Estreno teatral

Marc Artigau monta 'Una fiesta en Roma' a favor de la cuarta edad

Clara Segura dirige en el Teatre Lliure un espectáculo que reivindica la dignidad cuando la memoria se borra

BarcelonaNo es un espectáculo sobre la tercera edad, sino sobre la cuarta. Lo dejan claro todos los intérpretes de la compañía deUna fiesta en Roma, el último montaje escrito por Marc Artigau, que se estrena el 12 de febrero en el Teatre Lliure de Gràcia. "Es una reivindicación de esta etapa que va de los 75 años para arriba, para mostrar que, pese al deterioro, no son niños sino gente adulta, y que no hay que tratarlos desde la infantilización", destaca uno de los actores de la obra, Lluís Marco. Una fiesta en Roma se representará hasta el 22 de marzo y lo dirige Clara Segura, que es la tercera vez que adopta este rol (la primera fue en el 2020 con Cobertura y la segunda fue en el 2022 con La trenza). El texto también está publicado por la editorial Comanegra, dentro de la colección Luz de Guardia.

Los protagonistas de la obra son Romina (Marta Angelat) y Juli (Lluís Marco) –los nombres hacen un claro homenaje a Romeo y Julieta–, y el espectáculo cuenta en parte su historia de amor, que toma forma en una residencia para la gente mayor. Artigau parte de un deterioro cognitivo diagnosticado en Romina para reflexionar sobre el deseo y el cariño cuando la memoria se desvanece. La enfermedad afectará directamente a la relación de la protagonista con su hijo Guillem (Oriol Vila), que de repente "dejará de ser cuidado por tener que ser quien cuida", explica el actor.

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El vínculo entre ambos se convertirá también en una historia de amor, porque Guillermo tendrá que aprender a amar a la madre mientras ésta deja de ser ella. "Él quiere comprenderla, se enfada, le pide perdón. El espectáculo también plantea un contraste generacional muy interesante y es una pequeña crítica a esta generación que ahora tiene 40 años y que es algo de cristal", señala Clara Segura. En este sentido, Artigau con este choque quería mostrar "cómo en un momento de la vida tienes que empezar a cuidar, y eso quiere decir que debes desprenderte del yo para ir al nosotros" y que "los problemas y traumas ya no son tan importantes". Para inspirarse, el dramaturgo ha recurrido a experiencias vividas, aunque el montaje también bebe de un proceso de documentación.

Entre la comedia y la tragedia

A pesar de la dureza que comporta vivir en primera persona (o de cerca) un proceso de deterioro cognitivo, Una fiesta en Roma no es un melodrama. Artigau la sitúa "entre la comedia y la tragedia" y cita una frase de Charles Chaplin para ejemplificar cómo se ha aproximado a la historia: "La vida vista en un primer plano es drama y vista en un plano general es comedia. Hemos intentado que transite por estos dos espacios, procurando que la mirada hacia las personas mayores no sea nada condescendiente".

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La vertiente más cómica se expande a través de la desinhibición que vive Romina a consecuencia de la enfermedad, y también mediante los personajes que conoce en la residencia, interpretados por Xavier Boada, Gemma Martínez, Isabel Rocatti y Albert Triola. "Es un espectáculo escrito para nuestros tiempos, con mucha verdad. Vengo de un proceso similar, porque mi madre murió hace un año después de sufrir Alzheimer. Tiene muchos lugares comunes y elementos terapéuticos para el espectador", subraya Boada.

La compañía avanza que Una fiesta en Roma remite a los diversos viajes que experimentarán sus protagonistas, pero que el título también toma otro significado después de ver el espectáculo. Una vez acaben las representaciones en el Lliure, la obra hará gira por varias poblaciones de Cataluña.