Estreno teatral

Jordi Oriol juega con el principio de incertidumbre en 'El último átomo'

Joan Carreras y Mia Esteve protagonizan en el Teatre Goya un espectáculo sobre una pareja que sufre la desaparición de su hija

Barcelona¿Qué tienen en común la ciencia y el lenguaje hoy en día? El dramaturgo y director Jordi Oriol no tiene ninguna duda: el principio de incertidumbre. "Los científicos han llegado a un punto en que necesitan saber más, pero no pueden. La ciencia ha empezado a hablar con metáforas, la matemática es de estadística y probabilidades. Hemos pasado del ser o no ser shakespeariano al ser y no ser al mismo tiempo", afirma Oriol. Ante esta realidad, el creador ha construido un espectáculo que une los dos mundos para hacer evidentes las conexiones. Titulado El último átomo (que también se puede leer como El ultimátum, en uno de los divertidos guiños lingüísticos del creador), el montaje lo protagonizan Joan Carreras y Mia Esteve y se representará del 29 de mayo al 21 de junio en el Teatre Goya.

Los protagonistas de esta historia son dos profesores con una tragedia compartida. Él es científico, especialista en física cuántica, y ella enseña lingüística en la universidad. Separados desde hace un tiempo, el espectáculo arranca justo cuando se cumplen diez años de la desaparición de su hija, una chica adolescente que un día no volvió a casa. "A lo largo de la obra especulamos sobre cómo viven el duelo un personaje y el otro, cómo intentan superar esta ausencia. Tenían una realidad, un futuro, que les ha desaparecido. Ahora se enfrentan a un futuro que no tenían planteado", señala Oriol. El reparto se completa con Carme Milán, Lara Segur y Carles Pedragosa, que también interpreta música en directo. Entre todos ellos dan vida a una quincena de personajes, desde un grupo de estudiantes que preparan unas cápsulas musicales sobre Édipo hasta un amigo íntimo de la pareja y una actriz que ha aparecido en la historia.

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A pesar del dolor de la pareja protagonista, el espectáculo plantea su historia desde el juego y la comedia, en la línea de otros montajes de la productora Indi Gest como La caiguda d'Amlet (2007), Europa Bull (2018) y La mala dicció (2021). “El espectador ve y vive la tragedia y al mismo tiempo, desde la distancia, puede divertirse de la situación. La vida puede ser macabra y a la vez una comedia de Wes Anderson, si la miramos desde este juego”, subraya Oriol. En este sentido, Joan Carreras destaca la manera de trabajar de la compañía, huyendo de la rigidez y de las convenciones teatrales. “El juego por el cual decides ser actor, aquí se multiplica por mucho. Todo es posible, todo puede pasar, incluso durante las funciones”, subraya el actor. “Estamos acostumbrados a empezar los ensayos con un final abierto. Es una verdadera gincana”, añade Pedragosa.

Ser y no ser en el escenario

Tras la historia de los dos profesores, Oriol ha situado una profunda reflexión sobre la incertidumbre en el presente y el papel del teatro. "Tengo la sensación de que hemos perdido los relatos fundamentales que nos han creado como sociedad occidental. La religión, la ciencia y la democracia se han derrumbado. Vivimos en unos tiempos en que no sabemos dónde agarrarnos, en que estamos perdidos. No sabemos qué puede pasar mañana: si podremos o no pagarnos el alquiler, si tendremos que encerrarnos en casa por una pandemia, si habrá un apagón o si mañana ya no quedará petróleo", dice el dramaturgo. Ante esta realidad y el hecho de que "en el mundo científico pasa lo mismo que con la humanidad", Oriol defiende que el mundo del teatro ya hace milenios que juega con el ser y no ser a la vez: "El gato de Schrödinger está vivo y muerto al mismo tiempo. Igual que un actor en un escenario, que puede interpretar un personaje que muere y, al mismo tiempo, estar vivo".