El geógrafo acusado de botifler que hizo el primer mapa moderno de Cataluña

El nuevo Espacio Barroco del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo muestra una docena de pinturas restauradas de los siglos XVII y XVIII

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'Josep Aparici, consejero de Barcelona' de Joan Grau Carbonell
14/10/2026 - 14:10 h

BarcelonaJosep Aparici i Fins es uno de los geógrafos más importantes de la Cataluña del siglo XVIII, y al mismo tiempo está rodeado de polémica. Durante la Guerra de Sucesión, las autoridades austriacistas le encargaron el mapa de Cataluña y, después de la guerra, se puso al servicio del rey Felipe V, que le concedió el título de geógrafo de Su Majestad. Además, fue uno de los principales colaboradores en la implantación del catastro, una medida que fue perjudicial para la economía catalana. Pero, a pesar de todo, su trayectoria ha sido considerada ambigua.

"Aunque al final de su vida se pasó al bando borbónico, siempre reivindicó su cargo de consejero cuarto de la ciudad de Barcelona en época austriacista", recuerda Miquel Terreu, el archivero y director del Archivo Histórico de Sant Pau del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, con motivo de la inauguración, este miércoles, del nuevo Espacio Barroco del Recinto Modernista, donde Aparici está presente a través de un retrato que le hizo Joan Grau Carbonell. Al margen de la política, este retrato es uno de los escasos retratos civiles del barroco catalán conservados. "Nos lo dejó en herencia el barón de Castellet, que también era Aparici", recuerda Terreu.

La primera sala del nuevo Espacio Barroco del Recinto Modernista del Hospital Sant Pau.

Otro retrato, el de Pau Ferran, obra de Pasqual Bailón, llamó la atención de los restauradores porque detectaron en él una restauración antigua, llevada a cabo por el pintor Josep Llanes, a quien se le atribuye el retrato de Carlos III conservado en el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona (Muhba). "Este retrato debió rehacerse en el momento en que se hizo el otro grupo de retratos de benefactores. Es decir, cuando se inauguró la serie de benefactores, este retrato debía estar dañado. Quizás estaba en una sala abierta, y eso hizo que quedara bastante afectado", explica el profesor de historia del arte Francesc Miralpeix.

El arte en la vida del Hospital de la Santa Creu

Con el nuevo Espacio Barroco, el Recinto Modernista de Sant Pau saca a la luz pública, restaurado, un conjunto extraordinario de pinturas de los siglos XVII y XVIII, cuya puesta en valor se remonta a los primeros años 90 del siglo XX con la anterior archivera de la institución, Pilar Salmerón. "Más allá del valor artístico, las obras expuestas constituyen un testimonio de la historia del hospital y del vínculo con la sociedad barcelonesa. Las pinturas religiosas, los retratos de benefactores y las representaciones institucionales permiten entender el papel del arte en la vida cotidiana de la institución y en la construcción de su memoria", se puede leer en el comunicado de la institución. La restauración la han llevado a cabo David Silvestre, Irene Panadés y Voravit Roonthiva.

El conjunto lo forman una docena de pinturas y una escultura, entre las cuales hay nombres destacados como Antoni Viladomat, considerado el pintor más representativo del barroco catalán. El Espacio Barroco lo forman dos salas en la segunda planta del Pabellón de la Administración. La primera evoca el espacio de la Muy Ilustre Administración (MIA) de la Fundación Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, cuyo ambiente se ha podido reconstruir a partir de fotografías históricas. En ella se pueden ver muebles y objetos de época y las pinturas barrocas que decoraban sus paredes. Cuatro de estas pinturas son de Antoni Viladomat, y constituyen uno de los ciclos más destacados y mejor preservados de su producción:Jesús entre los doctores,Los desposorios de la Virgen, El sueño de san José e La Virgen del Rosario con san Raimundo de Peñafort y santo Domingo. Además, también se puede ver un extraordinario Cristo Salvador del siglo XVIII anónimo.

La segunda sala del Espacio Barroco del Recinto Modernista del Hospital Sant Pau.
Retrato de Pau Ferrer, de Pasqual Bailón, en el Espacio Barroco del recinto modernista del Hospital Sant Pau.
'Ángel plañider', de Ramon Amadeu, en el nuevo Espacio Barroco del Recinto modernista del Hospital Sant Pau.

Los santos de Joan Gallart

La segunda sala es una nueva incorporación al recorrido de la visita, y en ella se pueden ver tres pinturas de santos ermitaños atribuidas a Joan Gallart. Sus representaciones de san Jerónimo, san Onofre y san Francisco de Paula llaman la atención por la fuerza expresiva de las figuras y la riqueza de los paisajes. En este espacio también se expone Escudo de armas, de Joan Grau, uno de los tesoros del conjunto.

Por otro lado, en esta sala se puede ver la única escultura del conjunto, un Ángel plañidero atribuido a Ramon Amadeu. Se trata de un ángel compungido por el dolor de la pérdida que suele acompañar a la Virgen de los Dolores o a los misterios de la Piedad. Esta obra ha sido objeto de una restauración arqueológica, es decir, se han dejado a la vista las diferentes capas de pintura que se le aplicaron a lo largo del tiempo.

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