Crítica de música

Tomen nota de este nombre: Julie Roset

Extraordinario debut de la soprano francesa en el Lied Festival Life Victoria

14/05/2026

Julie Roset y Susan Manoff

  • Lied Festival Life Victoria. Recinto Modernista de Sant Pau. 13 de mayo de 2026

Por si no ha quedado claro con el título de esta crítica: tomen nota del nombre de Julie Roset, joven soprano francesa de tan solo 29 años y que ya ha hecho muchas cosas en el mundo de la lírica (por ejemplo, ganar la edición de Operalia en 2023) y ha participado en espectáculos dirigidos por algunas de las mejores batutas del momento.Su debut en Cataluña ha sido posible gracias a la edición de esta temporada del Lied Festival Life Victoria –que concluye su periplo el 26 de mayo con un recital de Simon Keenlyside y Malcolm Martineau– y en el marco del recinto modernista del Hospital de Sant Pau. Junto a la sabiduría pianística de Susan Manoff (extraordinaria en La fille aux cheveux de lin de Debussy y en Le banc songeur de Han), la cantante francesa ofreció un recital que resultó pura filigrana, sobre todo por descubrirnos piezas de compositores y compositoras poco o nada prodigados entre nosotros, como Charles Koechlin, Manuel Rosenthal, Louis Beydts, Mel Bonis y, sobre todo, la exquisita Isabelle Aboulker. A estos nombres se añadieron obras de músicos mucho más célebres al estilo de Poulenc, Enescu, Lili Boulanger y los ya citados Han y Debussy.La melodía francesa (equivalente al lied alemán) pide un canto puro, de fraseo inmaculado y, sobre todo, con irisaciones cromáticas para revestir cada frase, cada palabra, cada sílaba y cada letra para dar énfasis expresivo y colores precisos a lo que se interpreta. En su insultante juventud, Julie Roset demuestra dominio de toda esta caja de herramientas, fundamental para una ejecución exitosa.Roset, además, se erige en una artista comunicativa, expresiva e incluso teatral en piezas como la divertida La princesse aux petits pois de Alboulker, compositora que no lo pone nada fácil en las notas picadas, y los sobreagudos de Je t’aime, o en los saltos interválicos de L’inconstante. Todo un descubrimiento la de la música de esta artista, la única viva (nació en 1938) de los compositores de un programa difícil y exigente para la intérprete, pero muy bien recibido por el público asistente.Habrá que seguir la carrera de Roset, escucharla en recintos más grandes, en espectáculos operísticos y con repertorios variados. No me sorprendería en absoluto que oyéramos hablar de ella, mucho y bien. Su tarjeta de presentación en Barcelona no podía presentar mejor factura.