a la prevención frente a la administración y una cierta decepción", explica entonces Raimon. Alberola no pasa por alto la complicada relación con el poder en el País Valenciano, primero durante el franquismo y después durante la democracia, una relación que con "el Partido Popular sigue siendo tan marciana como lo era en aquel momento, y tan radical".
Preguntado sobre la situación política actual, en términos generales, Raimon coge aire antes de contestar. "La situación actual la encuentro bastante jodida. Las cosas están mal desde muchos puntos de vista. Estamos gobernados por gente que no nos debería gobernar, debería ser otro tipo de personal. Pero ¿qué tienes que hacer si la gente vota lo que vota? Es muy complicado, esto. Muy complicado", concluye el indomable Raimon.