Baloncesto

"Me hicieron una mastectomía y me extirparon 32 ganglios, pero el deporte me ayuda a recuperar la fuerza"

El proyecto 'Bota por la vida' utiliza el baloncesto como herramienta terapéutica para enfermos oncológicos

04/02/2026

L'Hospitalet de Llobregat"Sufro un cáncer de mama desde hace cuatro meses y estoy haciendo un tratamiento hormonal y radioterapia". Daniela Rodríguez nunca había tocado un balón de baloncesto, pero el lunes participó en un entrenamiento supervisado por el Institut Català d'Oncologia (ICO). "No sabía ni las normas ni desde dónde lanzar a canasta, pero me lo he pasado muy bien. Me he sentido como una niña pequeña a la que le dan una golosina. A mi pareja le gusta mucho ya menudo se queda a ver partidos de la NBA de madrugada, pero yo nunca había jugado", reconoce.

"Compartir experiencia con personas que están pasando por lo mismo que tú es una buena idea. Los tratamientos hormonales contra el cáncer provocan muchos dolores y hacer deporte es una buena manera para combatirlos. Además, también es útil contra el insomnio y ayuda a mejorar el estado de ánimo. Los cambios de humor son habituales. El exorcista. Tan pronto lloramos como reímos. En cinco minutos pasamos por todos los estados de ánimo y hacer cosas que nos ayuden a sentirnos mejor es muy útil", confiesa Rodríguez.

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La sesión forma parte del proyectoBota por la vida, un nuevo programa impulsado por la Federación Catalana de Baloncesto (FCBQ) que apuesta por la actividad física como complemento terapéutico para jóvenes diagnosticados de cáncer. "Bota por la vida es una intervención que utiliza el baloncesto como herramienta terapéutica con enfermos oncológicos. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes tanto durante los tratamientos como después. Cada dos semanas hacemos un entrenamiento de baloncesto para que, mientras van aprendiendo las normas, trabajen otros aspectos", dice Mireia Daura, la entrenadora que coordina las sesiones.

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"El baloncesto nos permite trabajar componentes de la condición física como la fuerza, la resistencia, la coordinación, el equilibrio o la agilidad, de una forma lúdica, bien motivadora y motivadora emocional de los jóvenes con cáncer", asegura Daura, que también es fisioterapeuta.

"El entrenamiento grupal siempre ayuda a trabajar otros aspectos, como la autoestima o las relaciones sociales", recuerda Daura. Las sesiones se realizan cada 15 días. "El deporte ayuda tanto a la prevención como al tratamiento, pero sobre todo cuando termina el tratamiento. La actividad sirve para controlar el riesgo cardiovascular y ayuda a que los pacientes se sientan mejor psicológicamente. Hay muchos estudios que así lo certifican. Además, es una forma de potenciar un grupo relacional, ya que a menudo los pacientes se sienten solos durante el tratamiento. El impacto es muy positivo", explica Eva Domingo, coordinadora de hematología del Instituto Catalán de Oncología.

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"Cada tumor es diferente"

"Cada tumor es diferente, pero la práctica del deporte mejora la supervivencia de los pacientes de algunos tipos de cánceres. Si se hace deporte de forma regular, los datos son más positivos, sobre todo en los cánceres de colon", adelanta Domingo. El programa se dirige a jóvenes a partir de 18 años que han sufrido una cirugía o un tratamiento oncológico y necesitan reanudar la actividad física de forma segura, controlada y guiada.

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"Yo no practico habitualmente el baloncesto, pero cualquier actividad física puede ser útil para llevar mejor los tratamientos. A mí me hicieron una mastectomía y me extirparon 32 ganglios, que son muchos, pero el deporte me ayuda a recuperar la fuerza", reconoce Lola Mulero, otra de las participantes del Bota por la vida, una iniciativa segura, adaptada y, sobre todo, alineada con las actuales recomendaciones de actividad física. Este proyecto, que nace en el ICO L'Hospitalet, tiene una clara vocación de continuidad y crecimiento, y no se descarta que en el futuro pueda ampliarse a otros centros del Instituto Catalán de Oncología, como los de Badalona y Girona.