Un texto juguetón de Sergi Belbel y dos grandes intérpretes: no hace falta nada más
Àgata Roca interpreta una mujer exhausta de la dependencia de los otros y Enric Cambray interpreta a todos los otros
Ella y máquina
- Autor y director: Sergi Belbel
- Intérpretes: Àgata Roca y Enric Cambray
- Teatro Heartbreak Hotel (Hasta el 11 de octubre)
Dice la tradición que la esencia del teatro radica en un escenario con un intérprete y una silla. No hace falta nada más. Una idea que, si hay un teatro barcelonés que la explore, este es el Heartbreak Hotel de Àlex Rigola, que hace virtud del minimalismo escénico. Regresa ahora con el magnífico juego teatral que Sergi Belbel escribió ya hace unos años y que ganó dos premios (Ciutat de València 2022 y Premio de la Crítica de los escritores valencianos) pero nunca había estrenado: Ella y máquina. Una actriz y un actor y una silla abrazados por la espléndida iluminación de Kiko Planas en un espacio vacío.
De la mano de dos inmensos intérpretes, Àgata Roca y Enric Cambray, Belbel propone una reflexión sobre una mujer en crisis que está harta de pensar siempre en los demás y que, en consecuencia, se plantea qué hacer para vivir su vida sin depender de todos ellos. Àgata Roca es una mujer en la cincuentena (no muy lejos de la mujer de El imperativo categórico de Victoria Szpunberg) que se confronta con una serie de personajes de su vida interpretados por Enric Cambray. Es un encadenado de microescenas que se suceden sin otro cambio que el significado de las palabras.
Son personajes comunes con palabras comunes, que resultan cercanos y que reafirman la exclusión de la mujer. Desde el hijo maleducado y egoísta de trece años que le pide, le exige, que le regale el último modelo de iPhone para su cumpleaños hasta el peluquero que le hace de consejero emocional, pasando por su cínico jefe de recursos humanos, el marido, el padre, una hija o la amiga. La dirección de Belbel evita cualquier subrayado de los estados emocionales de la mujer, sino que deja emerger una tierna impotencia, teñida de ironía si hace falta, frente al fracaso vital, lo que ayuda a modular la expresividad de los personajes que Cambray incorpora magistralmente. La obra se titulaba Ella y los otros y la sustitución de los 'otros' por la 'máquina' añade un elemento de intriga que se desvela ya al final, subrayando la tremenda soledad de la protagonista. No se la pierdan.