Crítica de música

Wagner sin palabras

Teodor Currentzis dirige la magnífica formación MusicaAeterna en un concierto dedicado a 'El anillo sin palabras' de Lorin Maazel

03/02/2026

MusicaAeterna & Teodoro Currentzis

  • El Auditorio. 2 de febrero de 2026

La presencia de Teodoro Currentzis es habitual en Barcelona, ​​especialmente gracias a Ibercamera. Bienvenido sea, pues, cualquier evento musical en el que intervenga una de las batutas más solicitadas del panorama internacional. Sin embargo, el concierto del lunes ha sido quizás el más "fácil" de los que ha ofrecido el director de origen griego, frente a esta formación de lujo que es MusicaAeterna. "Fácil" porque, aunque Richard Wagner es un compositor de gran complejidad, sus pasajes orquestales (preludios, vanos o números que enlazan las escenas de muchos de sus dramas musicales) tienen un inmenso atractivo para el gran público.

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En este sentido, El anillo del nibelungo, pese a su densidad e inmensa duración (que puede llegar a las quince horas), es una de estas obras para las que Wagner reserva pasajes fascinantes, desde el pedal en mi bemol mayor con el que arranca El oro del Rin (el prólogo) hasta la inmolación de Brunilda al final deEl atardecer de los dioses (tercera y última jornada). En 1987, el director de orquesta y compositor Lorin Maazel (tiene una ópera basada en la novela 1984 de George Orwell) decidió crear una suite de unos setenta y cinco minutos con algunos de esos pasajes orquestales, si bien entre ellos se encuentran otros pensados ​​para acompañar la voz. El resultado es, como decíamos, atractivo.

Y aunque la pieza resulta espectacular, no deja de ser una obra para todos los públicos, sin la trascendencia de los dramas wagnerianos en toda su esencia. Un caramelo, en definitiva, apto para prácticamente todos los paladares que quieran acercarse.

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Pero, claro, Wagner resulta otra cosa, y lo que escuchamos el lunes en L'Auditori tan sólo es su superficie, su envoltorio. Y Currentzis tampoco se esforzó demasiado. Quiero decir con esto que no fue su prestación más inspirada de las muchas que nos ha regalado en inolvidables veladas, dentro y fuera de Barcelona. Cuenta, además, con un instrumento privilegiado que se llama MusicaAeterna y que proyecta un sonido generoso, bien trabajado y esmerado, si bien Currentzis en conciertos como el que comentamos está más preocupado por la espectacularidad del gesto y del histrionismo marca de la casa que por el contenido musical. Pero también es cierto que, frente al trabajo de Maazel, la cosa tampoco es para ponerse demasiado trascendente. Y mañana será otro día.