Estudiantes de Harvard presionan a Sánchez con preguntas sobre corrupción, su familia y Pegasus
El presidente español ofrece una conferencia en la universidad sobre la necesidad de actuar contra los tecnooligarcas
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BarcelonaEl plan de Pedro Sánchez para erigirse en uno de los faros del progresismo mundial en su viaje a Estados Unidos –durante el cual ha confrontado con Donald Trump y ha hecho piña con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani– ha patinado en Harvard. El presidente español protagonizaba esta madrugada (hora española) una conferencia sobre la necesidad de actuar contra los tecnooligarcas, pero los estudiantes que han asistido le han querido apretar con preguntas sobre los casos judiciales del PSOE y su entorno, el escándalo de Pegasus o la posición de su gobierno respecto al Sáhara y Venezuela.
El tono desenfadado del jefe del ejecutivo, que ha llamado a no creerse "ni de broma" ("no freaking way", ha dicho en inglés) a los dueños de las redes sociales y grandes plataformas de inteligencia artificial, no ha encontrado toda la complicidad que buscaba entre los alumnos de la prestigiosa Universidad de Massachusetts. Tras algunas preguntas sobre el tema, ha tenido que afrontar otras sobre temas incómodos que, hasta ahora, no había tenido que abordar en su agenda oficial en Estados Unidos, marcada por la Asamblea General de la ONU.
Cuando se le ha interrogado sobre las causas que implican a su mujer, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, el presidente ha reivindicado que "estos no son casos de corrupción ni escándalos". "La oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han pasado ciertas líneas rojas que me llevan a una reflexión", ha dicho, según recoge la agencia Efe. Y ha circunscrito estos casos a "ataques personales" contra él. "Y es mucho más difícil porque un joven estudiante como tú ya los condena, porque dices que mi hermano y mi mujer son culpables, y eso no es justo porque no lo son", ha dicho a uno de sus interlocutores.
En plena crisis en Ceuta, otro estudiante le ha interpelado por el espionaje de su teléfono móvil –y de los de varios ministros– con el programa Pegasus, sobre las teorías que apuntan a que detrás estaba Marruecos, y la relación del escándalo con el cambio de posición de España respecto al Sáhara Occidental. Sánchez ha recordado que no se ha podido demostrar la autoría del espionaje y ha lamentado tener que defenderse de noticias falsas. También ha reivindicado la independencia de sus decisiones políticas respecto a otros países y, sobre la posición con el Sáhara, se ha limitado a decir que defiende la resolución de la ONU de que haya una región autónoma dentro de Marruecos y el compromiso con la ayuda humanitaria al pueblo saharaui.
Igualmente en el plano internacional, pero nuevamente en relación con los casos que salpican al PSOE, otra de las preguntas que ha recibido Sánchez versaba sobre la posición de su gobierno respecto a Venezuela y los lazos de este país con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, investigado en el caso Plus Ultra. Ante esto, ha asegurado que España no reconoció los resultados electorales de Nicolás Maduro y que siempre aboga por elecciones libres, y ha recalcado que el futuro de Venezuela lo deben decidir los venezolanos.