Literatura

Quién era Simone Touseau, la mujer rapada de la famosa fotografía de Robert Capa?

La escritora francesa Julie Héraclès se adentra en la psique de una mujer públicamente vexada y acusada de colaborar con los nazis

BarcelonaLa escritora francesa Julie Héraclès vio por primera vez cuando iba al instituto la fotografía que Robert Capa hizo después del final de la ocupación nazi en su ciudad natal, Chartres. "Desde que la vi la he tenido siempre en la cabeza. Siempre me ha intrigado", explica. En la imagen aparece Simone Touseau, una mujer francesa de 23 años, rapada y con una marca en la frente hecha con hierro candente, con su hija de meses en brazos y al lado de su madre, a quien también habían rapado. Ambas fueron humilladas públicamente por una multitud enfervorizada el 16 de agosto de 1944. La foto es un símbolo de la purga salvaje que tuvo lugar en Francia tras la victoria aliada.

La historia de Simone Touseau la explicaron con bastante detalle los historiadores Gérard Leray y Philippe Frétigné en La tondue 1944-1947 [La mujer rapada]. Leray y Frétigné investigaron en los archivos, entrevistaron a supervivientes e incluso encontraron a la niña que Touseau había tenido con un soldado alemán que murió en el frente. En la novela No sabéis nada de mi (Golem), Héraclès opta por otro recorrido: toma un hecho histórico para hacer ficción y adentrarse en la mente de Simone, a quien le cambia el nombre. "Por el libro de Leray y Frétigné supimos que la mujer de la fotografía fue colaboracionista, pero todos los aspectos de su psique siguen siendo desconocidos; pensé que una novela podría ser una buena manera de intentar descubrir sus emociones, cómo pensaba y qué la motivaba", asegura Héraclès. "A la protagonista le quería preguntar por qué colaboró, por qué trabajó para el ocupante, por qué le fascinaba la ideología nazi. Este es el punto de partida del libro", añade. La escritora francesa hace un ejercicio valiente, porque se coloca en el bando de quienes decidieron apoyar a los nazis. El libro, que recibió el premio Stanislas 2023 a la mejor novela, ha levantado mucha polvareda sobre los límites de la ficción histórica.

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"He investigado mucho, he recreado una época, una atmósfera, una ciudad", dice la escritora, que leyó el libro de los dos historiadores franceses y también Journal à 4 mains, de Benoîte y Flora Groult, y vio películas como Une affaire de femmes,de Claude Chabrol, y la serie Un village français. No habló con testigos porque su intención no era escribir un libro de historia ni una biografía. "Quería hacer una novela", afirma. Lo hace en primera persona. "Hacerlo así me permitió dotar a mi protagonista de una cierta energía y, a la vez, aunque parezca paradójico, distanciarme de una protagonista tóxica. Es ella quien decide relatar un acontecimiento u otro", dice Héraclès.

Ni entenderla ni juzgarla

Hay ficción en la novela porque la autora básicamente intenta imaginar qué peso tuvieron las circunstancias y cómo confluyeron con la fuerza de las convicciones en el caso de Simone. "He querido entender qué peso tuvieron las humillaciones que sufrió en su infancia, la decadencia social de los padres, su admiración y fascinación por Hitler. No he querido entenderla ni juzgarla, simplemente busco explicar una historia que me parece plausible", asegura.

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Simone Touseau –como también la protagonista de la novela de Héraclès– fue una estudiante brillante que quiso sobresalir en alemán en la escuela. En Le Monde, Frétigné y Leray escribieron que "Touseau no era una rapada ordinaria, ni una víctima expiatoria más, y menos aún una chica influenciable; fue cómplice de una ideología monstruosa". Héraclès admite que ha recibido algunas críticas: "Me han acusado de querer humanizar e incluso rehabilitar a una mujer culpable de colaboracionismo. No era en absoluto mi intención. Mi intención era explicar una historia y explorar por qué se toman ciertas decisiones", dice la autora.

La humillación de las mujeres rapadas en la plaza pública continúa siendo una de las peores vejaciones de la Liberación. Los historiadores calculan que 20.000 mujeres sufrieron esta justicia expeditiva. La mitad de ellas fueron acusadas de "colaboración horizontal", es decir, de haberse acostado con alemanes. "Cuando se publicó la novela me di cuenta de que este período sigue siendo muy delicado en Francia. Es un período realmente vergonzoso, porque, al fin y al cabo, hubo poca resistencia; la mayoría simplemente se quedaron a la expectativa. Hoy en día es imposible saber qué habría hecho cada uno de nosotros en circunstancias similares", afirma la autora.

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De hecho, Le Monde publicó el testimonio de Arnaud Hée, que tenía 12 años cuando, en casa de la familia de su padre, Alain, abrió una cómoda y sacó un ejemplar de la revista estadounidense Life con la fotografía de Simone. "Ella fue quien delató a tu abuelo", le dijo su padre. El abuelo de Arnaud y cinco vecinos más fueron detenidos acusados de delatores por escuchar la BBC y fueron deportados.

Es una cuestión delicada y eterna: las licencias que se permite la ficción a pesar de tratarse de un hecho real y en el contexto de un momento histórico doloroso que todavía cuesta de asumir. La ocupación de Francia fue muy rápida; los soldados de Hitler entraron allí en mayo de 1940 y el 14 de junio ya ocupaban París. No fue nada complicado convencer a los políticos franceses para que firmaran el armisticio. La opinión pública solo quería que acabara todo.

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La novelista escribe con un estilo ágil y no construye un personaje que genere simpatía al lector. Tampoco la justifica ni intenta entenderla. Simplemente le da voz. Explicar una historia a partir de la ficción es uno de los objetivos del sello Golem, que nació en mayo de la mano de la editorial Pasado y Presente. El nuevo sello quiere ayudar a entender temas históricos, políticos y sociales a través de las novelas. Cada libro se acompaña de un prólogo, en este caso de Marta Sanz, y una bibliografía que ayuda a introducirse en un capítulo a veces poco conocido y poco comprendido de nuestro mundo. A menudo son historias protagonizadas por mujeres que han quedado bastante al margen. El segundo libro del sello es Internadas, de Suzanne Scanlon. La autora entrelaza su propia experiencia como internada en un psiquiátrico en los años noventa con las voces de Sylvia Plath, Virginia Woolf, Marguerite Duras y Audre Lorde, entre otras. "Es una defensa de la literatura como salvavidas contra el estigma de la locura femenina", asegura la editorial. En este caso, el prólogo es de Mar García Puig.

Héraclès pone punto final a su libro en el momento de la fotografía. Simone Touseau de carne y hueso y su madre fueron encarceladas. Se enfrentaban a la pena de muerte, pero finalmente salieron de la prisión al cabo de dos años. Se marcharon del pueblo. Se sabe que Simone Touseau se casó y tuvo dos hijos más, pero su marido se quedó con la custodia de los niños que habían tenido juntos. Ella cayó en la depresión y el alcoholismo, volvió a su ciudad natal y murió en 1966, cuando tenía 44 años. La hija que tuvo con el soldado alemán todavía vive, pero no quiere ni hablar ni recordar su pasado.