Toni Acosta: "Como madre, estoy aprendiendo a dejar ir"
La actriz explora el síndrome del nido vacío en el monólogo 'Una madre de película' en el Teatro Romea
BarcelonaCuando los hijos de Toni Acosta (La Laguna, 1972) empezaron a pasar noches fuera de casa, a la actriz se le despertó una profunda sensación de vacío que no sabía de dónde salía. "Tengo un trabajo muy social, estoy rodeada de gente, tengo muchos amigos y me paso los días yendo a muchos actos. Si tengo la vida llena de cosas, ¿por qué siento este vacío?", se preguntaba a menudo la intérprete. Convencida de que era un sentimiento compartido con otras mujeres, Acosta propuso al dramaturgo y director Juan Carlos Rubio que escribiera un monólogo pensado para ella.Una madre de película llega este jueves al Teatre Romea, donde se representará hasta el 14 de junio. El espectáculo ha pasado antes por Madrid y ha hecho gira por el Estado con una buena recepción. "Muchas madres se ven identificadas y sienten que compartimos una experiencia en comunidad", señala la actriz.
Para tensar la cuerda del drama, pero también de la comedia, la protagonista del monólogo comparte características con Acosta, pero no es exactamente ella. Eva María solo tiene un hijo –la actriz tiene dos, de 22 y 17 años– y ha dedicado toda su existencia a la vida del chico. "Pasa por un proceso mental complejo, porque cuando el chico se va ella se siente abandonada", explica Rubio. Él no es padre de familia, pero para escribir el texto se ha basado en su experiencia como hijo: "Tengo cinco hermanos, yo soy el pequeño, y cuando me fui de casa con 19 años mis padres se quedaron solos definitivamente", dice.
Otra fuente de inspiración han sido los diarios y las reflexiones de Acosta sobre la maternidad, como también materiales de su novela Un caracol en mi armario (HarperCollins, 2025). "Cuando partes de las vivencias más íntimas, todo se vuelve universal. Era importante que yo estuviera pasándolo. Como madre soy bastante pesada y protectora. Ahora estoy aprendiendo a dejar ir", subraya la actriz. Para adentrarse en el síndrome del nido vacío, tanto la intérprete como el dramaturgo creían que era necesario trazar un recorrido alrededor de la maternidad de la protagonista. "Ella lo empieza a explicar a partir del deseo de tener un hijo. Hemos buscado quedarnos con la esencia de la experiencia de la madre para entender por qué siente que la han abandonado", destaca Rubio.
Referencias de cine clásico
Durante la hora y veinte minutos que dura el monólogo, el personaje de Eva María queda encerrado dentro de la habitación del hijo, que por teléfono le ha pedido que le fotografíe un documento, le envíe la foto y salga de la habitación sin tocar nada. Ella no le hace caso y se adentra en una noche de insomnio con todos sus recuerdos, que están fuertemente marcados por las películas que ha visto. "La protagonista hace muchas referencias cinematográficas, especialmente de films de cine clásico que vio de pequeña", explica la intérprete.
El humor es un elemento clave en el espectáculo, porque para Acosta era imprescindible abordar esta cuestión desde la comedia. "Trabajar en este espectáculo ha sido un proceso precioso de aprendizaje sobre cómo habitar el miedo al vacío en mi vida –reflexiona la actriz–. Quería que tuviera sentido del humor, porque es lo más sano a la hora de tratar temas serios. El monólogo me ha servido para decir: «Chicas, yo también he pasado por esto. Nos podemos reír»".