Estreno teatral

En mi época los padres hacían y nosotros íbamos detrás de ellos, ahora es justo lo contrario

Marta Buchaca estrena en La Villarroel 'Una bofetada a tiempo', una comedia que contrapone los modelos educativos de ahora y de antes

Barcelona"Siempre escribo sobre cosas que me preocupan y que estoy viviendo", afirma la dramaturga y directora Marta Buchaca (1979) para hablar de su última obra de teatro, Una bufetada a tiempo. Prácticamente un año después de Kramig, Buchaca vuelve a la cartelera con una nueva comedia que apunta a los diferentes modelos de educación y al choque entre la manera de hacer de los años 80 y 90 y la actualidad. "La guerra que tengo ahora mismo en mi casa es con mis hijos y contra mis padres. En mi época, los padres hacían y nosotros íbamos detrás de ellos, ahora es justo lo contrario", reflexiona Buchaca. De este contraste, la creadora ha hecho el corazón del espectáculo, que está protagonizado por Ramon Madaula y Montse Guallar y se estrena este martes en La Villarroel, donde se puede ver hasta el 17 de mayo.

En el escenario, Madaula interpreta a un abuelo que ha dado una bofetada al nieto de ocho años después de una pataleta. Al conocer los hechos, la escuela convoca a la familia a una reunión para anunciarles que tiene la intención de presentar una denuncia. "Haciendo investigación, descubrí que hasta 2007 podías pegar a un niño con fines correctivos. Desde entonces es delito. Me llamó mucho la atención que hubiera una ley para decir que un padre no puede pegar a un hijo", señala la dramaturga. Los padres del niño implicado, interpretados por Marc Rius y Sara Diego, son unos firmes defensores de la educación respetuosa, de manera que la situación ataca directamente sus valores. "Él fue hijo de un padre ausente y tiene la sensación de que solo le ha criado la madre. Quiere ser mucho mejor padre que el suyo, y por eso se ha reducido la jornada laboral y asume buena parte de la crianza del hijo", explica Buchaca.

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La madre es una mujer que trabaja mucho y que no se entiende nada con el suegro. Quien pone paz entre ellos es el personaje de la abuela, interpretado por Montse Guallar. "Es una mujer mediadora, a la que no le gustan los conflictos, y en eso me siento muy identificada. Ella queda a la sombra hasta que le tocan el orgullo y explota", señala la actriz. El reparto se completa con Eudald Font, que encarna al director de la escuela. "Es un hombre muy concienciado con las nuevas maneras de educar y comprometido con sus valores. Cuando se encuentra en esta situación, siente que debe predicar con el ejemplo y tomar una decisión complicada", destaca Font. La obra se sitúa en el espacio de psicomotricidad de la escuela, en una única escena que transcurre en tiempo real.

"Una comedia simétrica"

A pesar de que el espectáculo se enmarca de arriba abajo en la comedia, Buchaca también busca generar debate. "Aunque soy bastante fan de la educación respetuosa, aquí me río y le encuentro matices. En términos de educación no hay nada que sea 100% eficaz", dice la dramaturga, que juega con los conflictos interiores de cada personaje para crear también una trama vodevilesca alrededor de la obra. "Escribo para plantear preguntas, y como madre lo que más me ha sorprendido es que todo el mundo se siente legitimado para opinar sobre cómo tienes que hacer las cosas", reflexiona.

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Para Madaula, la obra es "una comedia simétrica y tierna en la que todo el mundo es bueno, pero gestionan las cosas mal" y plantea "el debate sobre si la educación debe ser autoritaria y con disciplina o respetuosa y con educación emocional". El actor añade que él desconoce la respuesta, pero que "en la escuela franquista, entraba a clase temblando y eso no es bueno". Buchaca tampoco busca decantarse hacia un bando, sino que el espectador salga del teatro con la idea de que las familias “hacen lo que pueden” y que no hay una tendencia “mejor que otra”.