Música

Seis canciones de Antònia Font en memoria de Joan Roca

La coral de Palma Sa Corrala acompañó al grupo para cantar 'Batiscafo katiuscas' en uno de los grandes momentos de la velada

Clàudia Darder
26/07/2026 - 19:08 h.

San JuanSábado por la noche. Se acerca el final de diez años del Mobofest. Hacia las 23.30 h, prácticamente todo el mundo se acercaba hacia el escenario grande para acompañar al "grupo de nuestras vidas", decían, el grupo "que lo cambió todo de la música en Mallorca y en catalán", se comentaba. Ayer más que nunca, el público no podía fallar.

Los integrantes de Antònia Font salieron al escenario del festival del Pla siendo cuatro por primera vez: Pau Debon, Joan Miquel Oliver, Pere Debon y Jaume Manresa. Faltaba, y faltará siempre, el bajista Joan Roca, que murió hace pocos días. Haciendo un esfuerzo enorme para empujar las palabras, Pau Debon, abrazado por sus compañeros en todo momento, explicó que Roca tenía muchas ganas de llegar al concierto de anoche. No pudo ser: "Creemos que la mejor manera de honrarle, y seguro que él estaría contento, es tocando un par de temas. Tendréis que ayudarnos mucho, como hacéis siempre", pidió Pau Debon al público fiel, diverso, entregado y empático; a un público total. 

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Sin la línea de abajo, la Alegria de Antònia Font comenzó a sonar para sacudir una tristeza que se aferraba como plomo a la piel de todos. Pau Debon se iba rompiendo y el público le daba el aire una vez más para ayudarle a cantar. Y de las "órbitas en sincronía" a las "cosas no son fáciles para nadie, dentro de este iglú, tan descongelado, tanta longitud, tan lleno de finales, tan privado de ti". Una letra que, si ya lo era, anoche sonó más devastadora que nunca.

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Cuatro notas bastaron para hacer clamar fuerte al público: tocaba Alpinistes-samurais, la canción que, probablemente, más se ha utilizado estos días a modo de despedida de Joan Roca, un "ángel que despliega sus alas y deja el cielo lleno de claridad", mientras las "flores se despintan de los árboles". Y la gente, la voz de la gente para cantar las palabras que se le escapaban a Pau Debon por la emoción.

Para aligerar un poco el ambiente (contradictorio, amoroso, triste, contenido y desbordado a la vez), el grupo hizo sonar Tots els motors, una canción que "gustaba mucho a Joan, que era sobre todo un rockero heavy metal".

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Para cerrar la despedida (hubo bis, pero en aquel momento aún no lo sabíamos), Pau Debon presentó la coral de Palma Sa Corrala, que les acompañaron para cantar uno de los temas quizás más queridos y épicos de Antònia Font (esto podría ser mentira, porque lo queremos todo de este grupo): Batiscafo katiuscas. ¿Qué tiene esta canción? El negro y el azul brillantes, un sonido de profundidad marina, un homenaje a las Margalides, una noche reluciente, seres mágicos como las sirenas, imposibles como las ballenas. Con los cantantes de Sa Corrala sobre el escenario acompañando a los músicos, aquello fue la fotografía de la tarde.

Se despidieron Pau, Joan Miquel, Pere y Jaume, tocados, agradecidos, acompañados, abrazados eternamente por todos los fans, amantes y amigos. Con palabras de recuerdo para la familia de Joan Roca, con palabras de agradecimiento para los organizadores de la Mobo (por haberlo puesto tan fácil estos últimos días, por haber aguantado con fuerzas diez años de festival). Y con un aplauso larguísimo del público, abandonaron el escenario para volver después de unos minutos y tocar "Wayeah! con fuerza. La gente estaba tan entregada que Pau Debon no cantó ni una palabra hasta después de la tonada. "Gracias por estos treinta años, ha sido una pasada". Y el escenario se oscureció; y aunque ahora duela mucho, y que parezca imposible, encontraréis la alegría otra vez, Antònia Font.

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Nosotros, por el momento, nos quedamos con todas vuestras canciones. Gracias por esta vida que nos habéis llenado con música.