Arqueología

El ADN revela la historia y el origen de los judíos asesinados en Tàrrega en el siglo XIV

La UAB hace el primer estudio genético de una comunidad judía medieval en la península Ibérica

BarcelonaEn julio de 1348 hubo una matanza terrible en el call de Tàrrega. Conocemos su alcance por la documentación de la Cancillería Real, el relato de Josef ha-Kohen, El valle de lágrimas, y las excavaciones en las fosas comunes que se hicieron en 2007 en el yacimiento de les Roquetes. Murieron tanto niños como mujeres, adultos y gente de edad avanzada y, en aquel ataque indiscriminado y furioso, se usaron espadas, hachas, otros tipos de armas y herramientas con filo, y piedras. Los restos óseos muestran ensañamiento y palizas atroces. Por primera vez, tenemos también el origen y la composición de su ADN. Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) impulsado por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya, que se ha publicado en Genes, ha trazado por primera vez la historia genética de una comunidad medieval judía en la península Ibérica. Hasta ahora no se había hecho ninguna de esta comunidad antes de su expulsión, en 1492.

Tàrrega vivió una etapa de prosperidad durante el primer tercio del siglo XIV. A partir del segundo tercio de siglo se sucedieron las malas cosechas, la consiguiente tensión social y la confrontación religiosa. La llegada de la peste negra a Cataluña lo empeoró todo y, finalmente, se produjo el asalto al call, pocos días después de los de Barcelona y Cervera. El estudio de Tàrrega, liderado por la genetista Cristina Santos y que se ha hecho en los laboratorios de la UAB, ha obtenido datos genéticos fiables de 11 individuos, cuatro hombres y siete mujeres, sin relación de parentesco. "Este resultado indica que las fosas comunes no corresponden a una sola familia, sino que reflejan una parte significativa de la comunidad judía de Tàrrega y refuerza la interpretación de un episodio de violencia generalizada que afectó a diversos grupos familiares", asegura Santos. Los cuerpos fueron depositados con cierto cuidado, lo que indica que probablemente fueron enterrados por supervivientes de la comunidad judía.

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Las fosas comunes del cementerio de los judíos de Tàrrega son excepcionales en el ámbito europeo por sus dimensiones, por el número de individuos localizados, los claros indicios de violencia en un alto porcentaje de los cuerpos y por la clara adscripción de la necrópolis de les Roquetes a la comunidad judía y a un momento muy concreto, el año 1348. Es como una gran fotografía de la tragedia, en la que se calcula que se asesinaron más de 300 personas.

Menos endogamia que en Alemania o Inglaterra

Unos de los datos más interesantes del estudio es que la endogamia es más baja que en otras comunidades judías medievales del norte de Europa, como las estudiadas en Erfurt (Alemania) y Norwich (Inglaterra). Esto sugiere que la comunidad judía de Tárrega podría haber estado menos aislada genéticamente que otras poblaciones judías medievales. No es la única singularidad. "La dinámica poblacional de los judíos de la Corona de Aragón podría haber sido diferente de la de otras regiones de la península Ibérica", afirma Santos. La presencia judía en la península Ibérica se conoce desde al menos el siglo I d.C., probablemente después de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén por parte de los romanos el año 70 d.C.

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El estudio muestra que dentro de la comunidad judía de Tárrega había cierta mezcla: hay una mayor parte de ascendencia relacionada con poblaciones antiguas de Canaán, en el Próximo Oriente. El resto de la ascendencia se explica por aportaciones genéticas compatibles con poblaciones de origen ibérico medieval no judía ni islámica. "Este resultado confirma que el origen principal de esta comunidad se encuentra en el Próximo Oriente, aunque seguramente se mezclaron con poblaciones locales ibéricas durante un largo período de tiempo de contacto", dice Santos. A pesar de esta mezcla, la identidad genética judía se ha mantenido claramente reconocible. De hecho, la historia genética es también un recorrido por la diáspora judía y su interacción con otras poblaciones mediterráneas. "El estudio también nos sirve de base para futuros estudios sobre la continuidad genética de poblaciones judías actuales, incluyendo comunidades sefardíes y descendientes de judíos ibéricos", afirma Santos.