La Sala Beckett tira la casa por la ventana para celebrar diez años en el Poblenou
Sergi Belbel con un musical, Victoria Szpunberg, Oriol Genís y el regreso de 'Gola', nombres propios de la temporada 2026/27
BarcelonaCon el aroma excitante de las paellas que servirán de comida popular y con algún petardo que se escapa de fondo, la Sala Beckett presentaba nueva temporada este viernes en un escenario situado a pie de calle. "¡Bienvenidos a la fiesta de aniversario de la Beckett en El Poblenou!", exclama con un hilo de voz el director Toni Casares. Hace diez años que la sala se trasladó de unos bajos de Gràcia a esta gran sede en el antiguo barrio industrial, una antigua cooperativa rehabilitada de forma excepcional por el premiado despacho Flores i Prats. "Es una historia de éxito fruto de un conflicto que podía haber acabado mal. Empezaba entonces el proceso de expulsión de actividades propias de la ciudad a causa de procesos especulativos", recordaba el actual secretario de Estado, Jordi Martí, anteriormente delegado de Cultura y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. Él participó en la búsqueda y captura del nuevo espacio para salvar un proyecto de teatro que se había demostrado fundamental para la autoría catalana y con un pasado histórico de compromiso. Como recordaba el concejal de Cultura, Xavier Marcé, "la sala fue fundada a finales de los años 70 por José Sanchis Sinisterra y el Teatro Fronterizo".
La nueva sede se abrió en julio de 2016 con el Obrador d’Estiu y la temporada se inauguró con La desaparición de Wendy, del añorado Josep Maria Benet i Jornet, y Quilòmetres, de Marilia Samper. "El edificio se salvó del derrumbe o de la conversión en un negocio turístico gracias al movimiento vecinal y a la gestión del Ayuntamiento de la ciudad", admitía Casares, y por eso han reservado la inauguración de la temporada que viene para la compañía de teatro amateur del Centre Moral i Cultural del Poblenou con el espectáculo Scoop de Enric Folch.
, que conecta con la física cuántica deEl forat blanc, que conecta con la física cuántica de El temps de Planck que estrenaron en 2000. La multipremiada Victoria Szpunberg, presidenta del patronato de la Beckett, estrenará Un home bo, una obra de cámara con los actores Xavi Sáez y Júlia Mascort sobre "la bondad masculina" y la militancia. La tercera producción propia será de Ferran Dordal, que adaptará El castell de Franz Kafka.
También habrá otros nombres muy vinculados a la sala, como Mercè Sàrrias con el proyecto catalano-quebequense Les distàncies; Carles Batlle y David Plana, que serán dos de los autores veteranos que participarán en un ciclo de lecturas dramatizadas de autores de la casa; y el tándem Lluïsa Cunillé - Xavier Albertí, de quien se recupera Compto cada passa meva sobre la terra, que a la vez forma parte de un ciclo dedicado al querido Oriol Genís. "Un actor de trayectoria personal y coherente, hecha a base de una estima por el riesgo artístico, fuera de la zona de confort, con capacidad de hacerse suyos personajes fuera del lugar común", señalaba Casares. La programación, pues, incluirá otras obras suyas como Una nit amb Andrés Villarrosa, de Marc Rosich; Verbagàlia, de Víctor Català, y un tercer estreno por confirmar. El actor, emocionado, admitía que estaba "en shock".
La Beckett continuará apostando por nombres emergentes catalanes. Este año contarán con la compañía Al Dente con Fama fomo fumu! También volverá Gola, un espectáculo brillante de Pau Matas y Oriol Pla que se estrenó en el Teatre Nacional. La compañía residente será la versión teatral de La Ludwig Band, el Col·lectiu Pedant a Missa i Repicant, que también hará una comedia musical titulada Urinaris Àngels. Núria Corominas, de la compañía Las Huecas pero aquí en solitario, será la autora residente de la sala.
Más nombres propios: Mario Gas pisará el escenario de la Beckett con un monólogo, El pesimismo alegre, de Fernando Bernués; y la payasa beckettiana Pepa Plana pasará Navidad en la Beckett. A pesar de "las dificultades de alojamiento de los artistas", denuncia Casares, la Beckett acogerá propuestas del resto del Estado, como la compañía navarra Las Nenas Theatre y Mantener fuera del alcance de los niños de María Velasco.
"Sin el proyecto de la Sala Beckett no se puede entender el modelo teatral catalán", decía Isabel Vidal, presidenta de Adetca, que destacaba la vocación de servicio público de esta sala –que es gestionada por una fundación de autores y financiada con recursos públicos como fábrica de creación–, su capacidad de regeneración e impulso constante de la autoría catalana, la mejora de sus vecinos, el sentir humanista de la programación, el compromiso político y la coherencia. La Beckett será sede del ciclo de poesía Alcools, del Festival Shakespeare, del Clàssics y de Escena Poblenou. "¡Viva el teatro y viva Poblenou!", acaba diciendo Casares. El vecindario ya se sienta a las mesas con manteles de cuadros.