Artes escénicas

Un plan para Venezuela honesto y exigente

Enric Nolla debuta como director con 'La culpa no es de la estaca si el sapo salta y se ensarta', interpretada por Dailyn Valdivieso

Un grupo de personas participa en un acto de homenaje a las víctimas del terremoto en Catia la Mar, Venezuela.
26/07/2026 - 18:00 h.
2 min
  • Dramaturgia y dirección: Enric Nolla GualIntérprete: Dailyn ValdiviesoTerrats en Cultura. 23 de julio de 2026

Venezuela es el paradigma de los estados sudamericanos teóricamente ricos sometidos a las disyuntivas políticas históricas entre los espacios de izquierdas, que, envueltos en las banderas de la revolución, prometen y no dan, y los espacios de derechas abducidos por las reglas del máximo beneficio que prometen y tampoco dan, entre la defensa de la identidad —llaman patriotismo— y la venta al mejor postor. La Venezuela de hoy es la Venezuela entre, por un lado, la inoperante e incapaz dictadura chavista vendida a la mafia norteamericana por los albaceas de la utopía y, por otro, los cantos de sirena de una oposición liderada por una candidata que confiaba en la misma gang mafiosa que ni siquiera la deja volver a su país.

Una esquizofrenia que afecta especialmente a los ocho millones de venezolanos desplazados en todo el mundo. Una esquizofrenia que el dramaturgo catalán nacido y educado en Caracas Enric Nolla ha volcado en un intenso y poderoso impromptu que expone sin tomar partido, que se pregunta quién es el sapo y que apela al sentimiento de pertenencia de la comunidad.

La propuesta toma el título de un refrán popular mexicano y se articula como un ejercicio de autoficción en la voz y el cuerpo de Dailyn Valdivieso, una actriz de telenovelas de Caracas y ahora estudiante en el Institut del Teatre. ¡Y qué actriz! Valdivieso navega por el dolor y por la alegría, por el amor y por la muerte, se ilumina y se apaga, cuestiona los arquetipos femeninos caribeños, reivindica otra feminidad, baila y canta.

Hay que decir que el debut en la dirección de Nolla es sorprendentemente exigente y punzante, y aborda los movimientos de esta especie de partitura de emociones con una eficacia absoluta. Honesto hasta el final, el autor reconoce que la obra no está acabada, teniendo en cuenta la última tragedia que vive el país. Deja constancia de ello. Constancia de los miles de muertos, de los miles de damnificados que sufren y que sufrirán. Teatralmente, es una propuesta que pide llegar a más público. Un público que seguro que disfrutará, igual que la sesentena de personas que aplaudieron con entusiasmo en la azotea de la Fundació Joia, que cedió su terraza para esta singular actividad de la promotora Terrats en Cultura. ¡Bravo!

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