Ultra de patio trasero

Una carrera extrema hasta el delirio: "Un día me encontré a mi hijo de tres años solo en la carretera"

El catalán Oriol Antolí es el plusmarquista estatal de Backyard Ultra, una disciplina que cada día llama la atención a más fondistas

Arnau Segura
15/05/2026

TorellóAcepta que la gente les pueda decir hámsters. "Nosotros siempre hacemos la broma, también: «Vamos, vamos a hacer el hámster»", dice Oriol Antolí (Terrassa, 1983). Hace pocos días consiguió el récord de España de Backyard Ultra, una disciplina que proviene de América. Consiste en hacer un circuito de 6,7 kilómetros con una salida cada hora en punto: los minutos que sobran entre llegar a la línea de meta y el siguiente pistoletazo de salida se usan para comer, descansar e incluso dormir. Gana quien aguanta más, como en las películas japonesas Battle Royale. Es una prueba de resistencia, no de velocidad. La disciplina tiene "mucho éxito" y cada vez es más popular en Cataluña: la tercera edición de la Backyard Ultra de Terra Endins reunió 200 participantes en Torelló a principios de mayo.

Hace unos días Antolí llegó hasta las 113 vueltas, en Bélgica. Casi cinco días, más de 750 kilómetros. Empezó a correr un sábado por la mañana y no paró hasta la madrugada del miércoles al jueves. El récord mundial son 119 vueltas. "Es una cosa un poco extraña", explica Antolí. Es ingeniero electrónico de profesión y a la vez es la primera persona del mundo que supera las cien vueltas en tres carreras en un año. El año pasado fue séptimo en el Mundial.

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Antolín había jugado siempre a baloncesto. El verano del 2007 o el 2008 vivía en Madrid por trabajo y un día de pretemporada plantó la semilla del presente: "Pensé que iría a dar vueltas por el Retiro hasta que me cansara. Tenía un Nokia con GPS y me lo puse en la mochila y cogí un euro para volver en metro a casa después. Hice 38 kilómetros, aquel día me compré unas zapatillas de correr y me apunté al maratón de Madrid". Después daría el salto a la Matagalls-Montserrat, a la Ultra Trail del Montblanc y otras carreras de ultraresistencia. Se enamoró de estos retos. En 2018 ganó la Monarch's Way, una carrera de 990 kilómetros en Inglaterra. Fueron doce días y diez horas.

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De repente aterrizó en las Backyard Ultra. "Me gustó mucho porque siempre tienes el reto de la autosuperación y porque es muy social: en una ultra vas solo el 99% del tiempo y, en cambio, las backyards se reinician cada hora y siempre estás con gente. Es un concepto muy diferente y me enganché –admite–. Es algo muy bonito porque puedes ir a dar una vuelta, siete –que es un maratón–, quince –que son cien kilómetros– o las que sean. Tú vas a superarte a ti mismo. Y lo más bonito es que lo compartes con todos: el que quedará primero puede ir con el que quedará último", continúa Antolín.

La parte física es clave, pero el aspecto mental es igual de relevante: "Creo que el que llega a 60, 70 vueltas está lo bastante fuerte para hacer más. Al final llega un punto que sigues por cabezota, arrastrándote. Por la cabeza". Cuando se acerca una carrera a menudo se entrena haciendo recorridos que pasan por donde ha aparcado el coche: "Para entrenar la cabeza y ser capaz de dominar la tentación y no abandonar cuando te vienen las ganas de dejarlo". Su máxima es no abandonar nunca: de normal cae porque no llega a completar la vuelta antes de la siguiente salida y queda eliminado.

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El atleta vallesano afirma que el secreto pide encontrar "el punto de equilibrio entre correr poco para no cansarte en exceso y correr mucho para tener más tiempo de descansar entre vuelta y vuelta". Uno de sus objetivos es "maximizar" el tiempo de dormir. Hacen siestas de cinco, ocho minutos. "El primer día lo pruebas y no te duermes, pero al final lo acabas consiguiendo. A todo el mundo le sorprende mucho que puedas dormir cinco minutos, pero cuando estás muy cansado y hace dos noches que no duermes, te duermes al momento", explica.

Participantes que corrían "con los ojos en blanco"

El sueño y el cansancio a menudo tienen consecuencias en forma de alucinaciones. En la última vuelta de la carrera de Bélgica tenía la sensación de que las plantas lo animaban. En el Mundial del 2023 se le apareció una atraccin de feria de la nada. "De repente también me encontré a mi hijo solo en medio de la carretera. Él tenía tres años, entonces. Fue muy impactante porque era como si lo estuviera abandonando. Tú ya sabes que es una alucinación y intentas desentenderte porque eso no puede ser, pero te queda la duda –asegura Antolí–. Supongo que el cerebro busca alternativas para distraerse y te sale con lo que te sale".

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Ha visto gente "corriendo con los ojos en blanco" y participantes que daban "miedo" y ha avisado a los de casa para que si alguna vez lo ven así no lo dejen continuar. "Lo tengo muy claro: la salud va primero", subraya después de pedir cordura para parar cuando hay peligro. También aconseja intentar no pensar muy a menudo en el número de vueltas para que la carrera no se haga pesada. Celebra que como es un deporte tan joven está pudiendo vivir en la élite mundial: "Es algo que no había imaginado nunca. Si me hubiera cogido cuando la disciplina ya hubiera tenido cincuenta años sería mucho más difícil. Quizás dentro de veinte años harán 113 vueltas los alevines".

En algunas Backyard Ultra, incluso está prohibido llevar auriculares. Antolí, en las carreras que se puede, a veces escucha música o pódcasts. Dice que escucha mucho El búnquer o La Renaixença. "Es una manera de mantenerte despierto y alerta", admite, a punto para continuar dando vueltas a la rueda del hámster.

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