Juegos Olímpicos

Ander Mirambell: una vida de película para poder ser olímpico

Exfutbolista y atleta, se ha buscado la vida con imaginación para practicar un deporte desconocido aquí como el 'skeleton'

BarcelonaAnder Mirambell dice medio en broma, medio en serio, que su carrera deportiva tendría que ser el guion de una serie. De la aventura de un equipo de bobsleigh jamaicano en unos Juegos se hizo un film, de hecho. Y Mirambell casi se ha inventado un deporte aquí, el skeleton, donde no hay ninguna pista. Poniendo ruedecitas a estructuras que construía él mismo, bajaba por carreteras secundarias para entrenar cuando mucha gente creía que era un loco. Ahora disputará sus cuartos Juegos Olímpicos. No, el loco no era él. Y esta madrugada (2.30 h) debutará en Pekín, antes de la final del viernes.

Con 38 años, Mirambell ya compitió en los Juegos de Vancouver de 2010 (Canadá), de Sochi en 2014 (Rusia) y de Pyeongchang en 2018 (Corea del Sur). A la cita de Pekín llega "ilusionado y con el objetivo de estar tan arriba como pueda en la clasificación". "Estoy solo ante el peligro, sin mi entrenador, que por protocolo covid no está aquí. Hay un grupo de siete u ocho deportistas muy buenos y mi objetivo es estar tan arriba como pueda", explicaba a la prensa ya desde China, donde fue el abanderado español junto con Queralt Castellet. "Me gustaría decir que puedo luchar por las medallas, pero soy realista. Me gustaría hacer uno de los mejores resultados de los Juegos Olímpicos y quedar satisfecho. Lo que sí creo es que la carrera será bonita", explica, siempre positivo.

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Entrenar en la playa

El skeleton, un deporte donde hay que lanzarse con un trineo por una pista de hielo a toda velocidad, es un gran desconocido en nuestro país. De hecho, dentro de la candidatura para hacer unos Juegos Olímpicos en el Pirineo en 2030, se valora hacer esta prueba en circuitos que ya hay en Suiza o Bosnia, puesto que invertir en un circuito de bobsleigh y skeleton cuesta mucho dinero. Y ocupa un territorio grande, cuando en el Pirineo no hay tradición de practicarlo. De hecho, durante los últimos años, los de la pandemia, Ander ha entrenado muchos meses en un espacio tan opuesto como la playa de Badalona, donde reside. "Trabajamos la potencia o la velocidad", razona. "Yo vengo del mundo del atletismo. Y el arranque en skeleton es atletismo, así que ayuda. Este año he trabajado con una pista de 50 metros en el CAR de Sant Cugat para imitar las salidas. Me ha ido muy bien para mejorar", añade.

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De pequeño, Ander Mirambell quería ser futbolista. De hecho, entró en el fútbol base del club que lleva en el corazón, el Espanyol. Después llegó el atletismo, pero en 2005 decidió probar el skeleton. "Conocí a una persona que se dedicaba al bobsleigh y lo quise probar, como hicieron los jamaicanos de la famosa película Cool runnings. Hice gestiones para hacerlo, pero una vez llegué a la Federación Catalana de Deportes de Invierno solo me pudieron dar un traje de esquí de fondo. Hacer bobsleigh aquí era imposible, demasiado caro y sin estructura. Me saqué la licencia e invertí todo el dinero que tenía para comprar un coche y poder competir una temporada y media de skeleton", explicaba al ARA Mirambell. "A los siete días tuve un accidente y me rompí el dedo anular y me tuvieron que operar de urgencias. Cuando llegó mi madre me dijo: «Vamos a casa, ya has hecho el gamberro lo suficiente». Pero los organizadores pararon la ceremonia de premios y me dijeron que, como quería tanto este deporte, les gustaría que estuviera para subir al podio algún día. Y la idea se me metió en la cabeza", recuerda. Estos Juegos, de hecho, los vivirá pensando en su madre, a la que ha perdido después de una larga enfermedad. Pero también pensante en Kai, su hijo, nacido del matrimonio con Irina Rodríguez, medalla de plata en natación sincronizada en los Juegos de 2008.

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Para ser olímpico, Mirambell ha hecho de todo. Se ha jugado los pocos dólares que tenía en el bolsillo en un casino de Las Vegas para intentar pagarse un mejor alojamiento cerca de Colorado, ha dormido en parkings helados y ha pedido mil favores, como cuando en la Copa América de 2020 se las ingenió para que el técnico de la selección china, el británico Mark Woodi, lo ayudara. De hecho, cuando decidió dar el salto e intentarlo con este deporte que casi ni conocía, ni existía Federación Española de Deportes de Hielo. Así que, para practicarlo, empezó a ir a Suiza e Innsbruck, donde le tocaba dormir donde podía. Más de una vez durmió en el coche, bajo cero, pasando frío. En la primera prueba en la compitió, se había hecho las zapatillas él mismo utilizando unos enseres para rayar queso que se parecían, de alguna manera, a la suela de los zapatos profesionales. "Ahora podemos competir con un buen equipo. No tengo un trineo como los favoritos, pero es un equipo decente en un deporte en el que el material marca las diferencias. Es como la Fórmula 1, donde tener un mejor coche es clave", dice después de clasificarse para los Juegos con una de sus mejores carreras, en el circuito de Saint-Moritz, cuando llegó a batir el récord de velocidad del circuito a 139,9 kilómetros por hora.

Después de 179 carreras, 92 de las cuales en la Copa del Mundo, Mirambell sabe que se ha salido con la suya. Y cuando gira la cabeza ve que una nueva hornada de deportistas practican el skeleton en la Federación Española, siguiendo su ejemplo. "Cuando empecé, poder competir ya era un hito. Ahora he estado en cuatro Juegos y he ganado dos veces la Copa América de skeleton. Casi sin estructuras, es un sueño hecho realidad", explica, bromeando, comparando estos hitos con los títulos que puede ganar el Espanyol contra rivales con más dinero.